Community managers ‘fast food’ ¿evangelizar o ganar la cuenta?

Basado en un caso real, una reflexión sobre si debemos ayudar a los clientes a replantear sus objetivos en social media o simplemente aplicar la estrategia CCC (cumplir, cobrar y correr)

community manager, social media, redes sociales, marketing onlineLo que vais a leer es un extracto de un diálogo real entre el responsable de comunicación (RC) de una empresa mediana y un community manager freelance (CMF) que intentaba ganar una cuenta. Visto el gran interés que generó el post Ya soy community manager ¿y ahora qué?,creo que es importante reflexionar sobre los objetivos en social media y la forma en que muchas empresas miden nuestro trabajo. Seguro que sois capaces de identificaros con alguno de los protagonistas.

RC: Hemos decidido que sí, que vamos a estar en las redes sociales. “Hay que empezar a trabajar desde cero, porque no tenemos ningún perfil. Queremos que los perfiles estén operativos en aproximadamente un mes.

CMF: Vale ¿pero por qué queréis estar en redes sociales?

RC (mirando con cara de ¡vaya consultor este!): Pues porque nuestros competidores están, porque quien no está en Internet no existe y porque queremos ser más visibles y hablar con nuestros clientes y potenciales clientes.

CF: Ya, pero ¿cuáles son vuestros objetivos de negocio? Porque tendríamos que encajar nuestras acciones en social media con los objetivos de la empresa. 

RC (con expresión de “este ya me está sacando de quicio): Convendrás conmigo en que el Plan de Empresa es información confidencial (en realidad quería decir que ni sueñes que te voy a decir mis objetivos de negocio o tal vez es que ni los tiene). No comentamos cifras financieras, pero a grandes rasgos, lo que queremos es más visibilidad. Los objetivos específicos los tendrías que establecer tú.

CF: Sí, entiendo, pero estaría bien que tengáis claro ¿para qué queréis más visibilidad? Para ¿vender más? Para captar nuevos clientes, para fidelizar a los ya existentes, para mejorar el servicio post-venta?

RC: Sí, sí, todo eso… ¿Crees que podrías tener los perfiles operativos en un mes? (¡Y dale!) Quisiéramos crecer en seguidores/ fans en una proporción de 10% al mes en un período de 6 meses que es lo que duraría tu contrato. ¿Te ves capaz de hacerlo?

CF: Sí es completamente posible, pero aquí la cuestión es ¿qué exactamente queréis hacer con esta comunidad? Y además, pasados los seis meses del contrato. ¿Tenéis personal para mantener los perfiles?

RC (con cara de eso no es problema tuyo): Sí, lo vamos a gestionar internamente. Tenemos un chico que le gustan mucho estos temas y va a estar ayudándonos con esto… (tal vez sea el becario de turno –con todo respeto a los becarios—al que le iban a tirar el mochuelo). ¿Qué queremos hacer con esta comunidad? Pues brindarles información, conversar y vernos como más cercanos.

La conversación sigue, pero para no cansaros me detengo en este punto para ir directamente al final de esta historia. El community manager freelance no ganó el contrato porque a la empresa le parecía “muy caro” el presupuesto para lo que ellos entendían que debían ser los servicios: crear los perfiles, poner una bonita foto, postear de dos a tres veces al día y responder a las preguntas de una “supuesta comunidad”. Por supuesto, ni hablar de hacer un plan de social media ni nada medianamente parecido. La medición de resultados se basaría en el número de fans, followers y contactos que generase durante los 6 meses de duración del contrato. ¿Tampoco es tanto trabajo, ¿no? Con un par de horas al día cualquiera por ahí lo hubiera resuelto. Y seguramente había 10 que estaban esperando para hacerlo.

Esto me lleva a preguntarme, si lo que se espera de nosotros es un trabajo mediocre, ¿debemos hacer este trabajo mediocre? ¿O debemos orientar los objetivos a lo que nosotros creemos que deben ser? ¿Deberíamos ayudar a las empresas a entender para qué sirve el social media? ¿O es más cómodo y rentable, cumplir, cobrar y correr? Todos sabemos cómo están las cosas ahora, y que tampoco uno se puede poner remilgoso con los trabajos ni tratar a nuestro interlocutor como un ignorante (aunque pensemos que realmente lo es) ¿Cómo encontrar el equilibrio?

Fast Food Social Media

Ahora parece que a todos les urge estar en redes sociales, hay que estar porque está la competencia, porque lucen mucho en la web esos botoncitos tan monos que nos envían a los perfiles de Facebook, Twitter, etc. En definitiva, cada vez más se lleva la estrategia “fast food social media”: resultados rápidos, que llenen (lucen mucho), pero que no alimentan (no impactan en el negocio).

Cualquiera que se apañe un poco con Facebook y Twitter puede conseguir fans/followers tirando de amigos y contactos propios. Pero estos followers que tanto le importaban al cliente, probablemente no tendrán nada que ver con el área de negocio ni estarían interesados en los contenidos que va a compartir la empresa, contenidos que además iban a ser RTs e información de terceros porque ni se planteaban una estrategia de contenidos.

Y luego pasa lo que pasa, que muchas empresas al cabo de unos meses piensan que esto del social media es realmente “humo, que no sirve más que para perder el tiempo y engordar la cuenta del consultor de turno. Tras contratar a un externo para que “empiece el trabajo”, la empresa sigue gestionando internamente los perfiles (probablemente dejando al becario o a uno que dice que sabe de redes, pero de estrategia más bien poco). Pasa el tiempo, se aburren y deciden que van a borrar los perfiles y en el peor de los casos los dejan abandonados. Por supuesto, no sin antes decir a todo el que se encuentran que vino un consultor de social media, que les vendió el oro y el moro, y que “esto de las redes sociales es un GRAN TIMO”.

Consejos antes de tirarse al agua

Esta parte va para aquellas empresas que están valorando empezar su andadura en medios sociales y que quieren hacerlo “con cabeza” y no tirar el dinero a un pozo sin fondo.

1. Establecer objetivos útiles para el negocio y plazos razonables. Francamente estar por estar no solo no es rentable, sino absurdo. La presencia en social media debe servir para algo y ese algo se debe poder medir en un plazo determinado y por supuesto, estar alineado con los objetivos de negocio. Algunos objetivos podrían estar relacionados con vender más, captar leads, reducir costes de atención al cliente, generar contactos útiles de negocios y por qué no también darse a conocer (en el caso de marcas desconocidas). Tenemos que tener claro el qué y el por qué antes de pensar en el cómo. Pero si determinamos que ninguno de nuestros objetivos empresariales pueden ser apoyados por el plan de Social Media, yo diría que mejor “a otra cosa mariposa”. Los objetivos deben ser:

  • Claros: No deben dejar lugar a ninguna duda de lo que se quiere obtener
  • Medibles: Deben establecer qué parámetros se utilizará para determinar objetivamente si han sido cumplidos. No valen las percepciones y los datos subjetivos.
  • Coherentes: Deben ser factibles entre áreas funcionales. No pueden contradecirse entre sí.
  • Realistas: Nada de castillos en el aire, deben ser factibles de lograrse en un escenario establecido previamente.
  • Flexibles: Deben poder ser modificados si se dan circunstancias externas que impidan su cumplimiento o si hay suerte, y el entorno mejora, corregirlos al alza.
  • Tener un horizonte temporal o un cumplimiento por fases. Es decir, fechas específicas para su terminación. De esto hablamos más adelante.

2. ¿Cómo vamos a medir los resultados? “Vender más” no es un objetivo, es una carta a los Reyes Magos. ¿Cuánto más quiero vender, en qué plazo y cómo lo mido? Para que un objetivo sea útil debe tener parámetros de medición—que en social media—son los KPI’s (Key Performance Indicators). Un objetivo podría ser: facturar X% más al final del período fiscal. De este incremento, un x% proviene de clientes referidos por redes sociales ó generar X nuevos clientes por recomendaciones o referenciados por redes sociales. En estos casos los KPIs serían la facturación de clientes referidos por redes sociales, para lo cual tenemos que establecer un parámetro para determinar si las ventas proceden de acciones en redes sociales (un formulario de descuento a fans de Facebook, es una de las más comunes)

3. La urgencia y la impaciencia son malas consejeras.  Diseñar una estrategia en Internet requiere de un conocimiento profundo de la empresa,del sector y de la competencia, además de todo el tema de objetivos que ya he comentado antes. Por tanto, no se pueden esperar resultados inmediatos y si alguien os lo promete, empezad a sospechar. Un plazo razonable para empezar a “cosechar “ronda los 6 meses a 1 año, en función del punto de partida, el modelo de negocio y el sector.

4. Asignar recursos materiales y humanos. Esto que dicen de que estar en redes sociales es gratis es una mentira y de las gordas. Ciertamente abrir un perfil y poner una foto sí lo es, pero pensar en una estrategia coherente, llevarla a la práctica y medir los resultados requiere de un tiempo y contar con un profesional que esté formado para ello. Por tanto, es importante contar con un presupuesto definido para las acciones en social media y definir desde un principio quién dentro de la empresa va a encargarse del tema, o si—como es cada vez más común—se deja en manos de un freelance.

5. Una reflexión final.  A pocas personas o empresas les gusta tirar el dinero (aunque las hay). La mayoría—y más en los tiempos que corren—buscan rentabilizar al máximo su inversión y cada vez más ya saben que una de las ventajas de Internet es que todo se puede medir. Por lo tanto, los que nos dedicamos profesionalmente al social media tenemos una infalible herramienta de ventas: el ROI (return over investment), que va a determinar si nuestras acciones son realmente rentables o no. Si yo fuera cliente, lo primero diría a alguien que me venga a “vender la moto” es “si, si, todo muy bonito, pero ¿cómo mido que esto realmente funciona? Y si se trata de un freelance ¿cómo sé que realmente estás trabajando para mí? En ambos casos, el ROI es la respuesta.

Y vosotros, ¿estáis de acuerdo? ¿Qué otros consejos daríais a las empresas para plantearse su entrada en social media? ¿Existen los community managers fast food?

Diana Campos Candanedo.  Encuéntrame en:

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Nuevas profesiones digitales: el Chief Blogging Officer (CBO)

Cada vez más empresas se dan cuenta de que sin un blog su estrategia de marketing y comunicación es un tanto “descafeinada”. De la necesidad de gestionar una mejor presencia en la blogosfera surge una nueva figura: el chief blogging officer

blogs, chief blogging officer, profesiones digitales, socialmediaAnoche tuve un sueño. Soñé que otra comunicación era posible; que las empresas eran cercanas, abiertas, transparentes, que escuchaban a sus clientes actuales y potenciales y que ello se notaba en sus decisiones. Soné que los políticos, gobernantes, directores generales y otros puestos de responsabilidad verdaderamente rendían cuentas y ofrecían información relevante sobre su gestión. Que se bajaban del pedestal y se volvían seres humanos con ayuda de las nuevas tecnologías. En mi sueño, esto era posible por las redes sociales, pero sobre todo por una herramienta tan poderosa como útil: el blog.

 Al despertar, pensé “qué bonito sería ese mundo ideal”, en el que existieran más bitácoras de CEOs y blogs corporativos que no me hablen solo de lo maravillosa que es su empresa, sus productos o su política de RSE, sino que me ofrezcan información útil; que me expliquen cosas que no sabía sobre su sector, que me seduzcan como consumidor y que alguna que otra vez den la cara cuando las cosas se ponen feas. Blogs que me hablen en primera persona, en los que yo pueda comentar y entablar un diálogo directo y cercano. Blogs corporativos, personales, profesionales de los CEOS, blogs temáticos, blogs de expertos, blogs para comunicación externa, interna y un muy largo etcétera.

Ciertamente en España y América Latina aún nos queda mucho para llegar a este mundo idílico de mi sueño. Pero no seamos tan pesimistas. Ya son muchas las empresas que ven la necesidad de adaptarse a un nuevo paradigma de comunicación, de ofrecer una alternativa al estilo pomposo y de autobombo de la comunicación corporativa tradicional. Algunas empresas incluso se han dado cuenta de que para hacer esto no basta con las redes sociales, hay que producir contenido propio, original y útil, contenido que los usuarios compartan, enlacen y popularicen.

Se equivocan los que pronostican que los blogs están pasados de moda, que es un trabajo innecesario. Todo lo contrario, conforme pasa el tiempo, cobran más relevancia para las empresas y profesionales… por eso es que cada vez hay más. Cuánta razón tiene Alfonso Alcántara cuando afirma que “sin el blog somos sintecho digitales, todo el día tirados en las redes sociales”, una afirmación que desarrolla muy bien Inma Jiménez en el post que lleva el mismo título. Alguien debería encargarse de poner a punto estas “casas digitales”, alguien que conozca a la empresa, su sector y que sobretodo, conozca los usos y formas de comunicación del mundo de la blogosfera.

¿Cómo surge el Chief Blogging Officer?

Todo lo que describo en “mi sueño” ya se lo habían imaginado allá por el 2006 compañías tecnológicas líderes como Microsoft, Sun Microsystems, Dell, Oracle o SAP, y por supuesto las propias plataformas de creación de blogs como Blogger o WordPress. Poco tiempo después, los medios de comunicación tradicionales vieron en los blogs una forma de aportar valor, opinión y análisis de la actualidad. En la gran mayoría de los casos, esta nueva forma de comunicación y conexión con el público fue sumamente exitosa.

A partir de allí se extiende a prácticamente a todos los sectores. Hoy por hoy tener uno o varios blogs es un “must” para multinacionales como Coca Cola, Starbucks, General Motors o Marriott. En España también encontramos algunos blogs corporativos de grandes marcas como Telefónica, Iberia, Danone o El Corte Inglés, aunque ciertamente muchas empresas del Ibex 35 y sus directivos aún no cuentan con esta potente herramienta. Estos son los mejores blogs corporativos españoles según la agencia de social media Territorio Creativo.

Habiendo entendido la potencia del blog como herramienta de comunicación más cercana, directa y como la mejor forma de aportar contenido propio y original a sus perfiles en redes sociales, muchas empresas empiezan a requerir de alguien que diseñe una estrategia coherente de blogging, coordine, gestione y dinamice el blog corporativo o la comunidad de blogs (muchas empresas tienen más de un blog) e incluso se encargue de las relaciones con blogueros externos para acciones de “blog marketing” (Vea. 10 consejos para que un blogger no te dé con la puerta en las narices). Surgen preguntas como ¿quién dentro de la empresa puede ejercer esta función? ¿Puede subcontratarse a un freelance? ¿Qué perfil debe tener el Chief Blogging Officer? ¿Debe mi empresa tener uno?

Perfl del Chief Blogging officer

¿Quién sería la persona ideal? ¿Alguien de comunicación? ¿Un freelance? ¿Un directivo que escriba de su puño y letra, asesorado por el Departamento de Comunicación?

Pocas empresas quieren dejar esta función en manos de un externo, lo cual tiene sentido porque quien sea su voz  en el mundo online debe poder entrar “hasta la cocina”, tener acceso a información relevante y muchas veces sensible, y además un contacto directo con el director general, responsable de comunicación y marketing, y en algunos casos hasta sentarse en los consejos de administración. Siendo realista, en España es un bastante complicado tener ese nivel de confianza con alguien externo, aunque todo dependerá de la temática del blog, la sensibilidad de los temas que se traten y de la propia situación de la compañía en el mercado.

Un consultor externo experto en la blogosfera podría orientar sobre las líneas guías de comunicación, los objetivos, el estilo que mejor se ajuste a la personalidad de la compañía, establecer líneas editoriales, sugerir una frecuencia de publicación y supervisar los contenidos. Pero la moderación de los comentarios y escribir en nombre de un directivo o del propio director general—en mi opinión—es mejor que lo haga alguien de dentro. A menos que la estrategia sea buscar una voz “independiente” como fue el caso de Robert Scoble, bloguero de cabecera de Microsoft con su blog Scobleizer  y autor del libro “Nacked conversations“, que describe cómo los blogs han cambiado la comunicación de las empresas en EEUU.

El chief blogging officer es una figura que pocas o casi ninguna empresa española tiene como tal, en el sentido de que sea alguien que se dedique única y exclusivamente al blog o a los blogs. Suele ser alguien del departamento de marketing o comunicación o varias firmas que dan voz a diferentes áreas dentro de la empresa (una modalidad que es muy útil para propósitos de comunicación interna y transmisión de conocimiento).

En Estados Unidos lo suele hacer alguien con amplia experiencia en la blogosfera, que conoce a la comunidad de blogueros y que si es alguien de dentro de la empresa es relevado de otras funciones para dedicarse casi en exclusiva al blog y todas las tareas relacionadas. En otras ocasiones son los propios directivos quienes transforman su propio blog personal-profesional en una ventana de diálogo sobre temas de la empresa y del sector.

En este sentido, según Enrique Dans, cuando se trata de empresas cotizadas “la espada de Damocles de las reglas de comunicación en lo que a la esfera bursátil se refiere son los llamados “forward looking statements y la necesidad de conocer las reglas directamente, porque no hay blog que sobreviva la supervisión detallada de un tercero que lo filtre y lo modere”.

No es el quién sino el qué

Quien sea el encargado dentro del organigrama empresarial y el perfil profesional que mejor se ajuste va a depender directamente de los objetivos que tenga la empresa. La cuestión es dejar de pensar “ey, mi competencia tiene blog, así que yo también debo tenerlo” a ver al blog como una herramienta que debe servir para un propósito en concreto.   A continuación algunos objetivos que podrían plantearse:

  • Comunicación y establecimiento de relaciones con clientes y stakeholders
  • Posicionamiento de la organización o de sus directivos como expertos en un sector o tema determinado
  • Posicionamiento SEO (lograr tráfico a la web y obtener enlaces entrantes y salientes)
  • Reclutamiento de personal
  • Canal de venta indirecta y generación de marketing viral
  • Gestión del conocimiento (comunicación interna)
  • Coordinación de grupos de trabajo (comunicación interna)
  • Difusión de la cultura corporativa y alineamiento estratégico (comunicación interna)

Y tú, ¿qué otros objetivos plantearías para una estrategia de blogging? ¿Crees que la figura del Chief Blogging Officer tiene cabida en la mentalidad y organigrama de las empresas españolas?

Diana Campos Candanedo.  Encuéntrame en:

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Ya soy community manager y ¿ahora qué?

Muchos profesionales nos estamos reciclando hacia el socialmedia y marketing online, pero una vez formados, ¿cómo ofrecer nuestros servicios a las empresas?

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Como en esos eventos deportivos de máxima expectación, hubo que poner un simbólico “completo” en el último encuentro de CafeyTwitts. Auditorio abarrotado en el Ateneo de Madrid. Y era de esperarse, porque el tema trae de cabeza a más de uno que empezamos a movernos en el mundillo de social media, donde parece que existe una gran demanda de nuevos profesionales. Pero eso sí, el trabajo hay que salir a buscarlo, difícilmente te llegará caído del cielo. Allí es donde surgen las dudas. ¿Cómo vender nuestros servicios si somos freelance? ¿Cuánto cobrar? ¿Cómo cobrar? ¿Qué esperar de esta “nueva profesión”? ¿Es oro todo lo que reluce?

Preguntas que se plantearon en medio de un interesante brainstorming en el que Rafael Campoamor  emprendedor, co-fundador de Chimp Punch y vocal de AERCO-PSM, Ana Ramírez de Arellano, consultora en Arellano Comunicación y organizadora de CafeyTwitts y Paz Linares, gerente de AERCO-PSM compartieron sus propias experiencias. Para los que no pudieron asistir y para que quede blanco sobre negro para futuras consultas, resumo algunos aspectos a tener en cuenta para sobrevivir en esta profesión, algunos de los cuales me he tomado la libertad de completar con añadidos propios y de otros profesionales del medio. Vamos allá.

1- Mucho, pero mucho networking

En esta como en casi todas las profesiones liberales, hay que trabajar y cuidar muy bien nuestra agenda de contactos incluso desempolvar los que estén olvidados. Asistir a eventos del sector está muy bien para estar actualizado, sacar ideas, saludar a los colegas y conocer a otros profesionales como nosotros. Pero si lo que de verdad buscamos son clientes, tendremos que estar donde estén los clientes. Esto es en eventos de negocios, inversión, foros sobre economía, pymes, etc. Como bien decía Dolores Vela en su post “¿Cómo encontrar clientes”? “si no somos capaces de dominar el networking, los clientes no creerán que podemos gestionar y controlar una comunidad”.

2- No vale un CM a secas, hay que especializarse

No basta con haber hecho un máster, postgrado o curso en Community Management o marketing online. Los clientes buscan profesionales especializados en sectores específicos. No es lo mismo un community manager de moda o de gran consumo que uno en el sector salud, finanzas o energía. Hay que conocer la actualidad, las formas, los términos, el tipo de público y la situación general del sector donde nos vamos a mover.

3- Conocer un poco de otras profesiones del entorno online

Un community manager debe conocer las entrañas de las redes sociales, herramientas, métricas, hacer buenos informes, construir comunidad, engagement, crear y mantener un blog o videoblog, conocer foros, sitios de reviews, saber de marketing, comunicación y estrategia social media, tener habilidades sociales y comunicativas y por supuesto, saber escribir (por eso muchos periodistas nos estamos moviendo a este mundo).

Pero ADEMÁS, en su trabajo diario necesitará tener conocimientos básicos de diseño web, HTML, XHTML, CSS, SEO, Photoshop ó Indesign, gestores de CRM, CMS y por supuesto nociones sólidas de analítica web. ¿Os habéis perdido con las siglas? ¡Pues a empollar!

4- Investigación previa del cliente y su sector

Parece de cajón, pero a veces por las prisas y por estar en muchos proyectos al mismo tiempo no nos tomamos el trabajo de investigar previamente al sector, la competencia, los errores que está cometiendo nuestro cliente potencial en social media. Son datos que nos van a servir para añadir valor a nuestra propuesta y desde luego, esto no es tiempo perdido. No hay cosa que venda mejor que un profesional que conozca las necesidades de su cliente antes de que éste se las diga y ya ni decir si el cliente no se había dado cuenta de que tenía un problema y uno se lo hace ver. ¡Chapó! Tienes la mitad del trabajo hecho y has aportado valor. Y este valor se paga… bueno, debería pagarse.

5- Las cartas sobre la mesa: el briefing y el contrabriefing

Son dos términos muy propios del trabajo de agencias… y del mundo ideal. El briefing es la información que el cliente nos pasa sobre su empresa, sector y los objetivos para los que nos contrata y sobre los cuales quiere que hagamos la propuesta. Digo que “en el mundo ideal” porque la mayoría de las Pymes no lo hace y tenemos que hacer ese trabajo de investigación por nuestra cuenta. El contrabriefing es lo que devolvemos al cliente con nuestras impresiones o correcciones sobre la información inicial, ampliación de los conceptos y en muchos casos replanteamiento de los objetivos, lo cual nos lleva al siguiente punto.

6- Orientar o replantear los objetivos

En esta profesión esto de que “el cliente siempre tiene la razón” es relativo. Debemos ser capaces de plantear objetivos realistas en un plazo de tiempo determinado y tener la suficiente sinceridad para decirle al cliente que un objetivo no es viable o que el plazo para conseguirlo no es realista.

Algunas empresas ya empiezan a medir los objetivos en función del impacto real sobre variables de negocio (facturación, ventas, nuevos clientes) y no por número de fans, seguidores o Me gustas. Estamos en la dictadura del ROI (return over investment), pero qué bien que así sea, porque una estrategia en Social media no es buena si no está alineada a los objetivos de negocio o no tiene claros los factores de conversión (para que nos entendamos, qué queremos que suceda con nuestras acciones). Así, ¡qué viva el ROI, porque es lo que nos permite dar valor a nuestro trabajo.

7- Niveles de interlocución y relaciones de confianza

Si somos community manager externos, debemos tener claro desde un principio quiénes serán nuestros interlocutores en la empresa y la información transparente sobre procesos, posibles problemas reputaciones e hitos futuros de la empresa, porque de ello dependerá nuestra capacidad y velocidad de respuesta, principalmente en situaciones de crisis. Es importante generar un nivel de confianza y comunicación fluida con diferentes niveles dentro de la empresa y no solamente con la persona que nos contrató.

8- Partnerships

Como no podemos ser expertos en “todo”, vamos a necesitar de una agenda de colaboradores externos para subcontratar temas como diseño, diseño web, elaboración de vídeos, generación de contenidos para diferentes blogs e incluso puntualmente para temas de SEO. Esto tiene mucha relación con el punto 3 porque cuanto más conocimientos tengamos en áreas relacionadas, menos dinero tendremos que invertir en sub-contratar a otros profesionales. O si simplemente los tenemos que contratar por falta de tiempo, podremos supervisar mejor su trabajo y que no nos metan “goles”.

9- Contrato y honorarios

Ganamos la cuenta.  ¡Qué alegría! Pasado el subidón y la celebración, viene el trabajo administrativo: poner blanco sobre negro hasta dónde llega nuestro trabajo y las horas que le vamos a dedicar y qué entra dentro de nuestros honorarios y qué no. Es importante que uno mismo tenga claro cuántas horas de dedicación nos va a tomar el proyecto y qué posibles contingencias podrían darse para que sea necesario ampliar estas horas. En función del proyecto, nuestra disponibilidad y las necesidades del cliente, podemos cobrar por packs de horas de dedicación o un “fee” mensual en el que debemos dejar muy claro qué actividades están contempladas y cuáles se cobrarían aparte, lo cual también aplica para temas de contratación de herramientas, hostings o domininios, en los casos de campañas que involucren montar un blog o una web.

La mayoría de los freelance están cobrando un plus de disponibilidad, lo cual también debe quedar establecido en el contrato. También existen muchas dudas sobre cuánto debería cobrar un Community Manager o un Social Media Strategist freelance. No hay consenso en este tema. Todo depende del cliente, de la formación y experiencia del profesional, del sector y tamaño de la empresa y del factor “urgencia” para preparar y ejecutar el proyecto.

Como una guía aproximada os dejo estos dos artículos, que dan algunas luces sobre rangos en los que nos podríamos mover en cuanto a honorarios. El primero del blog de Dolores Vela “Cuánto cobra un community manager freelance y el segundo de Cristina Aced “Suben las tarifas de las agencias y bajan los sueldos de los profesionales de los medios sociales”. 

10- Facturación y pagos

Más trabajo administrativo. Si somos Communtiy managers freelance, estos dos aspectos son para muchos un verdadero dolor de cabeza. Aunque en el contrato también debe quedar establecido el plazo de pago, la propia factura que se emita debe establecer si el vencimiento es a 30-60 o 90 días y el método de pago (cheque, transferencia, domiciliación).

Algunos profesionales incluso cobran un “plus” por morosidad, algo que debe quedar también establecido en el contrato. Rafael Campoamor recomienda que “si tienes 100 euros al mes, no lo pienses dos veces y usa una gestoría, te quitarás muchos dolores de cabeza”.

11- Aspectos legales

Por último, un buen community manager debe conocer también los aspectos legales relacionados con su trabajo, especialmente y principalmente la Ley de Protección de Datos y también los guidelines de Facebook para concursos y otras actividades promocionales.

Además de todos estos consejos, yo añadiría que es importante que aprendamos a decir que no, lo cual vale no solo para esta profesión sino para todas.. y para la vida en general. Debemos tener la suficiente sinceridad para saber si un proyecto no nos compensa en dedicación y horas, o que no tenemos el tiempo material disponible o que simplemente el nivel de complejidad y los plazos no son viables.

Saber decir que no también aplica al vecino o familiar que quiere que le montemos el plan de social media, la fan page y la tienda online …a cambio de una cena, una sesión de masajes o un simple “gracias”. Tenemos que hacer ver a la gente que nuestro tiempo vale y que para esto nos hemos formado.

Y tú, ¿qué otros consejos darías para ser un community freelance y no morir en el intento? ¿Quieres ver el vídeo completo de la última sesión?  Pues aquí está. ¡Que lo disfrutéis!  Y recuerda, si este post te ha aportado algo, compártelo en tus redes sociales favoritas.

Diana Campos Candanedo.  Encuéntrame en:

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10 consejos para que un blogger no te dé con la puerta en las narices

Las marcas se están dando cuenta del poder de los bloggers como influenciadores online, pero ¿saben cómo tratarles para que su acercamiento sea efectivo? Aquí algunos consejos.

Nueve de la mañana. Bandeja de entrada, nuevo correo de una agencia de comunicación que no me suena de nada. Asunto: “nuevo servicio tal, una revolución en XXX…”

“Estimado blogger:

Felicidades por tu blog, es muy interesante y está muy bien escrito. Hemos pensado que podría ser de tu interés el nuevo servicio que nuestro cliente XXX acaba de lanzar al mercado, convirtiéndose en una auténtica revolución en el sector de XXX, porque …. Te invitamos a visitar (web de la empresa) y te adjuntamos información (nota de prensa), por si crees que a tus lectores les puede resultar interesante conocer un poco más de las nuevas tendencias en lo que a xxxx se refiere. Si tienes alguna duda, consulta o quieres tener más datos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Un saludo, Agencia de Comunicación tal y pascual.

blog marketing, bloggers, marcas, redes sociales, marketing onlineLa primera imagen que se me vino a la cabeza al ver este mensaje fue la del becario de turno con la típica base de datos en Excel subrayada con colorines mandando correos a diestra y siniestra “a ver si alguno pica”. Un listado confeccionado de prisa y corriendo para complementar el envío de la nota de prensa a los medios convencionales y poder presumir de más “impactos” ante su cliente. Un mensaje estandarizado, como quien tira panfletos desde un avión sin saber dónde van a ir a parar.

No voy a negar que me hizo gracia figurar en esa base de datos porque mi blog es relativamente nuevo. Pero pasado el efecto ego, entendí que posiblemente era una mentira gorda eso de que mi blog “le parece interesante”. Y no porque yo dude que lo sea, sino porque se notaba que no había leído ni uno solo de mis posts, ya que proponía un tema que no encaja en la temática que trato. De allí que en lugar de hacer la reseña del servicio en cuestión, hablaré sobre algo que creo que sí “puede ser interesante para mis lectores”

Creo oportuno reflexionar —e invitar a que vosotros también lo hagáis — sobre las técnicas de blog marketing o las acciones que hacen las empresas para influir sobre los bloggers para que hablen de un producto o servicio, gratis (léase por la cara). ¿Cómo obtener buenos resultados en esos acercamientos o cuanto menos que no pongan tus mail en la carpeta de spam? Aportaré mis puntos de vista desde tres perspectivas: la del periodista (trabajé 5 años en diferentes medios); la de la agencia de comunicación (6 años), pero fundamentalmente, la de blogger (oficio reciente, pero apasionante). A continuación algunos consejos de sentido común, que lamentablemente, a veces es el menos común de los sentidos.

Antes de la acción de marketing

1. Identifica los blogs que se relacionan con la temática de tu producto y léelos antes. Cuando hablo de identificar, no me refiero únicamente a hacer una base de datos, utilizando buscadores de blogs como Technorati  o Google Blog Search  que son sumamente útiles para encontrar las bitácoras más influyentes por temática. Más allá de un simple listado, es importante evaluar aspectos como su frecuencia de publicación, cuál es su público, si han hecho reseñas de otros productos o servicios con anterioridad y si publican el número de visitas o seguidores. Sigue el hilo del blog roll (lista de blogs recomendados) para ver su comunidad de bloggers. Y sobre todo, antes del primer contacto, haz el favor de  LEER EL BLOG. A los bloggers nos encanta que nos lean… para eso somos bloggers.

2. Haz un primer acercamiento, pero sin que se te vea el plumero. Una vez que tienes identificados tus blogs “target”, ya puedes empezar a asomar la patita, pero sin intentar entrar directamente. Haz una primera toma de contacto para conocer quién es el autor, a qué se dedica, qué le gusta. Puedes empezar a seguir al blogger en redes sociales y un buen día hacer un “comentario inocente” en el blog, pero siempre desde un perfil y tono personal, aunque sin ocultar que trabajas para una marca. La idea es empezar a construir una relación, pero sin pedir nada a cambio… ya habrá tiempo para eso.

Al momento de la acción

3. Nada de “estimado blogger”. Personaliza. Detrás de cada blog, hay una persona y a todos nos gusta sentirnos especiales. El “estimado blogger” es lo mismo que decir que piensas que somos “del montón” y –con todo respeto—denota una gran falta de profesionalidad. Si no te has tomado el trabajo de saber a quién te diriges, mucho menos te has preguntado ¿por qué ha de interesarle escribir sobre tu producto o servicio? Esta frase de Enrique Dans resume muy bien lo que quiero decir: “cuando trabajas con personas, el one size fits all no existe”. 

4. Piensa en los lectores no en tu marca. Encuentra una percha convincente de por qué a los lectores de ese blog podría interesarles la información que ofreces. Proporciona datos, estudios de mercado, tendencias que apoyen la novedad de tu producto. Recuerda que no es su obligación escribir sobre tu producto y si este no ofrece ningún valor añadido, no tienen por qué decir que es “la bomba”.  De hecho, podría pasar que no sólo no lo digan, sino que escriban sobre lo malo que es.

5. Nunca dejes el asunto en blanco o envíes un texto excesivamente comercial. Recuerda que los bloggers se comunican entre ellos, forman una comunidad. Errores de comunicación tan básicos como este o como poner en copia vista las direcciones de correo da mucho morbo para echar unas cuantas risas. Recuerda que el objetivo de tu comunicación no es vender el producto, sino aportar información sobre el mismo.

6. Usa un tono cercano, evitando el lenguaje excesivamente corporativo. La amabilidad y la cercanía demuestran que eres empático, que te interesa lo que hace tu interlocutor. Crea sintonía. Evita expresiones propias de la correspondencia empresarial: “estimado, atentamente, Doña, don, etc. Usa frases en condicional, nunca en imperativo.

7. Sin medias tintas, al pan pan y al vino vino. Si quieres que te publiquen una reseña “por la cara”, dilo claramente y si ofreces alguna contraprestación económica o en especie, explica exactamente de qué se trata (sin ser excesivamente burdo). No todo es económico, a veces puede bastar con un enlace puntual desde tu web a su blog. Pero lo más importante es no caer en ambigüedades que te hagan perder tiempo a ti y al blogger en cadenas interminables de mails.

8. Lo bueno si es breve… y lo malo… mejor que lo sea también. No escribas mails excesivamente largos con la retahíla de lo maravilloso que es tu producto, ni pegues la nota de prensa al cuerpo del mensaje. Eso sí, asegúrate de que aparezca tu nombre, cómo contactar contigo y la empresa o agencia para la que trabajas.

¿Y después, qué?

9. La paciencia es una gran virtud, no acoses. Recuerda que tus tiempos y los de los bloggers no son los mismos. Por eso decía que es importante ver la frecuencia de publicación, porque muchos bloggers no nos dedicamos exclusivamente a nuestra bitácora (hay vida después del blog) y por lo tanto, publicamos 1 ó 2 posts semanales (algunos incluso cada 15 días). Si tienes prisa, habla con una agencia de noticias, no con un blogger. No se te ocurra imponer una fecha de publicación, que te manden el texto antes de publicar, ni sugieras correcciones, a menos que haya información relevante que pueda aportar algo nuevo.

10. Es de bien nacido ser agradecido. Si ha publicado, agradecer y mantener el contacto… y también el tipo. Que haya publicado una vez no significa que cada vez que quieras lo tiene que hacer. No envíes una nueva comunicación o campaña a la semana siguiente. Mejor espera un tiempo prudencial y en ese tiempo, monitoriza el blog y mira la reacción de sus lectores al post que has promovido.

Reflexiones finales

Los blogs son una herramienta de comunicación muy potente para segmentar por temática y público objetivo. Hay bloggers que tienen más lectores que algunas publicaciones especializadas, pero sobre todo,  esos lectores suelen ser más fieles y activos.

Nuestra independencia es uno de nuestros mayores activos para los bloggers que no escribimos para “forrarnos”. Una empresa puede invitarnos a un concierto, viaje, hotel, a unas cañas o hasta enviarnos flores el día de nuestro cumple, pero eso no garantizará una mención positiva. Tal vez estemos más atentos a las novedades de esa marca, pero sólo escribiremos lo que consideremos relevante porque eso es lo que esperan nuestros lectores, una opinión sincera. Si quieres publicidad, haz una campaña de SEM y por supuesto ¡paga!

No pretendas desarrollar una acción con bloggers de la noche a la mañana. Hay que tomar un tiempo– de entre 3 y 6 meses antes dependiendo del tipo de acción y del sector– para preparar el terreno, identificar los blogs, leerles, tomar contacto, conocerles y que te conozcan.

A los bloggers no se les puede tratar como periodistas, aunque algunos lo seamos o lo hayamos sido en el pasado (no enviar notas de prensa, no confirmar que la recibimos, no preguntar cuándo sale el artículo). Los periodistas estamos más acostumbrados a tratar con las marcas, pero muchos bloggers no son periodistas y consideran estas conductas como una intromisión que sienta francamente mal. El blog es nuestro espacio de libertad, donde somos nuestros propios jefes de redacción y nadie nos mete presión. “¡Es mi blog y si digo que no es no!”  (interesante artículo sobre la percepción de una blogger)

Las empresas deben adaptar su comunicación al peso que ganan los bloggers como influenciadores online. Si van a hacer acciones con bloggers con cierta frecuencia, lo ideal sería contar con alguien que esté en el mundillo y entienda los códigos y usos de esta forma de comunicación.

Atención, agencias y gabinetes de prensa ¡No os equivoquéis con los bloggers! Queda fatal.

Y tú, ¿qué más sugerirías a las empresas para sus acciones de blog marketing?

Diana Campos Candanedo.  Encuéntrame en

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