¡Si alguien me lo hubiera dicho! Errores que cometí al comenzar mi blog

Para los que están pensando en abrir un blog y no saben por dónde empezar, comparto mi experiencia con un toque de “mea culpa”. He construido mi blog a punta de ensayo y mucho pero mucho error. De eso se trata ¿no?

errores, blogs, social media, marketing, redes sociales

La humildad no está de moda y con esta crisis mucho menos. “Gurulandia” está muy poblado, como si aceptar que hemos metido la pata nos hiciera menos profesionales o incompetentes. Nada más lejos de la realidad, porque cuanto más nos hayamos equivocado, más hemos aprendido. Es de humanos equivocarse y de sensatos corregir.

Por eso quiero compartir un post muy personal, donde desnudo mis particulares metidas de pata cuando empecé este espacio hace ya un año, secretitos que hacen que me sonroje cuando recuerdo mis primeros posts. ¡Benditos errores! que me han permitido ir mejorando este espacio, sabiendo que aún me falta mucho camino por recorrer porque uno nunca termina de aprender. Más que servir de consuelo a los blogueros principiantes, quisiera evitaros muchos dolores de cabeza y tiempo mal invertido. ¡Estáis advertidos, no cometáis estos errores!

No tener un objetivo claro

Lo único que tenía claro cuando empecé este blog era que debería servirme como escaparate profesional, pero no sabía exactamente lo que buscaba conseguir más allá de la visibilidad. ¿Y para qué quería esta visibilidad? ¿Para conseguir un nuevo empleo, generar nuevos contactos profesionales, monetizar el blog? Al no tener un objetivo claro ni razonable, tampoco sabía a qué público me quería dirigir y no adapté el lenguaje  ni la temática del blog a este tipo de público.

Equivocar la temática y cambiarla sobre la marcha

Hace un año pensaba que mi blog debería tratar de temas económicos y financieros porque era un terreno en el que me muevo con soltura por mi experiencia como periodista económica y consultora de comunicación financiera. Empecé hablando de la prima de riesgo, el rescate a España, la recapitalización de la banca, macroeconomía, deuda externa y esos temas que llevan un año machacándonos en las noticias. ¡Error! Escribir sobre esto no me inspiraba ni me hacía feliz (en ocasiones hasta me deprimía). Pronto descubrí que no solo basta con conocer de un tema, sino que éste tiene que apasionarnos y hacernos disfrutar al escribir.

Eso me llevó a dar un giro radical a medida que fui descubriendo y enganchándome al socialmedia y al potencial de Internet para “cambiar nuestra forma de ser y hacer”. Mi recomendación es que intentéis descubrir vuestra verdadera pasión antes de empezar la bitácora para no tener que cambiar de temática, una vez empezado.  De lo contrario, el riesgo de abandonar por desánimo, pereza y falta de motivación es muy alto.

Centrarse sólo en la actualidad sin buscar la diferenciación

Mucha gente me dijo “otro blog sobre socialmedia” ¡Pero si hay un montón! Es cierto que hay muchos blogs de este tema y algunos realmente muy buenos. Pero si empezamos con el complejo de “Pocoyo” no vamos a ningún sitio, así que un poquito de “muchoyo”: autoestima y autoconfianza. Uno siempre puede aportar un punto de vista original y diferenciarse. Ese es el reto. Al principio uno tiene que “devorar” los blogs de la competencia, establecer un top 10 de bitácoras que sean nuestro “benchmarking” y a partir de allí desarrollar nuestro propio estilo.

Empecé escribiendo sobre la actualidad de social media, herramientas o nuevos gadgets, pero me di cuenta de que esos posts se desvanecían en poco tiempo y que otros blogs  lo hacían mucho mejor. Decidí dar otro giro e incorporar un poco de análisis personal para demostrar mi know how; tratar temas propios con un poco de investigación y sobre todo que fueran útiles para mi público. Fue entonces cuando decidí utilizar la fórmula de los casos de estudio. Posts como “Coca Cola, Starbucks y Best Buy: casos de éxito con un enfoque 2.0 ó Tú sí que sabes, casos de éxito de abogados 2.0 requirieron muchas horas de investigación, pero siguen siendo de los más leídos, aunque haya pasado el tiempo. La gente valora la información exclusiva. Además esa investigación me permitió aprender cosas nuevas y luego las compartirlas con mi comunidad. A fin de cuentas de eso se trata el mundo 2.0.

Dejar largos períodos sin publicar

Como la temática inicial no me apasionaba, empecé a verlo como una obligación y no como un placer (como lo es ahora) y empecé a dejar mucho tiempo entre un artículo y otro. Luego me fui de vacaciones y cerré el chiringuito durante un mes. A la vuelta dejé pasar aún más tiempo porque no sabía cómo retomar. En ese momento estuve a un paso de abandonar.  Luego me lo pensé y entendí que un blog es como un hijo, al que hay que alimentar, dedicar tiempo y mimar.  Por eso hice un relanzamiento cuatro meses después, con un nuevo diseño, nueva temática y un ímpetu renovado.

Para mi este fue el mayor tropiezo: tener que empezar sobre lo ya empezado.  Por eso os recomiendo que antes de escribir la primera letra, os mentalicéis que tenéis que ser constantes y si es posible fijaros una frecuencia de publicación (semanal, dos veces por semana, diariamente), en función del tiempo que dispongáis y de la complejidad de nuestros posts. Reconozco que a veces por culpa del día a día no logro seguir esa periodicidad y que he dejado pasar demasiado tiempo entre uno y otro post.

No tener un calendario editorial

Enfrentarme al papel en blanco sin tener ni idea de lo que iba a escribir era sumamente frustrante. Me causaba un bloqueo mental y una sensación de impotencia, además de ser muy desagradable no poder recordar aquél tema que hace unos días se me había ocurrido. Mi memoria es muy mala, así que empecé anotando en un papelito los temas que se me iban ocurriendo, pero luego no podía encontrar el dichoso papelito (¿mencioné que mi memoria es muy mala?). Entonces decidí crear un Excel con mi calendario editorial y luego me pasé a Evernote. Sea cual sea el sistema que uséis, lo importante es tener en un solo sitio los temas que habéis pensado y tener acceso en cualquier parte, porque no sabemos cuándo y dónde nos puede llegar la inspiración.

Medir el éxito sólo por el número de visitas

Mis primeros meses como bloguera me pasaba revisando las estadísticas de visitas dos o tres veces al día. Al principio no me leía ni el “tato” y empecé a desanimarme. ¿Vale la pena todo este esfuerzo?, pensaba. Pero es que yo sólo me fijaba en las visitas, pero luego entendí que debía evaluar otras cosas como : ¿cuántos nuevos seguidores en Twitter o contactos en Linked-In, comentarios o nuevos seguidores en el blog y qué tipos de posts funcionan mejor.  Ahora sé que lo importante no es cuánta gente lea tu post hoy, sino que poco a poco vayas dejando huella, generando una base fiel de lectores que vayan a tu sitio con regularidad porque les gusta tu trabajo.  Las visitas vendrán por añadidura.

Linked-In ha sido una gran fuente de tráfico, porque comparto en grupos afines a la temática de mi blog y por eso he conocido y contactado con profesionales muy valiosos, una verdadera mina para seguir adelante. Así que mi blog me ayuda mucho a hacer networking con personas que comparten mis intereses. El número de visitas es aceptable (aunque siempre mejorable), pero  lo importante es que va subiendo.  No ha pasado un sólo día desde el relanzamiento en que no haya llegado alguien a mi casa. No pretendo ser un medio de comunicación, ni “forrarme” con mi blog. Sólo quiero que la gente me respete como profesional y seguir aprendiendo de quienes me voy encontrando.

Escribir sin pensar en el SEO…y después obsesionarse con el SEO

Como bloguera principiante caí en el error de dejar mis primeros posts únicamente al impulso de la inspiración. No diseñé una estrategia de keywords por las que quería que la gente me encontrara, me identificara y llegara a mi blog, tal vez porque no sabía cuáles eran mis objetivos. Poco a poco fui comprendiendo que el posicionamiento en buscadores es importante y fue cuando caí en el error contrario: el de obsesionarme con las keywords, dejando de lado el contenido. Mi consejo hoy es buscar un equilibrio porque tan importante es el SEO como la calidad del contenido. Lo verdaderamente difícil es conjugar ambos.

Creer que la gente lee tus posts de principio a fin

¿Quién me creía yo para pensar que alguien iba a leer aquellas primeras sábanas de texto? Que conste que todavía escribo posts demasiado largos (como el que estáis leyendo), pero al menos ahora intento ponérselo fácil a un lector que sólo quiera quedarse con las ideas clave. Por eso utilizo negritas, antetítulos y separadores de texto.

No citar a otros blogueros

No porque utilicemos referencias de otros blogs somos menos expertos (sólo sé que nada sé) o menos profesionales. Siempre hay algo que podemos aprender de los demás y si es así, ¿por qué no compartirlo? Además, comentar y participar en otros blogs también puede ser una forma de atraer tráfico al nuestro.

Olvidarse de responder a los comentarios

El primer comentario que recibí me pilló en un mal momento y tardé varios días en contestar. No sabía muy bien qué contestar y le resté importancia. Hoy sé lo crucial que es contestar a todos los comentarios porque crea “engagement”, es decir, lectores fieles que vuelven a tu blog porque perciben que detrás hay una persona con la cual se puede intercambiar ideas, incluso si no estamos de acuerdo.

No reservar tu domino desde un principio

No por ser el último punto es el menos importante, pero sí el que más vergüenza me da, porque aún no lo he corregido. Cuando llevas un año con tu blog da mucha pereza la migración a un nuevo espacio, pero es “justo y necesario… y en mi caso “urgente”. Ningún blog que se precie puede terminar con el apellido .wordpress.org. Sí, amigos, tengo que mudarme ya pero ya… Y estoy en ello. Pronto presentaré mi nueva casa en sociedad.

Si de veras os habéis decidido a tener un blog y tenéis todas las intenciones de mantenerlo, empezadlo desde un principio contratando un buen servicio de hosting y con vuestro dominio (recomiendo pillar el dominio con nuestro nombre completo para evitar que cualquier gracioso se le ocurra cogerlo y escribir tonterías a vuestra salud!). No importa si después nos decantamos por utilizar una url con las keywords relacionadas con la temática del blog, debemos tener bajo control nuestro nombre, porque es nuestra identidad digital.

Todavía me quedan algunos puntos, pero no quiero alargarme más…no vaya a ser que os durmáis leyendo este post. Prefiero dejaros a vosotros blogueros para que comentéis qué otras lecciones habéis aprendido en vuestra andadura. Seguro que podéis añadir más errores, consejos y reflexiones.

Diana Campos Candanedo. Encuéntrame en:

Google+

Y si este post te ha parecido útil, compártelo !!!!

Anuncios

Networking y redes sociales: ¿cómo hacer que suceda lo que quieres?

Moverse bien, conocer a la gente indicada y generar relaciones de confianza. Pero cuidado, el networking 100% online no existe. Veamos algunos consejos útiles para un networking realmente efectivo

¿Quién no ha visto con sana envidia a aquél que siempre está en el momento preciso y lugar  indicado? Ese que logra hacer que “las cosas sucedan”: ese trabajo que uno quiere, cerrar un negocio, lograr que el banco te preste para un nuevo proyecto, conseguir clientes o simplemente estar en la zona VIP de un sitio de moda.  ¿Suerte?  ¿Toque de Midas? No necesariamente.

¿De qué sirve ser un genio habilidoso si nadie lo sabe? En el mundo laboral y empresarial, tan importante es la preparación, las habilidades y capacidades como saber relacionarse con la gente adecuada. Contactos, contactos, contactos.  Pero no cualquier contacto, sino aquél que te contesta el teléfono cuando le llamas, ese al que le pides un favor y te lo hace; aquél que no dudará en presentarte a alguien que necesitas conocer con tan sólo pedírselo.  Esos contactos no son siempre amigos íntimos, pero sí gente que confía en ti y en tus capacidades profesionales.

No es para nada un asunto de suerte, o de ser guapo, simpático y empático (lo cual también ayuda).  Hacer que esas cosas sucedan tiene mucho que ver con “moverse bien”, en definitiva conocer el arte del  “networking”, algo que se hace cada vez más necesario en un ambiente de competencia feroz.

networking, redes sociales, Internet, web 2.0, socialmedia

Con la irrupción de las redes sociales, especialmente Linked-In, muchos creen que el networking se puede hacer 100% desde Internet. FALSO. FALSO FALSO.  El networking puramente online no es networking, es una agenda de contactos con la que a veces se chatea.

¿Para qué sirve una agenda de  2.000 contactos si no podemos tirar de ellos, o no sabemos quiénes son, y lo que es peor, si ellos tampoco saben quiénes somos nosotros.  La respuesta es clara, esos contactos no sirven para nada si no desarrollamos una relación de confianza; cosa que por otro lado, es imposible hacer con  2.000 contactos. Así que por un momento, olvidémonos de fans, followers y contactos y pensemos en personas.

Primera lección para no olvidar: “las redes sociales son un instrumento para crear y desarrollar  relaciones de confianza, pero el verdadero networking se hace “offline”.

¿Cómo construir una relación de confianza con personas que están muy lejos de nuestro alcance?  Si yo tuviera la respuesta, sin duda que estaría mejor de lo que estoy. Por eso se lo pregunté a alguien que verdaderamente sabe de esto, tanto que su empresa se llama precisamente “Networking Activo”.  Los que viven en España y están en el mundo 2.0 ya saben de quién hablo: Emilio Márquez Espino,  cuyo trabajo, afición y especialidad es “conectar personas”.  Estos son algunos consejos  prácticos (nada de filosofía) que debemos tener en mente, si queremos que los esfuerzos de  networking  lleven a resultados concretos.

Networking sin objetivo no es networking, es “socialworking” 

La frase es mía. Dicho esto, tenemos que saber exactamente qué queremos y trazar una hoja de ruta para conseguirlo. Ya sé que habéis oído esto mismo  en varias ocasiones, pero no por eso deja de ser fundamental. Sin un qué no habrá un cómo ni un cuándo.  Así que lo primero que tenemos que hacer es pensar fríamente ¿qué es lo que queremos? Y a partir de allí, qué cosas tenemos que hacer para conseguirlo.

Visibilidad, generosidad, proactividad, diálogo y confianza

Estos son los ingredientes de un networking efectivo.  Y aunque suena fácil, requiere dedicarle tiempo y saber dosificar los recursos. Veamos cómo se materializa cada uno de estos ingredientes en la práctica:

  • Visibilidad

Significa darnos a conocer,  diferenciándonos de una masa anónima.  Por ejemplo, si vamos a un evento donde nos interesa conocer al ponente o a alguien en particular, deberíamos llegar media hora antes para aprovechar el rato muerto antes de la conferencia, porque probablemente después, tendremos un “enjambre” de gente que también quiere hablar con el ponente y seguramente seremos “uno más del montón”.  En cambio, si lo abordamos antes, seguramente será más proclive a conversar con nosotros en un ambiente más relajado.

Unos días antes del evento, podríamos empezar  a seguir a nuestro ponente en las redes sociales (Twitter es muy efectivo para esto) y un día antes saludarle y decirle que vamos a asistir al evento y nos gustaría conocerle.  Al momento de presentarnos, le decimos que somos la persona que le saludó en Twitter y le contamos brevemente quiénes somos (no más de 30 segundos).

Para ser visible, no necesitamos hacer grandes aspavientos, pero sí vencer la timidez e intervenir en la ronda de preguntas.  Si es la primera pregunta, tanto mejor, porque es el momento en que existe máxima atención.  Y por favor, que sea una pregunta inteligente y pertinente al tema (no debería tener que decirlo, pero a veces todo el trabajo se echa por tierra si decimos una burrada).  Cuando nos identificamos, hacemos una breve presentación (10 segundos) y mencionamos nuestro usuario de Twitter, ya que previamente nos hemos enganchado al hashtag del evento.

A posteriori, cuando el evento ha terminado, enviamos un mensaje personalizado en Twitter y Linked-In para reforzar ese acercamiento personal y abrir la posibilidad de mantenernos en contacto.

  • Generosidad:

Supone un cambio de chip, porque generalmente tenemos una visión egoísta del networking (¿qué podemos obtener nosotros de otro?)  También debemos pensar si hay algo que nosotros podamos ofrecer y si estamos en posibilidad de hacerlo.  Esto es más difícil cuando se trata de completos desconocidos, pero no debemos olvidar que un buen networking comienza entre nuestro círculo más cercano.

No nos cuesta nada hacer una recomendación sincera en Linked-In a un colega de trabajo que esté bien posicionado laboralmente  o responder cuando alguno de nuestros contactos hace una pregunta o pide ayuda.  Los grupos profesionales en Linked-In y Facebook funcionan muy bien para esto.  La generosidad también genera visibilidad, pero sobre todo agradecimiento.

  • Proactividad:

Para qué nos vamos a engañar.  Asistir a un evento para hacer networking y conocer a gente que nos interesa requiere de un tiempo de preparación. Por eso tenemos que escoger bien los eventos a los que queremos asistir y establecer un objetivo razonable de personas con las que nos interesa interactuar.   Después de esto, viene la preparación: 1) buscar información sobre el personaje (Google y redes sociales)  2) darnos a conocer sutilmente  antes del evento (lo mencionamos en el punto anterior) 3) ensayar nuestra presentación o “elevator pitch”.

  •  Diálogo y confianza

El objetivo de todos estos esfuerzos es tener la puerta abierta para que ciertas personas nos escuchen y reaccionen en el momento que les pedimos algo.  Y como hemos dicho antes, es imposible hacer esto con 2.000 contactos. Conocer y tratar personas sólo por hacerse popular en las RRSS requiere una alta inversión de tiempo y no siempre es demasiado útil.  Necesitamos  ordenar un poco la casa.

Es útil tener una lista de contactos en un nicho concreto y segmentarla en prioridades “contactos de prioridad 1, prioridad 2, etc.  Con estos contactos vamos a empezar a mantener un diálogo a través de las RRSS primero y después de un tiempo intentaremos “desvirtualizarlos” poco a poco.  También tenemos que hacerlo a la inversa. Todo contacto que hagamos offline, debemos poder llevarlo al mundo online y mantener el diálogo igualmente.  El resultado de todo esto debería ser generar una relación de confianza en el mundo offline con un número determinado de personas, que según la teoría de Dumbar, no pueden ser más de 150.

Cuidar las formas

La educación y la cortesía son características “sine qua non” para el networking y también para la vida misma.  Pero ¿qué comportamientos pueden resultar desagradables o descorteces? En el mundo del networking las buenas formas son más que vestirse adecuadamente para la ocasión, no decir groserías o llegar con tiempo a los eventos.  Hay errores que podríamos cometer y que pueden echar por tierra todos nuestros esfuerzos al generar rechazo, antipatía e incomodidad. Veamos algunos:

  1. Convertirnos en pulpos y “atrapar” a nuestra presa.  Hay que saber cuándo una conversación ha perdido interés y terminarla de forma cortés, sin alargarla demasiado para evitar que el interlocutor empiece a sentirse incómodo y con ganas de escapar.  Eso generaría una mala impresión y un mal recuerdo sobre nosotros.
  2. Abordar a alguien en un lugar inapropiado: un baño, un bar cuando está con una chica, un restaurante cuando está con su familia e incluso un ascensor.  El lugar y el momento también son importantes y dicen mucho de nosotros.  Claro está, no por esto debemos “pasar olímpicamente” y no saludar.  Un saludo rápido y cortés basta, pero lo que no podemos hacer es entrar directamente al tema que nos interesa en un lugar y momento inapropiado.
  3. Tener fotos comprometedoras en nuestros perfiles en RRSS. Una foto comprometedora no tiene por qué ser escandalosa, pero sí dar información sobre nosotros que no conviene que se vea o que nos relacionen con alguien que no ayude a nuestros objetivos. Nada de fotos en bikini, sujetando una copa con cara de juerga, o fotos demasiado personales. Y si vemos un fotógrafo en un evento, dejemos la copa a un lado para asegurarnos que ningún flash nos pille bebiendo. Se recomienda tener dos perfiles redes sociales como Facebook, uno con lo que queramos que se vea y otro con lo que vayamos a compartir con nuestro círculo más íntimo.
  4. Descuidar nuestra reputación online.  Una sana costumbre es mirar qué se dice de nosotros en Google, cada cierto tiempo. Lo deseable es que la mayoría de los resultados sean generados por nosotros (blog, redes sociales, artículos, etc.), lo que supone que nuestra reputación online está en nuestras manos, que la controlamos.
  5. Enviar solicitudes de contacto en Linked-In con el mensaje estándar.  Especialmente si no conocemos a la persona, es mejor personalizar el mensaje de solicitud de contacto (por qué te interesa estar en contacto, qué puede ganar el interlocutor) y establecer si compartimos un grupo en común o intereses similares.  La gente recuerda a quien le ha llamado por su nombre y ha diferenciado el mensaje.  También es muy útil mencionar que compartimos un grupo en Linked-In o bien, establecer que compartimos los mismos intereses y/o nos movemos en el mismo sector.

En resumen, porque ya me he extendido demasiado: el networking no es un tema de cantidad sino de calidad y esa calidad se materializa en las relaciones de confianza, que no se construyen de un día para otro. Por tanto, hay que ser paciente y constante..   Y si lo hacemos bien, aquello que queremos sucederá con toda probabilidad.

Y tú ¿cuántos de estos tips aplicas a tu networking personal? ¿Qué otros consejos darías para un networking efectivo?

Diana Campos Candanedo. Encuéntrame en:

Google+