Cómo hacer una auditoría y monitorización de marca en Internet

Los que seguís este blog sabéis que no suelo hacer “reblog” de artículos de otros, pero este me parece particularmente interesante y además tiene relación con mi post anterior que trataba de la importancia de “escanear” a nuestra competencia.  Pues estas mismas herramientas que comenta Ricardo Llera nos valen también para monitorizar nuestra propia marca y reputación en la red.  Nos puede ayudar a responder la pregunta ¿qué ven los que nos buscan en la red?  Una pregunta sumamente importante para saber qué tipo de estrategia tenemos que desplegar en la red.

Aquí os dejo el post de mi amigo Ricardo Llera en el blog de Social Media Revolution.  A ver qué os parece.

Cómo hacer una Auditoría y Monitorización de Marca en Internet | SMrevolution.

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Espejito, espejito ¿quién es el más bonito? ¿Mi competencia o yo?

Muchas empresas subestiman la importancia de conocer a su competencia dentro y fuera de la red antes de empezar cualquier acción en social media  y durante toda la ejecución del plan. Os dejo algunas pistas para hacerlo con cabeza

competencia, social media, social media marketing, redes sociales, benchmarking¿Podemos dejarnos de tanto diagnóstico y pasar directamente a la acción? Lo dicen muchas empresas que tienen mucha urgencia por empezar a abrir perfiles como locos, seguir a un montón de gente y ganar fans. Tranquilos, tranquilos… os voy a contar un cuento para que os relajéis un poco. “Había una vez tres cerditos, uno construyó su casa sobre paja para acabarla rápido e irse a jugar, el otro sobre madera porque también era más rápido, mientras que el tercer cerdito la construyó sobre piedra”.

El final ya lo sabéis. La casa de piedra fue la única que resistió el ataque del lobo. El que haya puesto bases firmes sobre su estrategia en redes sociales, tendrá más posibilidades de éxito y se ahorrará muchos dolores de cabeza y trabajo posterior para corregir errores que se podrían haber evitado desde un principio.

Por pequeño que sea nuestro negocio o incluso si lo que queremos hacer es personal branding, tenemos que entender que siempre habrá alguien con quien estemos compitiendo y no podemos obviar quiénes son, lo que hacen bien y mal y por qué lo hacen. Eso nos permitirá saber cómo nos diferenciamos de ellos y de qué cosas podemos sacar pecho.

Es lo que en la jerga empresarial se conoce como  “benchmarking”, esa palabrita tan mona que ha vuelto a estar en boga en los departamentos de comunicación con la irrupción del social media. Pero contrario a lo que muchos pensarían, el primer benchmarking lo tenemos que hacer fuera de la red y después pasar a estudiar la presencia online de nuestros competidores.

 ¿Quién es mi competencia directa fuera de la red?

Es la primera pregunta que cualquier negocio debería hacerse antes de empezar a funcionar. Lamentablemente muchas empresas ni siquiera lo saben y sólo son conscientes de ello cuando quieren empezar una estrategia en redes sociales.

Si somos una pequeña tienda de ropa, difícilmente podríamos decir que nuestra competencia es Zara o Mango. Probablemente sean otras tiendas de similares características, que venden determinadas líneas de ropa, con determinados precios y localizados en cierta área geográfica.

 Estas son algunas preguntas que tenemos que tener contestadas antes de pensar si quiera en abrir un perfil en redes sociales:

 1. ¿Qué productos o servicios ofertan?

2. ¿Son más baratos que los nuestros?

3. ¿Cuántos años tienen en el mercado?

4. Grado de conocimiento de la marca entre el público target.

5. ¿Cómo se diferencia nuestra competencia de nosotros?

6. ¿Cómo nos diferenciamos nosotros de ellos?

7. ¿Por qué un cliente debe preferirme a mí sobre mi competencia?

8. ¿Hay alguna oportunidad de negocio que la competencia ha pasado por alto?

Es importante que sepamos ¿qué valor añadido tenemos que no tengan los competidores, porque nuestras acciones en social media deben intentar trasladar al mundo online las ventajas comparativas reales de nuestro negocio en el mundo real.

Una vez analizadas las variables relacionadas con el negocio, también tendremos que investigar un poquito más respecto a los temas de marketing y comunicación.

 9. ¿Qué política de comunicación siguen?

10. ¿Hacen publicidad off-line? ¿Les funciona o no?

Muchas pymes no tienen departamento de comunicación, pero sí ponen en marcha acciones de marketing directo o publicidad que estaría deberíamos conocer. ¿Se me queda alguna pregunta? Se aceptan sugerencias.

 Diez preguntas sobre tu competencia en Internet

Habiendo identificado y analizado a nuestra competencia fuera de la red, es el momento de ver qué hacen en Internet. Muchas pymes parten con ventaja si hacen este ejercicio antes de empezar sus acciones en social media, porque se darán cuenta de que su competencia probablemente haya entrado a la web 2.0 como elefante en una cacharrería, sin objetivos ni estrategia. Esto es una magnífica oportunidad para ver qué está haciendo mal la competencia, qué le está funcionando bien y qué  podemos aprender de sus errores.

En el entorno online deberíamos analizar los siguientes aspectos:

1. ¿Dónde tienen perfiles y qué uso dan a cada uno?

2. ¿Cuáles podrían ser sus objetivos? ¿Vender? ¿Fidelizar? ¿Servicio post venta?

3. ¿Qué estrategia están llevando a cabo en los Social Media?

4. ¿Cuál es la política de comunicación que están implementando en los Social Media?

5. ¿Qué reputación tienen en la red?

6. ¿Tienen blog o sólo comparten contenidos de terceros?

7. ¿Con qué regularidad publican y qué tipo de contenidos?

8. ¿Qué palabras clave utilizan en su estrategia online?

9. ¿Hacen publicidad online?

10. ¿Por qué palabras clave están pujando en Adwords?

Pero no nos podemos quedar allí. Ahora toca analizar cada uno de los perfiles de la competencia individualmente y ver su estrategia en cada red social de forma individual. Con esos datos hacemos el famoso “benchmarking”, que podría ser un cuadrito como el que yo uso y comparto con vosotros:

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¿Y después qué?

Hasta aquí hemos hablado de los aspectos que tenemos que analizar para “poner nuestra casa” o Plan de Social media sobre bases firmes. Pero no porque hayamos hecho esta investigación preliminar, debemos olvidarnos completamente de nuestra competencia cuando empecemos a ejecutar nuestra estrategia. El seguimiento de la competencia debe ser constante, pero para que sea realmente operativo, debemos centrarnos en los competidores que realmente son los más “peligrosos” para nuestro negocio, espiando en sus perfiles, mirando en Google de vez en cuando cómo están posicionados por las palabras clave por las que competimos con ellos. También debemos estar atentos a las campañas específicas que tengan en social media y los resultados de las mismas, así como a cualquier crisis puntual que tengan en redes sociales. Esto nos permitirá analizar lo que han hecho bien y mal y determinar si hay algo que podamos adaptar (no copiar) en nuestra estrategia.

Si hacemos ese seguimiento de forma pública o a través de perfiles falsos es una decisión que tendremos que tomar, en función de nuestros intereses, el grado de visibilidad que queramos tener frente a nuestra competencia o el grado de “hostilidad” que pueda existir.

Empresas,  ¿Cómo queréis construir vuestra casa digital, sobre paja, madera o piedra? ¿Aún pensáis que hacer un Plan de Social media es un juego de niños?

Diana Campos Candanedo. Encuéntrame en:

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Community managers ‘fast food’ ¿evangelizar o ganar la cuenta?

Basado en un caso real, una reflexión sobre si debemos ayudar a los clientes a replantear sus objetivos en social media o simplemente aplicar la estrategia CCC (cumplir, cobrar y correr)

community manager, social media, redes sociales, marketing onlineLo que vais a leer es un extracto de un diálogo real entre el responsable de comunicación (RC) de una empresa mediana y un community manager freelance (CMF) que intentaba ganar una cuenta. Visto el gran interés que generó el post Ya soy community manager ¿y ahora qué?,creo que es importante reflexionar sobre los objetivos en social media y la forma en que muchas empresas miden nuestro trabajo. Seguro que sois capaces de identificaros con alguno de los protagonistas.

RC: Hemos decidido que sí, que vamos a estar en las redes sociales. “Hay que empezar a trabajar desde cero, porque no tenemos ningún perfil. Queremos que los perfiles estén operativos en aproximadamente un mes.

CMF: Vale ¿pero por qué queréis estar en redes sociales?

RC (mirando con cara de ¡vaya consultor este!): Pues porque nuestros competidores están, porque quien no está en Internet no existe y porque queremos ser más visibles y hablar con nuestros clientes y potenciales clientes.

CF: Ya, pero ¿cuáles son vuestros objetivos de negocio? Porque tendríamos que encajar nuestras acciones en social media con los objetivos de la empresa. 

RC (con expresión de “este ya me está sacando de quicio): Convendrás conmigo en que el Plan de Empresa es información confidencial (en realidad quería decir que ni sueñes que te voy a decir mis objetivos de negocio o tal vez es que ni los tiene). No comentamos cifras financieras, pero a grandes rasgos, lo que queremos es más visibilidad. Los objetivos específicos los tendrías que establecer tú.

CF: Sí, entiendo, pero estaría bien que tengáis claro ¿para qué queréis más visibilidad? Para ¿vender más? Para captar nuevos clientes, para fidelizar a los ya existentes, para mejorar el servicio post-venta?

RC: Sí, sí, todo eso… ¿Crees que podrías tener los perfiles operativos en un mes? (¡Y dale!) Quisiéramos crecer en seguidores/ fans en una proporción de 10% al mes en un período de 6 meses que es lo que duraría tu contrato. ¿Te ves capaz de hacerlo?

CF: Sí es completamente posible, pero aquí la cuestión es ¿qué exactamente queréis hacer con esta comunidad? Y además, pasados los seis meses del contrato. ¿Tenéis personal para mantener los perfiles?

RC (con cara de eso no es problema tuyo): Sí, lo vamos a gestionar internamente. Tenemos un chico que le gustan mucho estos temas y va a estar ayudándonos con esto… (tal vez sea el becario de turno –con todo respeto a los becarios—al que le iban a tirar el mochuelo). ¿Qué queremos hacer con esta comunidad? Pues brindarles información, conversar y vernos como más cercanos.

La conversación sigue, pero para no cansaros me detengo en este punto para ir directamente al final de esta historia. El community manager freelance no ganó el contrato porque a la empresa le parecía “muy caro” el presupuesto para lo que ellos entendían que debían ser los servicios: crear los perfiles, poner una bonita foto, postear de dos a tres veces al día y responder a las preguntas de una “supuesta comunidad”. Por supuesto, ni hablar de hacer un plan de social media ni nada medianamente parecido. La medición de resultados se basaría en el número de fans, followers y contactos que generase durante los 6 meses de duración del contrato. ¿Tampoco es tanto trabajo, ¿no? Con un par de horas al día cualquiera por ahí lo hubiera resuelto. Y seguramente había 10 que estaban esperando para hacerlo.

Esto me lleva a preguntarme, si lo que se espera de nosotros es un trabajo mediocre, ¿debemos hacer este trabajo mediocre? ¿O debemos orientar los objetivos a lo que nosotros creemos que deben ser? ¿Deberíamos ayudar a las empresas a entender para qué sirve el social media? ¿O es más cómodo y rentable, cumplir, cobrar y correr? Todos sabemos cómo están las cosas ahora, y que tampoco uno se puede poner remilgoso con los trabajos ni tratar a nuestro interlocutor como un ignorante (aunque pensemos que realmente lo es) ¿Cómo encontrar el equilibrio?

Fast Food Social Media

Ahora parece que a todos les urge estar en redes sociales, hay que estar porque está la competencia, porque lucen mucho en la web esos botoncitos tan monos que nos envían a los perfiles de Facebook, Twitter, etc. En definitiva, cada vez más se lleva la estrategia “fast food social media”: resultados rápidos, que llenen (lucen mucho), pero que no alimentan (no impactan en el negocio).

Cualquiera que se apañe un poco con Facebook y Twitter puede conseguir fans/followers tirando de amigos y contactos propios. Pero estos followers que tanto le importaban al cliente, probablemente no tendrán nada que ver con el área de negocio ni estarían interesados en los contenidos que va a compartir la empresa, contenidos que además iban a ser RTs e información de terceros porque ni se planteaban una estrategia de contenidos.

Y luego pasa lo que pasa, que muchas empresas al cabo de unos meses piensan que esto del social media es realmente “humo, que no sirve más que para perder el tiempo y engordar la cuenta del consultor de turno. Tras contratar a un externo para que “empiece el trabajo”, la empresa sigue gestionando internamente los perfiles (probablemente dejando al becario o a uno que dice que sabe de redes, pero de estrategia más bien poco). Pasa el tiempo, se aburren y deciden que van a borrar los perfiles y en el peor de los casos los dejan abandonados. Por supuesto, no sin antes decir a todo el que se encuentran que vino un consultor de social media, que les vendió el oro y el moro, y que “esto de las redes sociales es un GRAN TIMO”.

Consejos antes de tirarse al agua

Esta parte va para aquellas empresas que están valorando empezar su andadura en medios sociales y que quieren hacerlo “con cabeza” y no tirar el dinero a un pozo sin fondo.

1. Establecer objetivos útiles para el negocio y plazos razonables. Francamente estar por estar no solo no es rentable, sino absurdo. La presencia en social media debe servir para algo y ese algo se debe poder medir en un plazo determinado y por supuesto, estar alineado con los objetivos de negocio. Algunos objetivos podrían estar relacionados con vender más, captar leads, reducir costes de atención al cliente, generar contactos útiles de negocios y por qué no también darse a conocer (en el caso de marcas desconocidas). Tenemos que tener claro el qué y el por qué antes de pensar en el cómo. Pero si determinamos que ninguno de nuestros objetivos empresariales pueden ser apoyados por el plan de Social Media, yo diría que mejor “a otra cosa mariposa”. Los objetivos deben ser:

  • Claros: No deben dejar lugar a ninguna duda de lo que se quiere obtener
  • Medibles: Deben establecer qué parámetros se utilizará para determinar objetivamente si han sido cumplidos. No valen las percepciones y los datos subjetivos.
  • Coherentes: Deben ser factibles entre áreas funcionales. No pueden contradecirse entre sí.
  • Realistas: Nada de castillos en el aire, deben ser factibles de lograrse en un escenario establecido previamente.
  • Flexibles: Deben poder ser modificados si se dan circunstancias externas que impidan su cumplimiento o si hay suerte, y el entorno mejora, corregirlos al alza.
  • Tener un horizonte temporal o un cumplimiento por fases. Es decir, fechas específicas para su terminación. De esto hablamos más adelante.

2. ¿Cómo vamos a medir los resultados? “Vender más” no es un objetivo, es una carta a los Reyes Magos. ¿Cuánto más quiero vender, en qué plazo y cómo lo mido? Para que un objetivo sea útil debe tener parámetros de medición—que en social media—son los KPI’s (Key Performance Indicators). Un objetivo podría ser: facturar X% más al final del período fiscal. De este incremento, un x% proviene de clientes referidos por redes sociales ó generar X nuevos clientes por recomendaciones o referenciados por redes sociales. En estos casos los KPIs serían la facturación de clientes referidos por redes sociales, para lo cual tenemos que establecer un parámetro para determinar si las ventas proceden de acciones en redes sociales (un formulario de descuento a fans de Facebook, es una de las más comunes)

3. La urgencia y la impaciencia son malas consejeras.  Diseñar una estrategia en Internet requiere de un conocimiento profundo de la empresa,del sector y de la competencia, además de todo el tema de objetivos que ya he comentado antes. Por tanto, no se pueden esperar resultados inmediatos y si alguien os lo promete, empezad a sospechar. Un plazo razonable para empezar a “cosechar “ronda los 6 meses a 1 año, en función del punto de partida, el modelo de negocio y el sector.

4. Asignar recursos materiales y humanos. Esto que dicen de que estar en redes sociales es gratis es una mentira y de las gordas. Ciertamente abrir un perfil y poner una foto sí lo es, pero pensar en una estrategia coherente, llevarla a la práctica y medir los resultados requiere de un tiempo y contar con un profesional que esté formado para ello. Por tanto, es importante contar con un presupuesto definido para las acciones en social media y definir desde un principio quién dentro de la empresa va a encargarse del tema, o si—como es cada vez más común—se deja en manos de un freelance.

5. Una reflexión final.  A pocas personas o empresas les gusta tirar el dinero (aunque las hay). La mayoría—y más en los tiempos que corren—buscan rentabilizar al máximo su inversión y cada vez más ya saben que una de las ventajas de Internet es que todo se puede medir. Por lo tanto, los que nos dedicamos profesionalmente al social media tenemos una infalible herramienta de ventas: el ROI (return over investment), que va a determinar si nuestras acciones son realmente rentables o no. Si yo fuera cliente, lo primero diría a alguien que me venga a “vender la moto” es “si, si, todo muy bonito, pero ¿cómo mido que esto realmente funciona? Y si se trata de un freelance ¿cómo sé que realmente estás trabajando para mí? En ambos casos, el ROI es la respuesta.

Y vosotros, ¿estáis de acuerdo? ¿Qué otros consejos daríais a las empresas para plantearse su entrada en social media? ¿Existen los community managers fast food?

Diana Campos Candanedo.  Encuéntrame en:

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Nuevas profesiones digitales: el Chief Blogging Officer (CBO)

Cada vez más empresas se dan cuenta de que sin un blog su estrategia de marketing y comunicación es un tanto “descafeinada”. De la necesidad de gestionar una mejor presencia en la blogosfera surge una nueva figura: el chief blogging officer

blogs, chief blogging officer, profesiones digitales, socialmediaAnoche tuve un sueño. Soñé que otra comunicación era posible; que las empresas eran cercanas, abiertas, transparentes, que escuchaban a sus clientes actuales y potenciales y que ello se notaba en sus decisiones. Soné que los políticos, gobernantes, directores generales y otros puestos de responsabilidad verdaderamente rendían cuentas y ofrecían información relevante sobre su gestión. Que se bajaban del pedestal y se volvían seres humanos con ayuda de las nuevas tecnologías. En mi sueño, esto era posible por las redes sociales, pero sobre todo por una herramienta tan poderosa como útil: el blog.

 Al despertar, pensé “qué bonito sería ese mundo ideal”, en el que existieran más bitácoras de CEOs y blogs corporativos que no me hablen solo de lo maravillosa que es su empresa, sus productos o su política de RSE, sino que me ofrezcan información útil; que me expliquen cosas que no sabía sobre su sector, que me seduzcan como consumidor y que alguna que otra vez den la cara cuando las cosas se ponen feas. Blogs que me hablen en primera persona, en los que yo pueda comentar y entablar un diálogo directo y cercano. Blogs corporativos, personales, profesionales de los CEOS, blogs temáticos, blogs de expertos, blogs para comunicación externa, interna y un muy largo etcétera.

Ciertamente en España y América Latina aún nos queda mucho para llegar a este mundo idílico de mi sueño. Pero no seamos tan pesimistas. Ya son muchas las empresas que ven la necesidad de adaptarse a un nuevo paradigma de comunicación, de ofrecer una alternativa al estilo pomposo y de autobombo de la comunicación corporativa tradicional. Algunas empresas incluso se han dado cuenta de que para hacer esto no basta con las redes sociales, hay que producir contenido propio, original y útil, contenido que los usuarios compartan, enlacen y popularicen.

Se equivocan los que pronostican que los blogs están pasados de moda, que es un trabajo innecesario. Todo lo contrario, conforme pasa el tiempo, cobran más relevancia para las empresas y profesionales… por eso es que cada vez hay más. Cuánta razón tiene Alfonso Alcántara cuando afirma que “sin el blog somos sintecho digitales, todo el día tirados en las redes sociales”, una afirmación que desarrolla muy bien Inma Jiménez en el post que lleva el mismo título. Alguien debería encargarse de poner a punto estas “casas digitales”, alguien que conozca a la empresa, su sector y que sobretodo, conozca los usos y formas de comunicación del mundo de la blogosfera.

¿Cómo surge el Chief Blogging Officer?

Todo lo que describo en “mi sueño” ya se lo habían imaginado allá por el 2006 compañías tecnológicas líderes como Microsoft, Sun Microsystems, Dell, Oracle o SAP, y por supuesto las propias plataformas de creación de blogs como Blogger o WordPress. Poco tiempo después, los medios de comunicación tradicionales vieron en los blogs una forma de aportar valor, opinión y análisis de la actualidad. En la gran mayoría de los casos, esta nueva forma de comunicación y conexión con el público fue sumamente exitosa.

A partir de allí se extiende a prácticamente a todos los sectores. Hoy por hoy tener uno o varios blogs es un “must” para multinacionales como Coca Cola, Starbucks, General Motors o Marriott. En España también encontramos algunos blogs corporativos de grandes marcas como Telefónica, Iberia, Danone o El Corte Inglés, aunque ciertamente muchas empresas del Ibex 35 y sus directivos aún no cuentan con esta potente herramienta. Estos son los mejores blogs corporativos españoles según la agencia de social media Territorio Creativo.

Habiendo entendido la potencia del blog como herramienta de comunicación más cercana, directa y como la mejor forma de aportar contenido propio y original a sus perfiles en redes sociales, muchas empresas empiezan a requerir de alguien que diseñe una estrategia coherente de blogging, coordine, gestione y dinamice el blog corporativo o la comunidad de blogs (muchas empresas tienen más de un blog) e incluso se encargue de las relaciones con blogueros externos para acciones de “blog marketing” (Vea. 10 consejos para que un blogger no te dé con la puerta en las narices). Surgen preguntas como ¿quién dentro de la empresa puede ejercer esta función? ¿Puede subcontratarse a un freelance? ¿Qué perfil debe tener el Chief Blogging Officer? ¿Debe mi empresa tener uno?

Perfl del Chief Blogging officer

¿Quién sería la persona ideal? ¿Alguien de comunicación? ¿Un freelance? ¿Un directivo que escriba de su puño y letra, asesorado por el Departamento de Comunicación?

Pocas empresas quieren dejar esta función en manos de un externo, lo cual tiene sentido porque quien sea su voz  en el mundo online debe poder entrar “hasta la cocina”, tener acceso a información relevante y muchas veces sensible, y además un contacto directo con el director general, responsable de comunicación y marketing, y en algunos casos hasta sentarse en los consejos de administración. Siendo realista, en España es un bastante complicado tener ese nivel de confianza con alguien externo, aunque todo dependerá de la temática del blog, la sensibilidad de los temas que se traten y de la propia situación de la compañía en el mercado.

Un consultor externo experto en la blogosfera podría orientar sobre las líneas guías de comunicación, los objetivos, el estilo que mejor se ajuste a la personalidad de la compañía, establecer líneas editoriales, sugerir una frecuencia de publicación y supervisar los contenidos. Pero la moderación de los comentarios y escribir en nombre de un directivo o del propio director general—en mi opinión—es mejor que lo haga alguien de dentro. A menos que la estrategia sea buscar una voz “independiente” como fue el caso de Robert Scoble, bloguero de cabecera de Microsoft con su blog Scobleizer  y autor del libro “Nacked conversations“, que describe cómo los blogs han cambiado la comunicación de las empresas en EEUU.

El chief blogging officer es una figura que pocas o casi ninguna empresa española tiene como tal, en el sentido de que sea alguien que se dedique única y exclusivamente al blog o a los blogs. Suele ser alguien del departamento de marketing o comunicación o varias firmas que dan voz a diferentes áreas dentro de la empresa (una modalidad que es muy útil para propósitos de comunicación interna y transmisión de conocimiento).

En Estados Unidos lo suele hacer alguien con amplia experiencia en la blogosfera, que conoce a la comunidad de blogueros y que si es alguien de dentro de la empresa es relevado de otras funciones para dedicarse casi en exclusiva al blog y todas las tareas relacionadas. En otras ocasiones son los propios directivos quienes transforman su propio blog personal-profesional en una ventana de diálogo sobre temas de la empresa y del sector.

En este sentido, según Enrique Dans, cuando se trata de empresas cotizadas “la espada de Damocles de las reglas de comunicación en lo que a la esfera bursátil se refiere son los llamados “forward looking statements y la necesidad de conocer las reglas directamente, porque no hay blog que sobreviva la supervisión detallada de un tercero que lo filtre y lo modere”.

No es el quién sino el qué

Quien sea el encargado dentro del organigrama empresarial y el perfil profesional que mejor se ajuste va a depender directamente de los objetivos que tenga la empresa. La cuestión es dejar de pensar “ey, mi competencia tiene blog, así que yo también debo tenerlo” a ver al blog como una herramienta que debe servir para un propósito en concreto.   A continuación algunos objetivos que podrían plantearse:

  • Comunicación y establecimiento de relaciones con clientes y stakeholders
  • Posicionamiento de la organización o de sus directivos como expertos en un sector o tema determinado
  • Posicionamiento SEO (lograr tráfico a la web y obtener enlaces entrantes y salientes)
  • Reclutamiento de personal
  • Canal de venta indirecta y generación de marketing viral
  • Gestión del conocimiento (comunicación interna)
  • Coordinación de grupos de trabajo (comunicación interna)
  • Difusión de la cultura corporativa y alineamiento estratégico (comunicación interna)

Y tú, ¿qué otros objetivos plantearías para una estrategia de blogging? ¿Crees que la figura del Chief Blogging Officer tiene cabida en la mentalidad y organigrama de las empresas españolas?

Diana Campos Candanedo.  Encuéntrame en:

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