Cordero, roscón, polvorones y compras online

Tan típico como el cordero, los polvorones o el roscón de Reyes, las Fiestas de fin de año se caracterizan por las interminables colas para comprar, envolver y descambiar los regalos. Pero este año, algo ha empezado a cambiar. Sigue habiendo mucha gente en el comercio tradicional, pero menos que en los años anteriores. ¿Crisis? Algo de eso hay: muchos no se pueden permitir ciertos lujos, pero también es que muchos otros han descubierto una manera ahorrarse colas, malos humores, atascos y demás incomodidades. Los españoles empezamos a confiar cada vez más en Internet para hacer nuestras compras, y ahora que empiezan las rebajas, muchos deciden comprar desde la comodidad de su hogar.

Según el último informe del ONTSI, el comercio electrónico B2C (Business to Consumer) en España creció un 20% en el 2011, generando un volumen de negocio de 11 millones de euros. En los últimos 4 años, el comercio a través de Internet se ha expandido un 36%.

Esta es una tendencia que se consolida también a nivel europeo. En los últimos seis meses, el 30% de los europeos ha realizado una media de 10 compras online, según El laboratorio europeo de tendencias de eshopping que ha elaborado el Survey Lab by vente-privee.com, el laboratorio de análisis de mercado de la compañía francesa de “venta privada” online. (Ver infografía)

comercio online en Europa, infografía

comercio online en Europa, infografía

La principal motivación para la  compra online es la búsqueda de “chollos”, algo que están aprovechando muy bien tiendas tradicionales con canales online, en los cuales los descuentos pueden llegar hasta el 70% en período de rebajas. El segundo driver para las compras online es la comodidad de comparar precios sin salir de casa.

A medida que dejamos que la tecnología entre en nuestras vidas, empezamos primero por usar Internet para “curiosear” y comparar precios, luego nos animamos a comprar viajes, reservamos un billete de autobús. Y cuando vemos que esto de comprar en la web funciona, nos animamos con textiles, calzados y otros artículos que antes comprábamos físicamente. Y si nos ha gustado la experiencia, compartimos y recomendamos a través de foros y redes sociales, siendo Facebook la principal fuente de recomendaciones de las marcas.

Diana Campos Candanedo. Encuéntrame en

Google+ Ver el perfil de Diana Campos Candanedo en LinkedIn

Anuncios

Deuda española, en zona de rescate

La alegría de ganar la Eurocopa de fútbol y el balón de oxígeno de los acuerdos alcanzados en la Cumbre Europea han durado muy poco. Menos de una semana después de que los líderes europeos acordaran una serie de medidas para aliviar las tensiones financieras en la zona euro, la deuda española ha entrado nuevamente en “zona de pánico”, con el interés del bono a 10 años en un nivel crítico de 7%, el riesgo país en los 580 puntos básicos.

Se considera zona de pánico, cuando los intereses de la deuda de un país  alcanzan niveles tan insostenibles que le resulta demasiado costoso financiarse en los mercados de deuda, viéndose obligado a solicitar un préstamo—también llamado rescate– de las instituciones europeas a cambio de aplicar las duras medidas de recorte del gasto público.

Las tensiones de la deuda española han empeorado luego de que el Banco Central Europeo situara los tipos de interés en un mínimo histórico de 0.75% para atajar el peligro de recesión en la eurozona, pero no anunciara la compra de deuda soberana de las economías acosadas por los mercados.

El riesgo país y la rentabilidad de la deuda española regresaron a los niveles que estaban antes de la Cumbre Europea, en la cual el presidente español Mariano Rajoy alertó de que España no podría seguir financiándose  con estos intereses.

De poco han servido los durísimos recortes al gasto público realizados por España e Italia (cuya prima de riesgo también se disparó el viernes) para calmar a los mercados, que están pidiendo “más reformas estructurales”, mientras que desde las autoridades europeas tampoco ha habido ningún pronunciamiento que haga vislumbrar la luz al final del túnel.

Trasfondo político

Detrás de esta crisis, aparentemente financiera, existe un trasfondo político, que pone de manifiesto la profunda fractura existente a lo interno de la Unión Europea entre la Europa deudora del Sur y la Europa acreedora del Norte.

Esa Europa acreedora, representada principalmente Alemania y los países nórdicos, ha impuesto durante los últimos años una política económica basada en el control déficit, aún a costa del crecimiento económico.  En tanto, los países del Sur de Europa, apoyados ahora por la nueva Francia social-demócrata de François Hollande piden estímulos al crecimiento, mayor protagonismo del BCE y una mutualización de las deudas, eufemísticamente llamada “solidaridad financiera”.

Para Alemania, esta crisis de deuda representa también un instrumento de presión política para legitimar la necesidad de más reformas estructurales y forzar a Francia a que ceda más parcelas de soberanía a Europa.  También hay que entende que para la mentalidad de Europa continental,  los mercados no tienen que marcar la forma y los tiempos de las decisiones económicas, a diferencia del capitalismo anglosajón, en el que Wall Street y la City influyen fuertemente en la política económica.

Diana Campos Candanedo. Encuéntrame en

Google+ Ver el perfil de Diana Campos Candanedo en LinkedIn

Dos Europas, una Eurocopa

La Cumbre histórica para salvar el euro coincidió con una cita también muy esperada: la Eurocopa de fútbol.  El primer día de reuniones congregó a los líderes europeos no solo ante la encrucijada del euro, sino también frente a las pantallas de televisión que mostraron cómo Italia eliminó a Alemania, un presagio de lo que sucedería en las horas siguientes, cuando dos economías periféricas (Italia y España) metieron un gol a una Alemania aparentemente imbatible.

Y es que esta crisis,  que a primera vista podría parecer meramente económica o financiera, es en el fondo un asunto político, que ha puesto en evidencia la profunda fractura existente a lo interno de la Unión Europea, entre la Europa deudora del Sur y la Europa acreedora del Norte.

Esa Europa acreedora, representada principalmente por el antiguo eje franco-alemán y los países nórdicos, impuso durante los últimos años, una austeridad autoritaria, en la que el control del déficit se convirtió prácticamente en la única política económica.

Cuando la austeridad ahogaba a las economías del Sur y amenazaba con sumir en una nueva recesión a todo el continente, los países del Sur de Europa, encontraron un aliado en la nueva Francia social-demócrata de François Hollande. Pidieron estímulos al crecimiento y una mayor “solidaridad financiera” para frenar las tensiones en los mercados de deuda.

Para Alemania, no obstante, la crisis de deuda es en realidad  un instrumento político de presión para demostrar la necesidad de las reformas estructurales y forzar a una Francia que históricamente se ha negado a ceder soberanía.

Además, para la mentalidad de Europa continental, los mercados financieros no son los que tienen que marcar los tiempos de las decisiones económicas, a diferencia del capitalismo anglosajón.  Hay que recordar además que “los grandes cambios en los sistemas complejos de toma de decisiones en la Unión Europea, sólo se dan cuando se está al borde del precipicio”.

Y así fue como al borde del abismo, Europa dio un balón de oxígeno a los países asfixiados por los mercados.  Tal y como sucedió en la Eurocopa, parece que España es la principal ganadora de esta Cumbre, aunque ninguno de los españoles que se lanzaron a la calle para celebrar el triunfo futbolístico se acordó por un momento ni de la crisis ni de la prima de riesgo.

Diana Campos Candanedo. Encuéntrame en

Google+ Ver el perfil de Diana Campos Candanedo en LinkedIn

¿Se rompe el euro?

A pesar de que en los últimos años la crisis financiera y posteriormente económica ha sacudido los cimientos del euro, las últimas dos semanas han sido no aptas para cardíacos: rescate bancario a España, con muchas posibilidades de un rescate total; mercados de deuda en niveles insostenibles para países periféricos, miedo al contagio y la inevitable pregunta ¿quién será el siguiente? ¿Italia, Francia?  Un escenario en el que “caigan” estos dos países comprometería seriamente la viabilidad de la moneda común, una viabilidad que en este momento está en sus horas más bajas. Y esto es precisamente lo que nos están diciendo los mercados financieros con las cotizaciones de la deuda soberana: se desconfía del euro como proyecto económico, pero sobre todo, como proyecto político.

Ya no se trata de un problema exclusivo de los llamados “países periféricos”, sino del futuro del proyecto de integración más ambicioso del mundo. Lo que está en juego en estos momentos es el futuro de Europa tal y como la conocemos.

Y es que contrario a lo que pueda pensarse, aunque los efectos de esta crisis se vean más claramente en lo económico, el trasfondo real es un problema político, o más bien de política europea.  Los euro-líderes han sido incapaces de consensuar una postura contundente y una línea de acción común, lo cual hace más evidente, si cabe, la brecha entre Norte y Sur de Europa.

Por una parte, el Norte representado por Alemania y sus países satélites, plantean que la austeridad es lo único que necesita Europa para superar la crisis, mientras que el Sur o la periferia europea, del que ahora toma partido la Francia de Hollande, aboga por estímulos al crecimiento económico y un mayor protagonismo del Banco Central Europeo (BCE) para frenar la escalada de la deuda, ya sea a través de una bajada de tipos de interés o una compra de deuda pública de los países en apuros, como España e Italia.

Al menos por el momento, la tesis que ha prevalecido es la de la “austeridad autoritaria” de Alemania (como apuntan F. Steinberg e I. Molina en Ideas alemanas, intereses divergentes e instituciones comunes). Parece que estamos asistiendo a una germanización de Europa y no a una europeización de Alemania, que  está llevando a la moneda europea al borde del abismo.

Pero cuando se está al borde del abismo y el vértigo nos invade, es cuando tomamos las decisiones o enmendamos las posiciones, para evitar esa caída. Personalmente creo que, a pesar de sus diferencias de enfoque, tanto los del Norte como los del Sur, comprenden el desastre que significaría una ruptura de la moneda única (salidas del euro de países del Sur) y por tanto, “se hará lo que se tenga que hacer”.  Las próximas semanas serán decisivas, tanto para España como para el euro.

Mañana conoceremos una primera estimación de cuánto necesitan nuestros bancos para recapitalizarse y por tanto, se sabrá cuántos millones de euros vamos a pedir a Europa. En lo que respecta a Europa, la reunión del Consejo Europeo, el próximo 28 y 29 de junio será decisiva.  En esta cita se desvelará el plan de salvamento del euro, que se delineó en la Cumbre del G20 ayer, por presiones de EEUU, que teme un efecto contagio a su economía.

Una flexibilización de la postura alemana en el sentido de admitir determinadas medidas de estímulo al crecimiento económico, como que el BCE emita títulos para financiar obras de infraestructura pública, o si da luz verde al BCE para comprar deuda pública de países periféricos, como ha pedido Italia, enviaría una señal contundente de la irreversibilidad del euro como moneda común europea.

Europa debe llegar a un acuerdo sobre qué euro queremos construir, si una moneda sujeta a los vaivenes del mercado o una moneda fuerte sostenida por una voluntad política igual de fuerte.

En este sentido, os recomiendo leer el artículo de Ignacio Torreblanca,  titulado Bomberos, arquitectos y pirómanos en El País.

Diana Campos Candanedo.  Encuéntrame en

 Google+   Ver el perfil de Diana Campos Candanedo en LinkedIn

Bienvenid@s a Statu quo

Desde hace tiempo tengo la sensación de que nos encontramos en un momento trascendental, uno de esos episodios en el que se escribe la historia, especialmente en el que–de momento– se conoce como “primer mundo. Muchas cosas están dando “la vuelta” y el que parecía un paraíso de prosperidad y bienestar inagotable, se resquebraja, se debilita y se replantea.

En este escenario he decidido escribir este blog y lo he bautizado con un nombre que para algunos podría sonar un poco antipático.  Statu quo, que en latín significa “estado de las cosas”.   Quiero a través de este espacio mostrar claves y puntos de vista sobre el momento que nos toca vivir, reflexiones sobre sobre los temas que nos preocupan  y los que deberían preocuparnos en estos tiempos de cambio.

Aunque soy periodista de profesión, no busco relatar los hechos (para eso están los medios de comunicación).  No obstante, sí escribiré sobre los temas que están en algunas portadas, sobre todo ahora que la economía centra el debate y en algunos casos también la debacle.

Vamos a hablar de España, de Europa y por qué no, también un poco del mundo.  Reflexionaremos sobre los temas de hoy vistos también desde la óptica de un ciudadano de a pie (como lo soy yo misma), al que parece que las cifras le abruman, pero que sufre cada día los efectos de esta crisis.

Quiero desgranar y analizar la actualidad;  mostrar el rostro humano de esta crisis que ataca al país y a Europa, pero sobre todo a personas con nombres, apellidos y muchos problemas.  Utilizaré un lenguaje coloquial y cercano para poner en perspectiva lo que vemos y en algunos casos lo que no vemos o no queremos ver.

Si después de leer alguno de mis posts, os sentís con más argumentos y claves para entender la actualidad o si encontráis un nuevo enfoque sobre un tema que os preocupa, entonces este espacio habrá cumplido su cometido.  Bienvenid@s a Statu quo.  Os invito a opinar, debatir, compartir y escribir, si así lo queréis.

Diana Campos Candanedo. Encuéntrame en

Google+ Ver el perfil de Diana Campos Candanedo en LinkedIn