¿Adiós al Community Manager?

¿Es la profesión de Community Manager una burbuja que pronto explotará? Según una experta, es mejor que los periodistas busquemos otras opciones profesionales.  El debate está servido.

Community Manager, figura en extinción

Cortesía de Empresas2cero.com

Ante la falta de oportunidades en el mundo de la prensa y la comunicación tradicional, muchos periodistas hemos optado por reconducir nuestras carreras hacia  Internet y redes sociales.  Hoy por hoy, muchos periodistas se han convertido en Community Managers, por necesidad más que por vocación.

Ciertamente una de las cualidades que se busca en esta figura es que sepa escribir, pero sobre todo “transmitir” y conectar” con el público.  Sin duda, esto lo saben hacer muy bien los comunicadores, tanto en su faceta de PR como en la de periodismo “puro”.

Sin embargo, algunos afirman que la figura del Community Manager podría ir desapareciendo, a medida que los nativos digitales tomen el control en las empresas.

Rosa María Diez, directora de proyectos de la agencia WellComm, pronostica este panorama y critica la deficiente formación en las aulas de periodismo, que no se han adaptado a la realidad y velocidad de los cambios que se están dando en el mundo online.

Personalmente pienso que la profesión del Community Manager no necesariamente desaparecerá, pero sí irá modificando sus funciones, a medida que se integren nuevas figuras a la organización como puede ser el Social Media Strategist y el Social Media Manager, que estarán encargados–en un nivel jerárquico superior– de definir la estrategia y evaluar su cumplimiento.

Otro de los cambios que paulatinamente veremos es la integración de la web 2.0 a otras áreas y procesos de las empresas como producción, comercialización y reclutamiento de personal, lo que significará un cambio de las “formas de hacer” a partir de ese diálogo que entablen las empresas con sus stakeholders. Multinacionales como Starbucks y Coca Cola y Best Buy  ya lo están haciendo. (Ver Coca Cola, Starbucks y Best Buy, casos de éxito con un enfoque 2.0) En definitiva, poco a poco el social media dejará de ser terreno exclusivo del área de Marketing y Comunicación y pasará a tomar más relevancia en los procesos internos y en ese momento es cuando verdaderamente el control estará en manos de los “nativos digitales”, pero también a los que se han adaptado y sabido romper esa brecha digital.

Después de esta reflexión personal, ahora sí comparto con vosotros el artículo completo publicado en PR Noticias con los polémicos pronósticos de Rosa María Diez de la agencia WellCom.  Y vosotros ¿qué opináis? ¿Es la profesión del Community Manager una burbuja que pronto explotará?

¿Adiós al Community Manager?

Según la experta en Comunicación Rosa Matías, directora de proyectos de la agencia WellComm e invitada a la Masterclass de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), ‘la figura del Community Manager tiende a desaparecer’, por lo que no aconseja a los periodistas que opten por esa vía profesional.

La figura del Community Manager, según la directora de proyectos, tiende a desaparecer: ‘es un perfil que va a extinguirse en breve. En el momento que los nativos digitales asuman el poder de las empresas, de los medios, de la política y de todo el entorno social, esos estudiantes que nacieron a partir de 1985, cuando tengan capacidad de decidir ya estaremos todos en el entorno digital. Se acabaron los Community Manager. Es mejor formar a los futuros profesionales en habilidades digitales y fomentarlas’, ha explciado Rosa Matías en la Masterclass de la UNIR.

 En este momento de cambios en el sector de la Comunicación surge la gran pregunta: ¿Cuál tiene que ser la formación universitaria del periodista? Rosa Matías, experta en Comunicación, cree que las universidades tradicionales están enseñando un periodismo que ya no existe. ‘Los programas o informativos no se están adaptando al ritmo que sería necesario para ser capaces de conectar con la nueva realidad, con el nuevo público. La generación actual es multipantalla, elige qué quiere ver y el momento. Por eso, los medios de Comunicación están buscando perfiles y habilidades diferentes en los profesionales de la comunicación y no sé si las Universidades están preparadas para afrontar ese reto. Se tiende a buscar al periodista desarrollador, que escriba una buena información y además la cuente en diferentes formatos. Que sea capaz de configurar una infografía o aportar un gráfico. Formar a esos profesionales tan versátiles es un reto que el sistema educativo tiene que afrontar cuanto antes”.

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Cinco estrategias para repensar la marca España

Hace unos días le pregunté a un amigo británico que lleva unos años viviendo en nuestro país cómo pensaba que era España antes de venir. Lo primero que me dijo es que en Reino Unido se conoce poco de España, más allá de los tópicos de fiesta, siesta, flamenco y sangría. Mi siguiente pregunta fue: ahora que llevas unos años aquí, ¿crees que se cumplen los estereotipos? Se quedó un rato pensando y me dijo. “Sois mejores de lo que yo pensaba y sois mejores de lo que vosotros mismos pensáis”.

Una respuesta tan breve como contundente que me lleva a pensar que más allá de los problemas objetivos por los que atraviesa el país, puede que también exista un problema de comunicación, un déficit de marketing, también en Internet.  Así lo explico en mi post anterior ¿Es España una marca blanca en Internet? Partiendo de este diagnóstico, me permito sugerir 5 estrategias para re-pensar la marca España…también en la red.

1- Recuperar la auto-confianza

Es muy difícil vender una buena imagen al exterior si uno mismo no se la cree. La pérdida de la auto-confianza es el primer gran reto para quienes están a cargo de gestionar el proyecto marca España. La imagen que más ha caído no es la exterior sino la que tienen los propios ciudadanos, cosa que es totalmente lógica dada la situación en la que muchos se encuentran. Los que ven sus perspectivas futuras negras o muy negras transmiten ese pesimismo, tanto dentro como fuera (es el caso de aquellos que se ven obligados a emigrar por la falta de oportunidades).

Las redes sociales, foros y otras plataformas online se están convirtiendo en un escaparate para transmitir—perdonad la expresión—este “cabreo colectivo”. Es importante empezar a dar la vuelta a esto y trabajar en mensajes positivos que ayuden a recuperar la auto-confianza también de puertas para adentro. Es algo difícil—aunque no imposible—, no se hace de la noche a la mañana y va a requerir constancia, no solo por parte del Gobierno (que resulta menos creíble), sino de las empresas y los propios ciudadanos.

Los mensajes deben ir enfocados a transmitir los puntos fuertes del país, sus empresas y de los propios españoles, encontrando noticias positivas—que las hay—pese a la crisis. En esta dirección apuntan campañas que vendían esperanza, como Razones para Creer de Coca Cola en 2010

… y más recientemente el “curriculum de todos” de Campo Frío. Son campañas han tenido una repercusión enorme en las redes sociales, donde se han visto más que en la televisión.

2- Construir un relato creíble, unificado y coherente

Ser percibido en el extranjero como un país divertido y de gente feliz está muy bien, pero no es suficiente. España tiene potencial para vender otros valores igualmente potentes y que en este momento nos pueden resultar más útiles, potencia deportiva, cultural y  ¿por qué no? la calidad de sus productos y la fortaleza de muchas de nuestras empresas que tienen presencia global.

Esta estrategia es impensable sin la ayuda de las propias marcas españolas con proyección internacional y de las empresas que quieran internacionalizarse sin complejos y decir abiertamente que son españolas. La marca España puede aprender y mucho de las estrategias de branding de empresas de la talla de Zara, Telefónica, Freixenet, Santander entre otras, que pertenecen al Foro de Marcas Renombradas  iniciativa que está apoyando directamente las acciones de re-branding del país en el exterior.

Esto ya es un muy buen punto de partida, porque hasta hace muy poco no existía un proyecto de Estado lo suficientemente ambicioso como para aglutinar a instituciones, empresas privadas y personajes públicos en la construcción colectiva de una imagen país coherente.

Es importante tener un relato creíble (lo que en comunicación se conoce como una equity story), argumentos bien pensados y mensajes coordinados entre las diferentes voces de la marca España. Pero además, estos esfuerzos tienen que verse plasmados en Internet, permitiendo tanto la comunicación como la interacción. Y aquí es donde el proyecto marca España presenta un hándicap importante, que esperemos que no se prolongue por demasiado tiempo.

3- Comunicar lo que hacemos bien… también en la red

En cualquier estrategia de hay que identificar claramente los puntos fuertes y empezar a construir este relato o equity story a partir de allí.

En este momento nos conviene incidir en las fortalezas del país en ciertos sectores económicos y empresariales pujantes; áreas en las que España es referente internacional y de las cuales no hemos sacado suficiente pecho. Nuevamente hablamos de empresas españolas con proyectos de alcance internacional como Renfe que ha exportado su modelo ferroviario de alta velocidad (AVE) a la línea Medina- La Meca; o Indra con sus servicios de gestión aeroportuaria en muchas partes del mundo.

Un buen ejemplo de esto es el vídeo de la consultora Grant Thornton Spain y que se titula  “La crisis desde un punto de vista diferente”.  Os invito a que le echéis un vistazo porque no tiene desperdicio.  Lleva más de  un millón de visitas en Youtube.

Además de incidir en nuestros puntos fuertes, hay que conocer las amenazas reputacionales—que en este momento son muchas—para tener argumentos preparados para mitigarlas y a la vez trabajar en neutralizar los estereotipos negativos asociados a la imagen de España (pereza, falta de productividad, retraso tecnológico, sinónimo de la Vieja Europa).

Como bien decía Emilio Lamo, presidente del Real Instituto Elcano en una reciente conferencia “no se puede ir contra los estereotipos, no es creíble… pero lo que sí podemos darles la vuelta”. Este es el gran reto, al que hay que echarle imaginación, recursos y mucha perseverancia.

4- Encontrar aliados e influencers online

La marca de un país es la suma de la marca de sus empresas, instituciones públicas y marcas personales influyentes. Recientemente Marca España ha escogido sus “embajadores”, españoles reconocidos y apreciados en sus respectivas áreas como Rafa Nadal, Antonio Banderas, Vicente del Bosque, entre otros, cuyo propósito es promover la imagen de España entre su público.

Ese mismo esfuerzo se puede y se debe trasladar al mundo online. En Internet se multiplican las posibilidades de ampliar el mensaje, ya que son los propios usuarios a través de sus cuentas en redes sociales quienes lo difunden  en sus comunidades online. Para que os hagáis una idea, Rafa Nadal tiene cerca de 4 millones de seguidores en Twitter; Fernando Alonso un millón y medio; Zara, 16 millones de fans en Facebook y más de 5.3 millones de personas siguen a Mango en la red de Marc Zuckerberg.  Pueden ser potentes  altavoces para  nuestro país. ¿Por qué no aprovecharlos?

Pero no solo se trata de segmentos de gran interés como la moda, el deporte o el cine, sino de otros “nichos de mercado” más selectivos y con capacidad de generar contenido interesante y cualificado que ayude a dar proyección a la marca país: universidades, escuelas de negocios, personajes con proyección internacional en la política Europea como Javier Solana, por mencionar algunos ejemplos.

5- Escuchar, escuchar y escuchar

Todas las grandes marcas que han tenido éxito en Internet parten de una premisa tan simple como importante: escuchar. Esto va más allá de un simple clipping de prensa. Se necesita una escucha proactiva y cualificada, que supone monitorizar en buscadores, redes sociales, foros, blogs sitios de review (Ciao, Trip Advisor), webs de otros países, etc. Ello a su vez permitirá detectar oportunidades de comunicación, posibles amenazas reputacionales, y potenciales interlocutores (hostiles o no), así como nuevos influenciadores online que nos puedan ayudar a mover el mensaje a través de la red. Desde luego esta monitorización no debe ceñirse a lo que se diga en España, sino también en nuestros mercados target: Alemania, Estados Unidos, América Latina y China. Una tarea titánica, pero necesaria.

Quiero terminar esta serie de artículos sobre marca España con dos reflexiones que resumen todo lo anterior. El proyecto marca España debe ser un tema de Estado—no de gobierno—y debe involucrar a todos los actores con suficiente voz como para influir, a ser posible de forma coherente y coordinada. Y en segundo lugar, la imagen de España no es un tema baladí, está teniendo un impacto directo en las empresas y los ciudadanos. Por lo tanto, la peor estrategia posible es no ocuparse.

Y tú, que más sugerirías para mejorar la comunicación de la marca España en Internet?

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Cordero, roscón, polvorones y compras online

Tan típico como el cordero, los polvorones o el roscón de Reyes, las Fiestas de fin de año se caracterizan por las interminables colas para comprar, envolver y descambiar los regalos. Pero este año, algo ha empezado a cambiar. Sigue habiendo mucha gente en el comercio tradicional, pero menos que en los años anteriores. ¿Crisis? Algo de eso hay: muchos no se pueden permitir ciertos lujos, pero también es que muchos otros han descubierto una manera ahorrarse colas, malos humores, atascos y demás incomodidades. Los españoles empezamos a confiar cada vez más en Internet para hacer nuestras compras, y ahora que empiezan las rebajas, muchos deciden comprar desde la comodidad de su hogar.

Según el último informe del ONTSI, el comercio electrónico B2C (Business to Consumer) en España creció un 20% en el 2011, generando un volumen de negocio de 11 millones de euros. En los últimos 4 años, el comercio a través de Internet se ha expandido un 36%.

Esta es una tendencia que se consolida también a nivel europeo. En los últimos seis meses, el 30% de los europeos ha realizado una media de 10 compras online, según El laboratorio europeo de tendencias de eshopping que ha elaborado el Survey Lab by vente-privee.com, el laboratorio de análisis de mercado de la compañía francesa de “venta privada” online. (Ver infografía)

comercio online en Europa, infografía

comercio online en Europa, infografía

La principal motivación para la  compra online es la búsqueda de “chollos”, algo que están aprovechando muy bien tiendas tradicionales con canales online, en los cuales los descuentos pueden llegar hasta el 70% en período de rebajas. El segundo driver para las compras online es la comodidad de comparar precios sin salir de casa.

A medida que dejamos que la tecnología entre en nuestras vidas, empezamos primero por usar Internet para “curiosear” y comparar precios, luego nos animamos a comprar viajes, reservamos un billete de autobús. Y cuando vemos que esto de comprar en la web funciona, nos animamos con textiles, calzados y otros artículos que antes comprábamos físicamente. Y si nos ha gustado la experiencia, compartimos y recomendamos a través de foros y redes sociales, siendo Facebook la principal fuente de recomendaciones de las marcas.

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Que la Navidad no sea solo una fecha, sino un estado de ánimo que dure todo el 2013

Queridos amig@s,

Os deseo de todo corazón que tengáis siempre una razón para celebrar, un sueño por el que luchar, sonrisas para compartir y ninguna razón para sufrir.  Feliz Navidad y próspero 2013. Os regalo este vídeo que dice “Amigos del mundo, llegó Navidad y tenemos la esperanza de que todo mejorará”.

Google, Facebook, Microsoft, Apple, Amazon ¿se les acabará el chollo?

Una milimétrica ingeniería fiscal permite que estos gigantes declaren sus pérdidas en España  y trasladen sus ganancias a otros países para pagar menos impuestos

Google, Apple, Amazon, Yahoo, Microsoft impuestos

Resulta difícil creer que el líder en ventas de publicidad en Internet, la compañía que concentra más del 90% de las búsquedas por Internet en España, el dueño de servicios que son parte de nuestro día a día como Gmail, YouTube, Reader le puedan ir mal las cosas.  Pues así es, o al menos eso es lo que viene diciéndole a Hacienda durante los dos últimos años.  Google pierde dinero en España, donde acapara el mercado de búsquedas y publicidad.

En el ejercicio 2011, Google asegura haber perdido 74,683 euros y 639.499 euros en 2010, lo que supone una base imponible negativa en el impuesto de sociedades, y en consecuencia que la declaración de la renta le salga a devolver. Hacienda investiga las declaraciones del impuesto de sociedades de los años 2009 y 2010 de su filial española.

El truco está en que los ingresos que recibe Google España de clientes españoles se refacturan a otras sociedades del grupo, principalmente la subsidiaria de Irlanda, donde se paga un tipo de 12,5%, menos de la mitad de lo que pagan las empresas españolas (el Impuesto de Sociedades en España es del 30%).

Según el Diario El País, “Google Spain facturó 38,3 millones de euros en 2011, un 46% más que el año anterior, dinero que ha sido trasladado a la filial irlandesa y una pequeña parte a Google Inc.”

Incluso esos beneficios movidos a Irlanda, se trasladan a su vez a paraísos fiscales con tipos incluso más bajos o nulos, dados los acuerdos existentes entre Irlanda y territorios como Islas Caimán.

Apple, Amazon y Yahoo

El caso de Apple es cuanto menos sorprendente: facturó, según sus propias cuentas, €94,1 millones en España, pero sólo obtuvo un beneficio de €,4,88 millones. Los expertos estiman que el negocio real de la empresa de la manzana en España ronda los €1.000 millones.

Suma y sigue. Amazon Corporate España, filial del mayor portal de ventas online del mundo,  declaró al fisco español ingresos por 314.417 euros, pese a sus ventas millonarias en la red y de  comercializar productos de gran éxito como el e-book Kindle.  Y es que la mayor parte de las operaciones de la compañía se realizan a través de Luxemburgo.

Yahoo facturó en España €17,1 millones de euros en 2011, pero sólo opera como un comisionista y recibe un porcentaje de las ventas realizadas, ventas que se trasladan a otra compañía con sede en Holanda y es esta última la que se encarga de facturar las ventas del grupo y moverlas a su vez a otra compañía en Suiza.

Según El País, Yahoo ha aplicado bases imponibles negativas en los últimos años, lo que implica que no ha tenido que pagar prácticamente nada en impuesto de sociedades y además recibe subvenciones de organismos nacionales e internacionales.

Facebook y Microsoft

La filial española de Microsoft sólo recibe comisiones por la venta de sus productos informáticos, que se facturan a través de Microsoft Ireland.  Por lo tanto, sólo paga por los ingresos provenientes de estas comisiones. El 80% de los 157,6 millones de euros que ingresó el año pasado en España fueron a parar a Irlanda.  Pese a ello, la filial Ibérica de Microsoft obtuvo un beneficio de 15 millones de euros, debiendo pagar impuestos por 6,1 millones, pero al consolidar con la matriz del grupo fiscal en España, Microsoft Internacional Holdings Spain, logró que Hacienda le devolviera 28 millones de euros el año pasado.

Según Expansión, Facebook pagó el año pasado 39.740 euros a Hacienda, al declarar unos ingresos en España de sólo 1,76 millones y beneficios de apenas 91.892 euros.   Y es que sus ingresos provienen principalmente de facturas que realiza a su filial Facebook Ireland Limited, y deja en España los gastos para reducir el pago al fisco español.

Estos datos resultan inverosímiles por tratarse de firmas gigantes, con una penetración altísima en el mercado, con productos de gran demanda y que lideran sus sectores. Queda por ver si la nueva Oficina de Fiscalidad Internacional creada por Hacienda logrará finalmente rascar algunos cuantos euros—reales y no virtuales– de los bolsillos de estas multinacionales de las nuevas tecnologías e Internet.

Vea “Gigantes tecnológicos, mucho ganamos, poco pagamos”

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Deuda española, en zona de rescate

La alegría de ganar la Eurocopa de fútbol y el balón de oxígeno de los acuerdos alcanzados en la Cumbre Europea han durado muy poco. Menos de una semana después de que los líderes europeos acordaran una serie de medidas para aliviar las tensiones financieras en la zona euro, la deuda española ha entrado nuevamente en “zona de pánico”, con el interés del bono a 10 años en un nivel crítico de 7%, el riesgo país en los 580 puntos básicos.

Se considera zona de pánico, cuando los intereses de la deuda de un país  alcanzan niveles tan insostenibles que le resulta demasiado costoso financiarse en los mercados de deuda, viéndose obligado a solicitar un préstamo—también llamado rescate– de las instituciones europeas a cambio de aplicar las duras medidas de recorte del gasto público.

Las tensiones de la deuda española han empeorado luego de que el Banco Central Europeo situara los tipos de interés en un mínimo histórico de 0.75% para atajar el peligro de recesión en la eurozona, pero no anunciara la compra de deuda soberana de las economías acosadas por los mercados.

El riesgo país y la rentabilidad de la deuda española regresaron a los niveles que estaban antes de la Cumbre Europea, en la cual el presidente español Mariano Rajoy alertó de que España no podría seguir financiándose  con estos intereses.

De poco han servido los durísimos recortes al gasto público realizados por España e Italia (cuya prima de riesgo también se disparó el viernes) para calmar a los mercados, que están pidiendo “más reformas estructurales”, mientras que desde las autoridades europeas tampoco ha habido ningún pronunciamiento que haga vislumbrar la luz al final del túnel.

Trasfondo político

Detrás de esta crisis, aparentemente financiera, existe un trasfondo político, que pone de manifiesto la profunda fractura existente a lo interno de la Unión Europea entre la Europa deudora del Sur y la Europa acreedora del Norte.

Esa Europa acreedora, representada principalmente Alemania y los países nórdicos, ha impuesto durante los últimos años una política económica basada en el control déficit, aún a costa del crecimiento económico.  En tanto, los países del Sur de Europa, apoyados ahora por la nueva Francia social-demócrata de François Hollande piden estímulos al crecimiento, mayor protagonismo del BCE y una mutualización de las deudas, eufemísticamente llamada “solidaridad financiera”.

Para Alemania, esta crisis de deuda representa también un instrumento de presión política para legitimar la necesidad de más reformas estructurales y forzar a Francia a que ceda más parcelas de soberanía a Europa.  También hay que entende que para la mentalidad de Europa continental,  los mercados no tienen que marcar la forma y los tiempos de las decisiones económicas, a diferencia del capitalismo anglosajón, en el que Wall Street y la City influyen fuertemente en la política económica.

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Dos Europas, una Eurocopa

La Cumbre histórica para salvar el euro coincidió con una cita también muy esperada: la Eurocopa de fútbol.  El primer día de reuniones congregó a los líderes europeos no solo ante la encrucijada del euro, sino también frente a las pantallas de televisión que mostraron cómo Italia eliminó a Alemania, un presagio de lo que sucedería en las horas siguientes, cuando dos economías periféricas (Italia y España) metieron un gol a una Alemania aparentemente imbatible.

Y es que esta crisis,  que a primera vista podría parecer meramente económica o financiera, es en el fondo un asunto político, que ha puesto en evidencia la profunda fractura existente a lo interno de la Unión Europea, entre la Europa deudora del Sur y la Europa acreedora del Norte.

Esa Europa acreedora, representada principalmente por el antiguo eje franco-alemán y los países nórdicos, impuso durante los últimos años, una austeridad autoritaria, en la que el control del déficit se convirtió prácticamente en la única política económica.

Cuando la austeridad ahogaba a las economías del Sur y amenazaba con sumir en una nueva recesión a todo el continente, los países del Sur de Europa, encontraron un aliado en la nueva Francia social-demócrata de François Hollande. Pidieron estímulos al crecimiento y una mayor “solidaridad financiera” para frenar las tensiones en los mercados de deuda.

Para Alemania, no obstante, la crisis de deuda es en realidad  un instrumento político de presión para demostrar la necesidad de las reformas estructurales y forzar a una Francia que históricamente se ha negado a ceder soberanía.

Además, para la mentalidad de Europa continental, los mercados financieros no son los que tienen que marcar los tiempos de las decisiones económicas, a diferencia del capitalismo anglosajón.  Hay que recordar además que “los grandes cambios en los sistemas complejos de toma de decisiones en la Unión Europea, sólo se dan cuando se está al borde del precipicio”.

Y así fue como al borde del abismo, Europa dio un balón de oxígeno a los países asfixiados por los mercados.  Tal y como sucedió en la Eurocopa, parece que España es la principal ganadora de esta Cumbre, aunque ninguno de los españoles que se lanzaron a la calle para celebrar el triunfo futbolístico se acordó por un momento ni de la crisis ni de la prima de riesgo.

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Auditoría a la banca: optimismo cauteloso

La publicación de las consultoras privadas Oliver Wyman y Roland Berger de su estimación de las necesidades de capital de la banca española es uno de los hitos decisivos en este complicado puzzle que vive España y la zona euro.   Los resultados presentados ayer representan un alivio, al ser estas necesidades menos dramáticas de lo que en un principio se había pensado: un mínimo de 16.000 millones de euros y un techo de 62.000 millones en un escenario catastrofista en el que el PIB descienda un 6.5% en los próximos 3 años, con una caída del  60% en el precio de la vivienda y de un 90% en el del suelo.

Aunque son muchos millones de euros los que van a necesitar los bancos españoles, la cifra es muy inferior a la línea de crédito de 100.000 millones se va a pedir a  Europa, cuya letra pequeña está aún en negociación, y por supuesto, muy lejos del escenario de debacle de 150.000 millones del que se llegó a especular en días pasados.  En el peor de los casos, el capital necesario para enfrentar hipotéticas pérdidas no será mayor que un 6% del PIB, una cantidad manejable con recursos propios, tanto del Estado como de las propias entidades, en un escenario en que se relajasen las tensiones en los mercados financieros.

La otra buena noticia es que los “buques insignias” de la banca española—Santander, BBVA y La Caixa—no requieren capitalización externa y esto es importante porque las tres juntas representan el 46% del mercado bancario español por activos. No obstante, esta distinción introduce una importante sombra de duda al resto del sistema español, ya que en este momento,  todos los bancos y cajas, a excepción de las tres antes mencionadas, son susceptible a necesitar capital adicional.  Por tanto, unos cuantos bancos solventes y saneadas van a cargar con un estigma y posiblemente el castigo de los mercados, hasta el 31 de julio, fecha en que por fin se conocerá el desglose por entidad.

 No podemos olvidar  que, aunque la cifra sea más baja de lo que se había pensado, no dejan de ser muchos miles de millones de euros que no van directamente de Europa a los bancos españoles, sino que pasan por el Estado como responsable último. Bien podría decirse entonces  que la banca está hipotecando buena parte de nuestros ingresos futuros, porque ese dinero hay que devolverlo y  si los bancos no lo hacen, alguien lo tendrá que hacer y ese alguien es el Estado, o lo que es lo mismo, cada ciudadano.  Y lo va a devolver  en forma de impuestos (ya se está hablando de una hipotética subida del IVA), nuevos recortes sociales,  eliminación de ayudas y subvenciones, adelgazamiento del Estado, sólo por mencionar algunas medidas que ya conocemos.

Además, la restructuración del sistema financiero español y el consiguiente proceso de concentración, supondrá cierre de oficinas, reducción de personal, liquidación de algunas entidades no viables o fusión con otras entidades.  Todas estas medidas van a tener un importante impacto en la economía real, principalmente por la pérdida de empleos en el sector.

Tomando en cuenta el alto coste que va a suponer el saneamiento de nuestro sistema bancario para que apoye la recuperación económica mediante una reactivación del crédito, lo menos que debería hacer el Gobierno es deslindar responsabilidades entre los ejecutivos de las entidades fallidas y reforzar la supervisión por parte del Banco de España, que a todas luces ha sido insuficiente.

Parece surrealista que se hayan pagado 2 millones de euros  a unas firmas privadas que han utilizado los datos proporcionados por el Banco de España para hacer estos cálculos generales, ya que las necesidades de cada institución las calcularán cuatro auditoras privadas.  Y esto es simplemente porque desde fuera no se fían de las instituciones españolas.  Y no les falta razón, también los ciudadanos tenemos muchas dudas sobre cómo hemos llegado hasta aquí y si se pudo haber evitado un precio tan alto para sanear a la banca.

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¿Statu quo ó Status quo?

Quiero agradecer a todos los que han leído mi nuevo blog durante los últimos días.  Algunos lectores me han comentado dudas sobre la expresión latina que da título a este espacio.  La forma correcta es statu quo y no status quo, aunque sea más comúnmente utilizada la forma incorrecta.

Según la RAE,  el plural en esta forma es invariable. Por tanto,  lo correcto sería decir “los statu quo” y no “los status quo”.

Formalismos aparte,  el blog “Statu quo” nace del convencimiento de que es importante debatir y conocer “el estado de las cosas”,  aportar puntos de vista sobre lo que “vivimos cada día”, porque solo a partir de la información podremos formarnos una idea, tomar decisiones acertadas y por qué no, cambiar el statu quo”.

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¿Se rompe el euro?

A pesar de que en los últimos años la crisis financiera y posteriormente económica ha sacudido los cimientos del euro, las últimas dos semanas han sido no aptas para cardíacos: rescate bancario a España, con muchas posibilidades de un rescate total; mercados de deuda en niveles insostenibles para países periféricos, miedo al contagio y la inevitable pregunta ¿quién será el siguiente? ¿Italia, Francia?  Un escenario en el que “caigan” estos dos países comprometería seriamente la viabilidad de la moneda común, una viabilidad que en este momento está en sus horas más bajas. Y esto es precisamente lo que nos están diciendo los mercados financieros con las cotizaciones de la deuda soberana: se desconfía del euro como proyecto económico, pero sobre todo, como proyecto político.

Ya no se trata de un problema exclusivo de los llamados “países periféricos”, sino del futuro del proyecto de integración más ambicioso del mundo. Lo que está en juego en estos momentos es el futuro de Europa tal y como la conocemos.

Y es que contrario a lo que pueda pensarse, aunque los efectos de esta crisis se vean más claramente en lo económico, el trasfondo real es un problema político, o más bien de política europea.  Los euro-líderes han sido incapaces de consensuar una postura contundente y una línea de acción común, lo cual hace más evidente, si cabe, la brecha entre Norte y Sur de Europa.

Por una parte, el Norte representado por Alemania y sus países satélites, plantean que la austeridad es lo único que necesita Europa para superar la crisis, mientras que el Sur o la periferia europea, del que ahora toma partido la Francia de Hollande, aboga por estímulos al crecimiento económico y un mayor protagonismo del Banco Central Europeo (BCE) para frenar la escalada de la deuda, ya sea a través de una bajada de tipos de interés o una compra de deuda pública de los países en apuros, como España e Italia.

Al menos por el momento, la tesis que ha prevalecido es la de la “austeridad autoritaria” de Alemania (como apuntan F. Steinberg e I. Molina en Ideas alemanas, intereses divergentes e instituciones comunes). Parece que estamos asistiendo a una germanización de Europa y no a una europeización de Alemania, que  está llevando a la moneda europea al borde del abismo.

Pero cuando se está al borde del abismo y el vértigo nos invade, es cuando tomamos las decisiones o enmendamos las posiciones, para evitar esa caída. Personalmente creo que, a pesar de sus diferencias de enfoque, tanto los del Norte como los del Sur, comprenden el desastre que significaría una ruptura de la moneda única (salidas del euro de países del Sur) y por tanto, “se hará lo que se tenga que hacer”.  Las próximas semanas serán decisivas, tanto para España como para el euro.

Mañana conoceremos una primera estimación de cuánto necesitan nuestros bancos para recapitalizarse y por tanto, se sabrá cuántos millones de euros vamos a pedir a Europa. En lo que respecta a Europa, la reunión del Consejo Europeo, el próximo 28 y 29 de junio será decisiva.  En esta cita se desvelará el plan de salvamento del euro, que se delineó en la Cumbre del G20 ayer, por presiones de EEUU, que teme un efecto contagio a su economía.

Una flexibilización de la postura alemana en el sentido de admitir determinadas medidas de estímulo al crecimiento económico, como que el BCE emita títulos para financiar obras de infraestructura pública, o si da luz verde al BCE para comprar deuda pública de países periféricos, como ha pedido Italia, enviaría una señal contundente de la irreversibilidad del euro como moneda común europea.

Europa debe llegar a un acuerdo sobre qué euro queremos construir, si una moneda sujeta a los vaivenes del mercado o una moneda fuerte sostenida por una voluntad política igual de fuerte.

En este sentido, os recomiendo leer el artículo de Ignacio Torreblanca,  titulado Bomberos, arquitectos y pirómanos en El País.

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