ONG y redes sociales: claves para sobrevivir en la jungla 2.0

Hoy por hoy casi todas las ONG están en RRSS, pero lo tienen difícil para competir con empresas con más presupuesto y humanizar su causa. ¿Cómo utilizar la red para captar fondos? ¿Cómo acercar el mensaje a la gente y llamar a la acción? Aquí algunas claves.

Nunca como en tiempos de crisis ha sido tan importante la solidaridad, la búsqueda del bien común, mirarse en el espejo del que sufre, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Y nunca antes como ahora, los ciudadanos habíamos tenido tantas facilidades para informarnos, organizarnos y colaborar con causas solidarias. ¡Y todo ello gracias a Internet! La solidaridad 2.0, el activismo y la conscienciación en la red crecen, mientras descienden las ayudas y subvenciones estatales y de empresas privadas. Si no fuera por los donantes individuales, muchas organizaciones del tercer sector hubieran desaparecido y sus proyectos quedarían en el limbo. Para muchas ONG se impone la lógica de la supervivencia y la red está siendo este salvavidas.

Hace algunos años, Internet y las redes sociales eran cosa de multinacionales o una moda muy “chic” de unos cuantos “adelantados a su tiempo”. Hoy por hoy, son pocas las organizaciones del tercer sector que no tengan perfiles en redes sociales para sensibilizar sobre sus causas, pero sobre todo para captar donantes y nuevos socios (otra cosa es cuán activos estén esos perfiles y cuán bien estén funcionando). Es el llamado “fundraising” o social raising (referido tanto a las plataformas 2.0, como a los fines sociales a los que apuntan).

El resultado de este vuelco masivo hacia el mundo 2.0 es que estas organizaciones no sólo tienen que competir entre sí por captar la atención y llamar a la acción de su público target, sino que además se las tienen que ver con el resto de marcas comerciales, que suelen tener más recursos y personal para social media. Es tal el nivel de “infoxicación” en el público y tal la diversidad de causas que el usuario corre el riesgo de bloquearse:  que si salvemos los bosques, que si “ayudemos a combatir el hambre en el mundo, que si hay una situación de emergencia en tal o cual país, que si ayudemos a construir una escuela en un país del Tercer Mundo, que si hablemos de la situación de los niños en Asia o de la guerra de Siria.

Las ONG tienen ante sí el enorme reto de diferenciarse. ¿Cómo hablar de problemas lejanos y acercarlos a la realidad del país? ¿Cómo convertir el engagement de las redes sociales en socios o donaciones? ¿Cómo humanizar el mensaje sin abrumar? Son algunas de las cuestiones que surgieron en la Primera Jornada Social Raising: ONG+ Social Media + Fundarising, organizada por AERCO-PSM en Madrid.

En un ambiente distendido y en tono muy cercano, representantes de organizaciones ya consolidadas como como Greenpeace o Unicef, y otras más pequeñas como la Fundación Uno entre Cien Mil y Stop Sanfilippo, que han obtenido grandes resultados con un limitado presupuesto, nos hablaron de sus “casos de éxito” y de lo que han aprendido de su andadura en las redes sociales. A continuación os presento algunas claves sumamente útiles para que cualquier ONG pueda sobrevivir en la “jungla 2.0” y os aviso que la mayoría bien valen también para cualquier marca comercial.

El éxito no viene de la noche a la mañana, hay que preparar el terreno

Hace falta un trabajo previo de meses e incluso años para construir una comunidad fidelizada, comprometida con su causa, que difunda el mensaje y que esté dispuesta a pasar a la acción en el mundo offline. Bien lo supo Geenpeace España cuando necesitó movilizar a “su gente” tras la detención de su director general por una acción en la Cumbre del Clima en Copenhague.

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La presión social a través de las redes sociales para su liberación fue tan apabullante gracias a que dos años antes Greenpeace había hecho un trabajo de fidelización en Twitter y Facebook (más de 100.000 seguidores y fans en 2009) y lanzado su blog en 2007. Es cierto que los beneficios de tener esta comunidad no serán inmediatos, pero usuarios tan activos supone el apoyo incondicional a sus acciones y una base de donaciones que le permite a Greenpeace ser completamente independientes (esa independencia es precisamente uno de sus atributos de marca).

Perder el control y entregárselo a la gente

Las ONGs como también sucede en el mundo empresarial suelen tener mucho miedo de romper el esquema de comunicación tradicional de EMISOR-RECEPTOR. En el entorno 2.0, la gente toma el rol de emisor, por lo tanto, no vale una comunicación unidireccional en la que se controla el mensaje, incluso si no nos gusta lo que se dice. Y mejor que así sea, porque un público pasivo, difícilmente llegará a la acción, por más información que se le proporcione. Una de las cosas que hacen muy bien las marcas comerciales y que algunas ONG ya están aplicando es contar con “embajadores de marca” o influenciadores online, que pueden “mover” consciencias o “defender” a la organización en un momento determinado.  Pero, ¡qué difícil es a veces conseguir este engagement! En el siguiente bloque, algunos consejos para hacerlo.

Acercar el mensaje, cuando se trata de realidades lejanas

Este es otro de los grandes retos para las ONG que trabajan en causas que están muy lejos nuestras fronteras (temas de cooperación al desarrollo, asuntos ambientales, refugiados, construcción de la paz, etc). Suelen ser mensajes muy complejos y situaciones cuya evolución es muy lenta en el tiempo. ¿Cómo emocionar y llamar a la acción? Aunque a veces resulta muy difícil, la clave es poner el tema en “agenda”, pero no únicamente en la agenda política, sino en la mente de la gente, hacer que piensen en ello”. ¿Y eso cómo se hace?

Poniéndole un rostro al problema, lo que se suele hacer a través de contar una historia (lo comentamos más a fondo en el siguiente apartado)

  1. Acercando el problema a la realidad cotidiana de la gente.
  2. Buscando las implicaciones para nuestra vida de ese problema que aparentemente es lejano
  3. Involucrando a los trabajadores de las ONG individualmente, como emisores de mensajes es muy útil porque a la gente le gusta que le hable otra gente, no un logo.
  4. Evitando la saturación de la gente con demasiados mensajes de emergencia, porque aunque en un primer momento funcionan bien, su efecto es cortoplacista. Se pierde el engagement ganado en un primer momento.

Una historia, una princesa, un villano, un héroe y un objeto mágico

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Antes hablábamos que la mejor forma de acercar el mensaje a la gente es “contar una historia”, pero no cualquier historia que suene a cuento chino, sino una capaz de generar emociones, sensaciones, implicar al espectador y hacerle actuar. ¿Qué ingredientes tiene que tener esta historia creíble y emocionante a la vez? José Carnero, CEO de la agencia de publicidad Kitchen y presidente de la Asociación Uno entre Cien Mil nos dice que una gran historia debe ser concreta (tangible), pequeña (abarcable) y accesible (implicante). Hay cinco elementos que no deben faltar para conseguir esta combinación, que son precisamente los elementos de todo cuento que se precie:

  1. El narrador: que en este caso es la propia ONG
  2. La princesa a la que hay que salvar: es la causa por la que luchamos
  3. El villano, que es el problema que queremos resolver
  4. El héroe, que siempre será nuestro público, quien se implicará y tomará como suyo el problema para finalmente “salvar a esa princesa”.
  5. El objeto mágico, que traducido al tercer sector, serían las diversas plataformas para captación de fondos (fundraising, crowdfunding), tanto en el mundo online como fuera de la red.

Fijarse objetivos claros y cómo medirlos

Cuando Unicef España decidió entrar en el mundo 2.0, al principio lo hizo sólo porque “había que estar”. Muy pronto sus responsables se dieron cuenta de que aquello sólo funcionaría si se tenía una estrategia definida, que además estuviera alineada con la estrategia de comunicación y la del resto de la organización. Y en ese momento fue cuando las cosas empezaron a caminar, no sin antes haber aprendido de los errores y de proyectos que no funcionaron. “En redes sociales, no se puede prever el éxito sin probar al ensayo y error”, comentan María Jesús Butera y Alejandro Fernández de Unicef.

El ROI no es una cosa únicamente de las empresas. También las organizaciones sociales deben poder medir los resultados de sus campañas, para lo cual hay que estar muy pendiente de temas como el tráfico a la web, el engagement de la comunidad y sobre todo de las conversiones, que supone saber el nivel de involucramiento de esos seguidores o fans en las acciones de la organización y su proceso para convertirse en donantes y socios. Como bien dicen en Unicef, el reto es convertir esos “likes” en “lives”.

El e-mail marketing no ha muerto…y también es social

Es un tema del que he venido hablando ya en otras entradas (Ver: ¿Ha muerto el e-mail marketing tal y como lo conocemos?). Es interesante observar cómo para organizaciones grandes como Unicef y Greenpeace—que ya tienen una marca potente–, el e-mail sigue siendo una herramienta potente para fidelizar a su comunidad, aquella que realmente está implicada. De hecho, en el caso concreto de Unicef, la mayor parte de la captación de fondos que viene por vía online, procede del e-mail marketing.

Pero si queremos que funcione, hay que hacerlo bien, no vale con comprar una base de datos externa y enviar a diestra y siniestra. Hay que ir construyendo poco a poco una base de datos propia, tener especial cuidado con el asunto en el envío—poner una frase impactante que incentive a abrilo—y no abusar en los envíos para no abrumar a la gente. Como hemos comentado en otras ocasiones en este blog, el futuro del e-mail marketing es la integración con las redes sociales y allí precisamente está la clave de su éxito.

Se puede hacer mucho, con poco dinero

Las ONG pequeñas y aquellas que comienzan tienen ante sí el gran reto de darse a conocer, crear comunidad y captar fondos con una “marca desconocida”. Y aunque es difícil, se puede hacer y se ha hecho. Una asociación como Stop Sanfilippo, dedicada a dar a conocer una enfermedad muy rara y recaudar fondos para la investigación ha logrado grandes apoyos—no solo a nivel de particulares, sino de grandes empresas. Su presidente, Emilio López, creó esta organización porque su propio hijo está afectado por esta enfermedad y todos los fondos para su funcionamiento vienen ya sea de su propio bolsillo o de donaciones. Emilio ha comentado que su éxito ha venido de integrar las acciones online, con los eventos offline. Y cada contacto personal, se lleva después al mundo online. El boca a boca dentro y fuera de la red ha sido determinante en su éxito.

¿Se puede cambiar el mundo? Realmente no lo sé, pero quiero pensar que si no se puede cambiar al menos sí se puede mejorar, por lo que el trabajo de las ONG es fundamental para mantener viva esa esperanza y salirnos del individualismo que a veces flota en nuestra sociedad. Y si las redes sociales son la expresión virtual de la calle, está claro que el tercer sector debe sacar el máximo partido a esa posibilidad de interconectar sensibilidades y emociones. Y tú, ¿qué otros consejos darías a las ONG para sobrevivir en la jungla 2.0?

Referencias:

Social Media y Captación de Fondos: el caso de Greenpeace España

Social Telling: el story telling del tercer sector

Social Raising en Unicef

Diana Campos Candanedo. Encuéntrame en:

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¿Adiós al Community Manager?

¿Es la profesión de Community Manager una burbuja que pronto explotará? Según una experta, es mejor que los periodistas busquemos otras opciones profesionales.  El debate está servido.

Community Manager, figura en extinción

Cortesía de Empresas2cero.com

Ante la falta de oportunidades en el mundo de la prensa y la comunicación tradicional, muchos periodistas hemos optado por reconducir nuestras carreras hacia  Internet y redes sociales.  Hoy por hoy, muchos periodistas se han convertido en Community Managers, por necesidad más que por vocación.

Ciertamente una de las cualidades que se busca en esta figura es que sepa escribir, pero sobre todo “transmitir” y conectar” con el público.  Sin duda, esto lo saben hacer muy bien los comunicadores, tanto en su faceta de PR como en la de periodismo “puro”.

Sin embargo, algunos afirman que la figura del Community Manager podría ir desapareciendo, a medida que los nativos digitales tomen el control en las empresas.

Rosa María Diez, directora de proyectos de la agencia WellComm, pronostica este panorama y critica la deficiente formación en las aulas de periodismo, que no se han adaptado a la realidad y velocidad de los cambios que se están dando en el mundo online.

Personalmente pienso que la profesión del Community Manager no necesariamente desaparecerá, pero sí irá modificando sus funciones, a medida que se integren nuevas figuras a la organización como puede ser el Social Media Strategist y el Social Media Manager, que estarán encargados–en un nivel jerárquico superior– de definir la estrategia y evaluar su cumplimiento.

Otro de los cambios que paulatinamente veremos es la integración de la web 2.0 a otras áreas y procesos de las empresas como producción, comercialización y reclutamiento de personal, lo que significará un cambio de las “formas de hacer” a partir de ese diálogo que entablen las empresas con sus stakeholders. Multinacionales como Starbucks y Coca Cola y Best Buy  ya lo están haciendo. (Ver Coca Cola, Starbucks y Best Buy, casos de éxito con un enfoque 2.0) En definitiva, poco a poco el social media dejará de ser terreno exclusivo del área de Marketing y Comunicación y pasará a tomar más relevancia en los procesos internos y en ese momento es cuando verdaderamente el control estará en manos de los “nativos digitales”, pero también a los que se han adaptado y sabido romper esa brecha digital.

Después de esta reflexión personal, ahora sí comparto con vosotros el artículo completo publicado en PR Noticias con los polémicos pronósticos de Rosa María Diez de la agencia WellCom.  Y vosotros ¿qué opináis? ¿Es la profesión del Community Manager una burbuja que pronto explotará?

¿Adiós al Community Manager?

Según la experta en Comunicación Rosa Matías, directora de proyectos de la agencia WellComm e invitada a la Masterclass de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), ‘la figura del Community Manager tiende a desaparecer’, por lo que no aconseja a los periodistas que opten por esa vía profesional.

La figura del Community Manager, según la directora de proyectos, tiende a desaparecer: ‘es un perfil que va a extinguirse en breve. En el momento que los nativos digitales asuman el poder de las empresas, de los medios, de la política y de todo el entorno social, esos estudiantes que nacieron a partir de 1985, cuando tengan capacidad de decidir ya estaremos todos en el entorno digital. Se acabaron los Community Manager. Es mejor formar a los futuros profesionales en habilidades digitales y fomentarlas’, ha explciado Rosa Matías en la Masterclass de la UNIR.

 En este momento de cambios en el sector de la Comunicación surge la gran pregunta: ¿Cuál tiene que ser la formación universitaria del periodista? Rosa Matías, experta en Comunicación, cree que las universidades tradicionales están enseñando un periodismo que ya no existe. ‘Los programas o informativos no se están adaptando al ritmo que sería necesario para ser capaces de conectar con la nueva realidad, con el nuevo público. La generación actual es multipantalla, elige qué quiere ver y el momento. Por eso, los medios de Comunicación están buscando perfiles y habilidades diferentes en los profesionales de la comunicación y no sé si las Universidades están preparadas para afrontar ese reto. Se tiende a buscar al periodista desarrollador, que escriba una buena información y además la cuente en diferentes formatos. Que sea capaz de configurar una infografía o aportar un gráfico. Formar a esos profesionales tan versátiles es un reto que el sistema educativo tiene que afrontar cuanto antes”.

Recetas 2.0 con ‘Cocinario’, una nueva red social Made in Spain

Cocinario, nueva red social de Cocina, social media, redes sociales, marketing onlineEn los tiempos que corren, tener un puesto “seguro” y bien remunerado en una multinacional es un verdadero “lujo”. Cualquiera se aferraría a ese trabajo como un clavo ardiendo. Cualquiera menos Laura Ibañez, una ingeniera industrial de 39 años que prefirió dejar la zona de confort que le ofrecía un cargo  directivo en DHL y emprender una nueva aventura llamada “Cocinario”, una red social española para los amantes de la cocina, que no son chefs profesionales.

Lanzada a finales de 2012, Cocinario  es una plataforma para los que cocinan en casa y funciona como una comunidad en la que se pueden compartir recetas, trucos y comentarios,  además de votar las recetas que más nos gusten.  Es una plataforma ideal para quienes les gusta cocinar y compartir sus platos, pero que no tienen tiempo de crear un blog de cocina.

El concepto general va en la línea de Funcook  pero con la diferencia de que Cocinario está programado desde cero, es decir no es de código libre, lo cual supone que no se tiene que adaptar el contenido a lo que la tecnología ofrece, sino que permite una gran dosis de versatilidad en las funcionalidades, que se van ajustando a las necesidades y sugerencias de los usuarios.  Es una red social que se va construyendo y mejorando constantemente con las aportaciones de los usuarios, el 2.0 en el sentido más amplio.

Esto es una verdadera innovación dentro del mundo de las recetas online, porque permite ir desarrollando “sobre la marcha” nuevas funcionalidades tanto de cara al usuario final como integraciones novedosas para los anunciantes.  El diseño es limpio y agradable, recordando más a un blog especializado que a una red social al uso.

Las redes verticales, la nueva evolución 2.0

Redes profesionales como Linked-In y Viadeo están allí para recordarnos que “hay vida después de Facebook y Twitter” y una vida muy intensa.  Ciertamente, las redes sociales horizontales o generalistas tienen una penetración muy grande y son altamente populares.  No obstante, las redes verticales o de nicho como pueden ser Cocinario o Geonick permiten una mayor segmentación del público en función de criterios más cualitativos, como los gustos, aficiones y la búsqueda de una utilidad práctica muy concreta.

Prácticamente hay una o más redes sociales para cualquier gusto o afición (mascotas, amantes de las motos, aficionados a los libros, viajes, deportes, etc.) y están teniendo mucho éxito aquellas que incorporan funcionalidades de búsqueda de información, consejos y reviews (opiniones de usuarios). Este tipo de plataformas son una verdadera “mina” para ciertas marcas que saben que llegarán a un público que verdaderamente está interesado en su sector, lo cual multiplica las posibilidades de que un mensaje sea recordado.  De allí que considero que pasada la “fiebre Facebook y Twitter” el mundo 2.0 irá moviéndose a las redes de nicho.

En el caso concreto de Cocinario, su creadora sostiene que se trata de un “nicho muy amplio”, es decir que su público objetivo es muy grande, porque no se circunscribe únicamente a las personas a quienes les gusta cocinar y quieren compartir lo que saben hacer muy bien, sino también aquellos a quienes no les gusta demasiado la cocina, pero lo tienen que hacer y necesitan recetas de “gente normal” que como ellos cocinan en casa.

Monetización

Cocinario, red social de cocina, social media marketing, redes sociales, InternetEste es el verdadero quebradero de cabeza de todos los que comienzan un proyecto de las magnitudes de Cocinario. ¿Cómo lo monetizan? porque está claro que de algo hay que vivir y el proyecto debe poder ser sostenible en el medio plazo.

Cuando entré a Cocinario, me pasé un buen rato buscando la “versión Pro” (debo reconocer que soy de las que cocinan porque no les queda otro remedio, pero eso sí, lo que es comer, sí que me gusta).  Cerrado el paréntesis, continúo con mi comentario sobre el modelo de negocio.  Me parecía que la mejor opción para un proyecto de estas características era un modelo “freemium”, que es el que usa la gran mayoría de start-ups tecnológicas: se ofrecen una serie de características gratuitas y otras funcionalidades más avanzadas y completas en versión de pago.

Pero Laura Ibañez asegura que su idea es que Cocinario sea totalmente gratis para todos los usuarios y en todas sus funcionalidades.  Dicho esto, la monetización vendrá de otra fuente: la publicidad online, que está creciendo a un ritmo vertiginoso, a medida que el papel se va convirtiendo en cosa del paleolítico.

Visto así, no parece mala idea: apuntar a un público target muy segmentado, vender publicidad de nicho, patrocinios y estudios de mercado para marcas afines. Como se trata de un público tan segmentado, esa publicidad debe venderse muy bien y mucho mejor a medida que vaya creciendo la red.  En menos de cinco meses, Cocinario ya cuenta con 1.300 usuarios registrados y 500 recetas publicadas.

“Siempre prevalecerá la sencillez y usabilidad de la web, lo que supone que Cocinario tendrá poca publicidad, y que no moleste”, comenta esta ingeniera industrial de 39 años.

Una reflexión final

Ahora me permito pediros que volvamos al inicio de este post.  ¿Por qué alguien con un buen trabajo y la seguridad de un salario fijo emprende semejante aventura? ¿Y en plena crisis? La respuesta de Laura  puede ser motivo de reflexión para otro artículo:

mi principal motivación fue justamente salir de mi zona de confort… necesito los retos y esa zona de confort hacía que me encasillara. Si no me ‘desencasillaba yo, nadie lo iba a hacer por mí”.

Cuando conozco a gente como Laura Ibañez, o David García Calvo, fundador de Ouner   o Pau Jené, creador de Geonick no dejo de preguntarme ¿los emprendedores nos sacarán de la crisis?  ¡Qué bueno es que no sólo estén emprendiendo aquellos que están en paro y no les queda otra opción!  Hay en este país mucha fuerza creadora.  Estoy viendo que ahora más que nunca, Internet está siendo el vehículo para canalizar toda esta creatividad.

Emprendedores como estos tienen el potencial, la decisión y la valentía de tener ideas novedosas y llevarlas a la realidad y esta es una vía para empezar a construir cosas nuevas.  Tal vez este país necesite un poco más de “desencasillarse” de los viejos moldes que han probado con creces que no funcionan.  Desde luego no es fácil aguantar el tirón, conseguir financiación y sobrevivir hasta que el proyecto empiece a ser sostenible.  Y tú, ¿qué sugerirías a estos emprendedores para ‘aguantar el tirón’? ¿Tienes algún proyecto en mente que quieras comentar?

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Espejito, espejito ¿quién es el más bonito? ¿Mi competencia o yo?

Muchas empresas subestiman la importancia de conocer a su competencia dentro y fuera de la red antes de empezar cualquier acción en social media  y durante toda la ejecución del plan. Os dejo algunas pistas para hacerlo con cabeza

competencia, social media, social media marketing, redes sociales, benchmarking¿Podemos dejarnos de tanto diagnóstico y pasar directamente a la acción? Lo dicen muchas empresas que tienen mucha urgencia por empezar a abrir perfiles como locos, seguir a un montón de gente y ganar fans. Tranquilos, tranquilos… os voy a contar un cuento para que os relajéis un poco. “Había una vez tres cerditos, uno construyó su casa sobre paja para acabarla rápido e irse a jugar, el otro sobre madera porque también era más rápido, mientras que el tercer cerdito la construyó sobre piedra”.

El final ya lo sabéis. La casa de piedra fue la única que resistió el ataque del lobo. El que haya puesto bases firmes sobre su estrategia en redes sociales, tendrá más posibilidades de éxito y se ahorrará muchos dolores de cabeza y trabajo posterior para corregir errores que se podrían haber evitado desde un principio.

Por pequeño que sea nuestro negocio o incluso si lo que queremos hacer es personal branding, tenemos que entender que siempre habrá alguien con quien estemos compitiendo y no podemos obviar quiénes son, lo que hacen bien y mal y por qué lo hacen. Eso nos permitirá saber cómo nos diferenciamos de ellos y de qué cosas podemos sacar pecho.

Es lo que en la jerga empresarial se conoce como  “benchmarking”, esa palabrita tan mona que ha vuelto a estar en boga en los departamentos de comunicación con la irrupción del social media. Pero contrario a lo que muchos pensarían, el primer benchmarking lo tenemos que hacer fuera de la red y después pasar a estudiar la presencia online de nuestros competidores.

 ¿Quién es mi competencia directa fuera de la red?

Es la primera pregunta que cualquier negocio debería hacerse antes de empezar a funcionar. Lamentablemente muchas empresas ni siquiera lo saben y sólo son conscientes de ello cuando quieren empezar una estrategia en redes sociales.

Si somos una pequeña tienda de ropa, difícilmente podríamos decir que nuestra competencia es Zara o Mango. Probablemente sean otras tiendas de similares características, que venden determinadas líneas de ropa, con determinados precios y localizados en cierta área geográfica.

 Estas son algunas preguntas que tenemos que tener contestadas antes de pensar si quiera en abrir un perfil en redes sociales:

 1. ¿Qué productos o servicios ofertan?

2. ¿Son más baratos que los nuestros?

3. ¿Cuántos años tienen en el mercado?

4. Grado de conocimiento de la marca entre el público target.

5. ¿Cómo se diferencia nuestra competencia de nosotros?

6. ¿Cómo nos diferenciamos nosotros de ellos?

7. ¿Por qué un cliente debe preferirme a mí sobre mi competencia?

8. ¿Hay alguna oportunidad de negocio que la competencia ha pasado por alto?

Es importante que sepamos ¿qué valor añadido tenemos que no tengan los competidores, porque nuestras acciones en social media deben intentar trasladar al mundo online las ventajas comparativas reales de nuestro negocio en el mundo real.

Una vez analizadas las variables relacionadas con el negocio, también tendremos que investigar un poquito más respecto a los temas de marketing y comunicación.

 9. ¿Qué política de comunicación siguen?

10. ¿Hacen publicidad off-line? ¿Les funciona o no?

Muchas pymes no tienen departamento de comunicación, pero sí ponen en marcha acciones de marketing directo o publicidad que estaría deberíamos conocer. ¿Se me queda alguna pregunta? Se aceptan sugerencias.

 Diez preguntas sobre tu competencia en Internet

Habiendo identificado y analizado a nuestra competencia fuera de la red, es el momento de ver qué hacen en Internet. Muchas pymes parten con ventaja si hacen este ejercicio antes de empezar sus acciones en social media, porque se darán cuenta de que su competencia probablemente haya entrado a la web 2.0 como elefante en una cacharrería, sin objetivos ni estrategia. Esto es una magnífica oportunidad para ver qué está haciendo mal la competencia, qué le está funcionando bien y qué  podemos aprender de sus errores.

En el entorno online deberíamos analizar los siguientes aspectos:

1. ¿Dónde tienen perfiles y qué uso dan a cada uno?

2. ¿Cuáles podrían ser sus objetivos? ¿Vender? ¿Fidelizar? ¿Servicio post venta?

3. ¿Qué estrategia están llevando a cabo en los Social Media?

4. ¿Cuál es la política de comunicación que están implementando en los Social Media?

5. ¿Qué reputación tienen en la red?

6. ¿Tienen blog o sólo comparten contenidos de terceros?

7. ¿Con qué regularidad publican y qué tipo de contenidos?

8. ¿Qué palabras clave utilizan en su estrategia online?

9. ¿Hacen publicidad online?

10. ¿Por qué palabras clave están pujando en Adwords?

Pero no nos podemos quedar allí. Ahora toca analizar cada uno de los perfiles de la competencia individualmente y ver su estrategia en cada red social de forma individual. Con esos datos hacemos el famoso “benchmarking”, que podría ser un cuadrito como el que yo uso y comparto con vosotros:

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¿Y después qué?

Hasta aquí hemos hablado de los aspectos que tenemos que analizar para “poner nuestra casa” o Plan de Social media sobre bases firmes. Pero no porque hayamos hecho esta investigación preliminar, debemos olvidarnos completamente de nuestra competencia cuando empecemos a ejecutar nuestra estrategia. El seguimiento de la competencia debe ser constante, pero para que sea realmente operativo, debemos centrarnos en los competidores que realmente son los más “peligrosos” para nuestro negocio, espiando en sus perfiles, mirando en Google de vez en cuando cómo están posicionados por las palabras clave por las que competimos con ellos. También debemos estar atentos a las campañas específicas que tengan en social media y los resultados de las mismas, así como a cualquier crisis puntual que tengan en redes sociales. Esto nos permitirá analizar lo que han hecho bien y mal y determinar si hay algo que podamos adaptar (no copiar) en nuestra estrategia.

Si hacemos ese seguimiento de forma pública o a través de perfiles falsos es una decisión que tendremos que tomar, en función de nuestros intereses, el grado de visibilidad que queramos tener frente a nuestra competencia o el grado de “hostilidad” que pueda existir.

Empresas,  ¿Cómo queréis construir vuestra casa digital, sobre paja, madera o piedra? ¿Aún pensáis que hacer un Plan de Social media es un juego de niños?

Diana Campos Candanedo. Encuéntrame en:

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Community managers ‘fast food’ ¿evangelizar o ganar la cuenta?

Basado en un caso real, una reflexión sobre si debemos ayudar a los clientes a replantear sus objetivos en social media o simplemente aplicar la estrategia CCC (cumplir, cobrar y correr)

community manager, social media, redes sociales, marketing onlineLo que vais a leer es un extracto de un diálogo real entre el responsable de comunicación (RC) de una empresa mediana y un community manager freelance (CMF) que intentaba ganar una cuenta. Visto el gran interés que generó el post Ya soy community manager ¿y ahora qué?,creo que es importante reflexionar sobre los objetivos en social media y la forma en que muchas empresas miden nuestro trabajo. Seguro que sois capaces de identificaros con alguno de los protagonistas.

RC: Hemos decidido que sí, que vamos a estar en las redes sociales. “Hay que empezar a trabajar desde cero, porque no tenemos ningún perfil. Queremos que los perfiles estén operativos en aproximadamente un mes.

CMF: Vale ¿pero por qué queréis estar en redes sociales?

RC (mirando con cara de ¡vaya consultor este!): Pues porque nuestros competidores están, porque quien no está en Internet no existe y porque queremos ser más visibles y hablar con nuestros clientes y potenciales clientes.

CF: Ya, pero ¿cuáles son vuestros objetivos de negocio? Porque tendríamos que encajar nuestras acciones en social media con los objetivos de la empresa. 

RC (con expresión de “este ya me está sacando de quicio): Convendrás conmigo en que el Plan de Empresa es información confidencial (en realidad quería decir que ni sueñes que te voy a decir mis objetivos de negocio o tal vez es que ni los tiene). No comentamos cifras financieras, pero a grandes rasgos, lo que queremos es más visibilidad. Los objetivos específicos los tendrías que establecer tú.

CF: Sí, entiendo, pero estaría bien que tengáis claro ¿para qué queréis más visibilidad? Para ¿vender más? Para captar nuevos clientes, para fidelizar a los ya existentes, para mejorar el servicio post-venta?

RC: Sí, sí, todo eso… ¿Crees que podrías tener los perfiles operativos en un mes? (¡Y dale!) Quisiéramos crecer en seguidores/ fans en una proporción de 10% al mes en un período de 6 meses que es lo que duraría tu contrato. ¿Te ves capaz de hacerlo?

CF: Sí es completamente posible, pero aquí la cuestión es ¿qué exactamente queréis hacer con esta comunidad? Y además, pasados los seis meses del contrato. ¿Tenéis personal para mantener los perfiles?

RC (con cara de eso no es problema tuyo): Sí, lo vamos a gestionar internamente. Tenemos un chico que le gustan mucho estos temas y va a estar ayudándonos con esto… (tal vez sea el becario de turno –con todo respeto a los becarios—al que le iban a tirar el mochuelo). ¿Qué queremos hacer con esta comunidad? Pues brindarles información, conversar y vernos como más cercanos.

La conversación sigue, pero para no cansaros me detengo en este punto para ir directamente al final de esta historia. El community manager freelance no ganó el contrato porque a la empresa le parecía “muy caro” el presupuesto para lo que ellos entendían que debían ser los servicios: crear los perfiles, poner una bonita foto, postear de dos a tres veces al día y responder a las preguntas de una “supuesta comunidad”. Por supuesto, ni hablar de hacer un plan de social media ni nada medianamente parecido. La medición de resultados se basaría en el número de fans, followers y contactos que generase durante los 6 meses de duración del contrato. ¿Tampoco es tanto trabajo, ¿no? Con un par de horas al día cualquiera por ahí lo hubiera resuelto. Y seguramente había 10 que estaban esperando para hacerlo.

Esto me lleva a preguntarme, si lo que se espera de nosotros es un trabajo mediocre, ¿debemos hacer este trabajo mediocre? ¿O debemos orientar los objetivos a lo que nosotros creemos que deben ser? ¿Deberíamos ayudar a las empresas a entender para qué sirve el social media? ¿O es más cómodo y rentable, cumplir, cobrar y correr? Todos sabemos cómo están las cosas ahora, y que tampoco uno se puede poner remilgoso con los trabajos ni tratar a nuestro interlocutor como un ignorante (aunque pensemos que realmente lo es) ¿Cómo encontrar el equilibrio?

Fast Food Social Media

Ahora parece que a todos les urge estar en redes sociales, hay que estar porque está la competencia, porque lucen mucho en la web esos botoncitos tan monos que nos envían a los perfiles de Facebook, Twitter, etc. En definitiva, cada vez más se lleva la estrategia “fast food social media”: resultados rápidos, que llenen (lucen mucho), pero que no alimentan (no impactan en el negocio).

Cualquiera que se apañe un poco con Facebook y Twitter puede conseguir fans/followers tirando de amigos y contactos propios. Pero estos followers que tanto le importaban al cliente, probablemente no tendrán nada que ver con el área de negocio ni estarían interesados en los contenidos que va a compartir la empresa, contenidos que además iban a ser RTs e información de terceros porque ni se planteaban una estrategia de contenidos.

Y luego pasa lo que pasa, que muchas empresas al cabo de unos meses piensan que esto del social media es realmente “humo, que no sirve más que para perder el tiempo y engordar la cuenta del consultor de turno. Tras contratar a un externo para que “empiece el trabajo”, la empresa sigue gestionando internamente los perfiles (probablemente dejando al becario o a uno que dice que sabe de redes, pero de estrategia más bien poco). Pasa el tiempo, se aburren y deciden que van a borrar los perfiles y en el peor de los casos los dejan abandonados. Por supuesto, no sin antes decir a todo el que se encuentran que vino un consultor de social media, que les vendió el oro y el moro, y que “esto de las redes sociales es un GRAN TIMO”.

Consejos antes de tirarse al agua

Esta parte va para aquellas empresas que están valorando empezar su andadura en medios sociales y que quieren hacerlo “con cabeza” y no tirar el dinero a un pozo sin fondo.

1. Establecer objetivos útiles para el negocio y plazos razonables. Francamente estar por estar no solo no es rentable, sino absurdo. La presencia en social media debe servir para algo y ese algo se debe poder medir en un plazo determinado y por supuesto, estar alineado con los objetivos de negocio. Algunos objetivos podrían estar relacionados con vender más, captar leads, reducir costes de atención al cliente, generar contactos útiles de negocios y por qué no también darse a conocer (en el caso de marcas desconocidas). Tenemos que tener claro el qué y el por qué antes de pensar en el cómo. Pero si determinamos que ninguno de nuestros objetivos empresariales pueden ser apoyados por el plan de Social Media, yo diría que mejor “a otra cosa mariposa”. Los objetivos deben ser:

  • Claros: No deben dejar lugar a ninguna duda de lo que se quiere obtener
  • Medibles: Deben establecer qué parámetros se utilizará para determinar objetivamente si han sido cumplidos. No valen las percepciones y los datos subjetivos.
  • Coherentes: Deben ser factibles entre áreas funcionales. No pueden contradecirse entre sí.
  • Realistas: Nada de castillos en el aire, deben ser factibles de lograrse en un escenario establecido previamente.
  • Flexibles: Deben poder ser modificados si se dan circunstancias externas que impidan su cumplimiento o si hay suerte, y el entorno mejora, corregirlos al alza.
  • Tener un horizonte temporal o un cumplimiento por fases. Es decir, fechas específicas para su terminación. De esto hablamos más adelante.

2. ¿Cómo vamos a medir los resultados? “Vender más” no es un objetivo, es una carta a los Reyes Magos. ¿Cuánto más quiero vender, en qué plazo y cómo lo mido? Para que un objetivo sea útil debe tener parámetros de medición—que en social media—son los KPI’s (Key Performance Indicators). Un objetivo podría ser: facturar X% más al final del período fiscal. De este incremento, un x% proviene de clientes referidos por redes sociales ó generar X nuevos clientes por recomendaciones o referenciados por redes sociales. En estos casos los KPIs serían la facturación de clientes referidos por redes sociales, para lo cual tenemos que establecer un parámetro para determinar si las ventas proceden de acciones en redes sociales (un formulario de descuento a fans de Facebook, es una de las más comunes)

3. La urgencia y la impaciencia son malas consejeras.  Diseñar una estrategia en Internet requiere de un conocimiento profundo de la empresa,del sector y de la competencia, además de todo el tema de objetivos que ya he comentado antes. Por tanto, no se pueden esperar resultados inmediatos y si alguien os lo promete, empezad a sospechar. Un plazo razonable para empezar a “cosechar “ronda los 6 meses a 1 año, en función del punto de partida, el modelo de negocio y el sector.

4. Asignar recursos materiales y humanos. Esto que dicen de que estar en redes sociales es gratis es una mentira y de las gordas. Ciertamente abrir un perfil y poner una foto sí lo es, pero pensar en una estrategia coherente, llevarla a la práctica y medir los resultados requiere de un tiempo y contar con un profesional que esté formado para ello. Por tanto, es importante contar con un presupuesto definido para las acciones en social media y definir desde un principio quién dentro de la empresa va a encargarse del tema, o si—como es cada vez más común—se deja en manos de un freelance.

5. Una reflexión final.  A pocas personas o empresas les gusta tirar el dinero (aunque las hay). La mayoría—y más en los tiempos que corren—buscan rentabilizar al máximo su inversión y cada vez más ya saben que una de las ventajas de Internet es que todo se puede medir. Por lo tanto, los que nos dedicamos profesionalmente al social media tenemos una infalible herramienta de ventas: el ROI (return over investment), que va a determinar si nuestras acciones son realmente rentables o no. Si yo fuera cliente, lo primero diría a alguien que me venga a “vender la moto” es “si, si, todo muy bonito, pero ¿cómo mido que esto realmente funciona? Y si se trata de un freelance ¿cómo sé que realmente estás trabajando para mí? En ambos casos, el ROI es la respuesta.

Y vosotros, ¿estáis de acuerdo? ¿Qué otros consejos daríais a las empresas para plantearse su entrada en social media? ¿Existen los community managers fast food?

Diana Campos Candanedo.  Encuéntrame en:

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¿Es España una marca blanca en Internet?

Existe un compromiso firme por relanzar la marca España, pero poco se habla de la imagen del país en Internet y redes sociales.  Aquí algunas claves.

Marca España, social media, estrategia online, redes sociales

Nunca antes como ahora ha sido tan importante hablar y replantear en serio la imagen de España, no solo en el exterior, sino también a nivel de los propios españoles, entre quienes recorre una sensación de pesimismo y desasosiego. Para nadie es un secreto que la imagen de España se ha deteriorado con la crisis, el paro, la situación de la banca, la burbuja inmobiliaria, el posible rescate, el debate secesionista en Cataluña y los últimos escándalos de corrupción. La cuestión ahora es ¿qué hacer?

Últimamente se ha hablado mucho de “relanzar” la marca España, como un compromiso de Estado, que involucra no solo al Gobierno, sino a las empresas, políticos y todos los actores con voz suficiente como para influir en la percepción del país dentro y fuera de nuestras fronteras. He seguido de cerca este tema y he asistido a no menos de cinco debates, ponencias, presentaciones de libros, foros y otros eventos en los que expertos de altísimo nivel han diagnosticado los problemas de la marca Españ

a y planteado ideas muy interesantes. Sin embargo—y este es el motivo de este post—en ninguno de estos encuentros se ha mencionado ni de refilón el papel de Internet en el pretendido lavado de cara del país.

Es algo que no deja de sorprenderme, porque a estas alturas creo que nadie pone en duda la importancia de Internet y de las redes sociales para hacer llegar los mensajes a más gente, conocer el clima de opinión sobre un tema determinado y localizar posibles “embajadores” que ayuden a proyectar una imagen más positiva del país. Creo que va siendo hora de replantearnos también la imagen de España en la red.

Por eso me tomé la libertad de hacer un pequeño ejercicio para contestar a dos preguntas. La primera es ¿qué información encuentra alguien que se interese por España cuando busca en Internet? Y la segunda. ¿Cómo se están utilizando los aplicativos 2.0 y las redes sociales en los esfuerzos de promoción de la marca España?

España en Google

Cuando queremos saber cómo nos perciben en Internet lo primero que hacemos es buscar nuestro nombre en Google. Este ejercicio de “googlear las palabras España y Spain lo realicé los días 15, 16 y 17 de marzo desde Google.com. Los primeros resultados están dentro de lo normal. El primero, la ficha del país en Wikipedia, seguida de resultados relacionados con viajes y turismo e instituciones que llevan el término España en su nombre (Gobierno de España, Banco de España) y la ficha del país en la web de la Unión Europea. Hasta allí todo muy bien.

Los problemas empiezan a partir del sexto resultado. Alguien que busque información sobre España, también podrá ver en la primera página de Google referencias

 negativas como el vídeo publicado por El País en el que soldados españoles golpeaban brutalmente a un detenido en Iraq, al igual que noticias relacionadas con la economía, el déficit y la deuda pública, que tampoco son demasiado halagadoras.

Para el término “Spain”, se encuentran todavía más las referencias de turismo, viajes y ocio (TourSpain, Visit Spain), el Factbook de la CIA, así como enlaces a noticias publicadas en medios anglosajones como el New York Times, Financial Times, Bloomberg o The Guardian. No tengo que decir cómo ha sido el tratamiento que estos medios internacionales han dado a la crisis española, por lo que la reputación para el término en inglés tampoco es del todo impecable. Recordemos que estos resultados pueden variar según la ubicación de quien teclee el término y cambian cada día en función del número de búsquedas en una web determinada.  Pero aquí lo importante es ver la tendencia en cuanto a los resultados de googlear el término España,.

Ya sabemos que una imagen vale más que mil palabras. Pues las imágenes que encuentra alguien que busque bajo los términos España y Spain, además de la bandera y el mapa, son referencias que ilustran muy bien nuestra historia reciente: playas, fútbol, toros, flamenco, edificios en la costa (sinónimo de burbuja inmobiliaria), molinos de viento, sangría y por supuesto, la paella.

El término Spain tiene 16.6 millones de búsquedas globales mensuales en Google y el término España tiene 25 millones. Pero cuando hablamos de búsquedas  como invertir en España, las cifras bajan sustancialmente a 3.600 búsquedas para el término en inglés y 6.600 para la búsqueda en español.

España, bueno para visitar, malo para invertir

La marca España en Internet, tal y como sucede en el mundo off-line, está vinculada principalmente al turismo como resultado de un esfuerzo de décadas. No en vano es el segundo país con mejor imagen turística después de Estados Unidos.

España es percibida como el sitio perfecto para veranear, pasear, ir de fiesta, tomar cañas, sangría y paella. Si uno le pregunta a alguien del norte de Europa o Estados Unidos, ¿visitaría España? Le diría que sí sin pensarlo dos veces. Pero si preguntase ¿recomendaría invertir en España? ¿Comprar en España? ¿Los españoles son gente seria? Entonces la cosa cambia y mucho, según se desprende del Barómetro del Real Instituto Ecano sobre la percepción de la imagen exterior de España.

Esta percepción se traslada también al mundo de Internet y las redes sociales, donde los esfuerzos de promoción turística se notan y mucho, en detrimento otras áreas como

 la economía y el clima de negocios. Nos hemos esforzado mucho en proyectar una imagen cálida, festiva, de potencia blanda y ahora esta percepción está afectando otras áreas clave como el clima de negocios e inversión.

Veamos por ejemplo el portal oficial de turismo de España, una web con un buen diseño, usabilidad, integración de los botones sociales, utilización de vídeos y con un componente gráfico muy cuidado. En contraposición encontramos la nueva web de la marca España con un diseño más bien recargado, ciertos problemas de usabilidad, sólo traducida al inglés, obviando otras lenguas clave para el mercado español como el francés, alemán, portugués o el chino. A su favor debo decir, que tienen un blog coral titulado “Con nombre propio”  en el que escriben personalidades conocidas y embajadores de la marca España como Antonio Banderas, Vicente del Bosque, Javier Solana o Margarita Salas, entre otros.  Esta web tiene como propósito ensalzar las fortalezas y atractivos de España en un sentido que trasciende el tema meramente turístico.

Pero lo que más  llamó mi atención de esta

 web es que no tenga ningún botón de acceso a sus cuentas en redes sociales en su portada. La única referencia a aplicativos 2.0 la encontré en la sección de quienes somos donde se explica el proyecto “Marca España”. Se trata de botones de compartir y no de acceso a sus perfiles en redes sociales.

Desnudando la marca España en redes sociales

Me sorprendió mucho que la web de la marca España no tuviera direccionado el acceso a sus perfiles sociales. ¿Puede ser posible que no tenga perfiles sociales? Por lo que pude ver, el proyecto marca España como tal, sólo tiene presencia en Twitter y Facebook y en esta última lo que tiene es un perfil personal  y no una fan page. Segunda sorpresa porque a estas alturas también todo el mundo sabe las ventajas entre una y otra modalidad.

Veamos a continuación algunos datos cualitativos y cuantitativos de la presencia del proyecto marca España en Twitter y Facebook, las únicas dos redes sociales en las que tiene presencia.

Marca España, redes sociales, community management, socialmedia, estrategia, marketing online

  • Twitter es la única red social que el proyecto Marca España actualiza constantemente. Desde la cuenta de Twitter redirecciona contenidos al perfil de Facebook, una práctica poco recomendable ya que el lenguaje y usos de ambas redes sociales son totalmente diferentes.
  • Su cuenta de Twitter  tiene una antigüedad de un año. 2.200 tweets, 883 seguidores y sólo sigue a 320 personas. Su perfil en Facebook tenía hasta ayer 261 amigos.
  • No tiene otras cuentas espejo en los idiomas de los países donde le interesaría promocionar la marca país. Echo en falta por lo menos una cu
    enta en inglés, francés, alemán y a ser posible, chino.
  • Aunque el nombre de la cuenta de Twitter @BrandSpain está en inglés, el  90% de los contenidos está en español, luego entonces parece que su público target fuera sólo de habla hispana, lo que tiene que ver con el siguiente punto.
  • Relaciones endogámicas. La mayoría de sus relaciones son con marcas españolas, instituciones públicas y personalidades que apoyan el proyecto. Esto está muy bien como punto de partida, pero debe pasar a un segundo nivel, en el que busque conectar con un público objetivo más amplio en el exterior.
  • Pese a tener un blog coral de conocidas personalidades españolas, el ritmo de actualización es muy bajo (menos de un post al mes). Esto no es suficiente para alimentar sus perfiles sociales con material propio. Esto supone que la mayor parte de la información sean RTs de otros o información producida por entidades públicas y medios de comunicación.
  • Poca utilización de vídeos y material multimedia en sus perfiles sociales. No tiene canal de YouTube.

Ahora volvamos por un momento a las preguntas que planteaba inicialmente. ¿Cómo se percibe España en Internet? Igual como se percibe en el mundo offline: asociada al ocio y la diversión, pero no como un sitio adecuado para hacer negocios o comprar. Los esfuerzos en promoción turística también se reflejan en la presencia en redes sociales, donde las cuentas relacionadas con turismo tienen una estrategia muy bien definida y llegan a un púbico más amplio, a diferencia del proyecto marca España que empieza tímidamente su andadura en el mundo online. Sin duda tiene mucho trabajo por delante. El primer paso será entender la importancia de trabajar paralelamente la parte off-line y online.  También es importante tener claro los atributos de marca que se quieren proyectar en la red y los mensajes (equity story) que respalden estos atributos.

Como la crítica siempre debe ir acompañada de alternativas de cómo hacerlo mejor, en un siguiente post propongo  Cinco estrategias para repensar la marca España en Internet.  Y tú, ¿crees que España es una marca blanca de sol y playa en la red?

Diana Campos Candanedo.  Encuéntrame en:

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Tres claves del nuevo marketing: personalización, segmentación y multiplataforma

En mi último post  ¿Ha muerto el e-mail marketing tal y como lo conocemos? comentábamos que el éxito de las campañas de  e-mail marketing pasa por la integración con las redes sociales.  Esto se debe a que la experiencia de los consumidores en Internet está cambiando como también cambia su perfil, aspiraciones y exigencias.

¿Y cómo es ese nuevo consumidor?  Vive en un entorno urbano, tiene un poder adquisitivo medio-alto y sobre todo, pasa mucho tiempo conectado, en su casa, en su oficina, en el móvil y en el Ipad. Mientras está en el metro revisa su mail y hace una consulta en un foro de opinión. Compra una camiseta y envía una foto a sus amigos a través de las redes sociales. La opinión de su comunidad online tiene gran peso en sus decisiones de compra. Es un cliente acostumbrado a comprar online y que no se conforma con lo primero que ve.

Y ¿qué espera de una marca? Este  nuevo consumidor exige ofertas que conecten con su “estilo de vida digital” y que le diferencien de la masa anónima y desconocida. Es por eso que la próxima evolución de Internet será la web 3.0, aquella que logre personalizar las búsquedas según los intereses de los consumidores.  Este mismo concepto  se traslada al mundo del marketing.

Si una  marca quiere llegar a este tipo de cliente, tendrá que emplearse a fondo. Y ¿cómo? Estas son algunas claves.

1- Personalización.  La mayoría de estos nuevos consumidores buscan en Internet una experiencia de compra que los diferencie del montón. Por eso, lo primero que se  debe hacer para atraer a este perfil de cliente es tratarle como individuo y no como un nombre en una base de datos.   No es lo mismo que te llamen “eh tú” y te hablen de algo que no interesa demasiado a que te llamen por tu nombre y sepan tus gustos y hasta tu fecha de cumpleaños.

2- Segmentación.  La clave para atraer la atención de ese consumidor cada vez más exigente es ofrecerle algo que realmente le interese.  Pero eso difícilmente lo podremos hacer si no tenemos ni remota idea de quién es y qué le gusta.  De allí la importancia de segmentar las bases de datos lo más posible en función de datos demográficos, edad, estado civil, intereses, etc. porque ello aumenta las posibilidades de dar en el blanco y acertar.  Parece de sentido común, pero muchas veces no se hace, por consideraciones económicas. . Para qué nos vamos a engañar, cuanto más segmentada sea la base de datos, más alto es su precio. Pero vale la pena, especialmente en campañas de fidelización y retención de clientes.

3- Multicanal o multiplataforma. A medida que los clientes van ganando experiencia como usuarios de Internet y compradores online, se origina el fenómeno conocido como “cross-channel commerce” en el que se incrementa la búsqueda online para comprar offline y donde se encuentran compradores típicamente más agresivos y que gastan más dinero. Ello obliga a las empresas a integrar a sus acciones de marketing y comunicación tanto la dimensión online como offline.  Es lo que se conoce como marketing “multicanal”.

¿Cómo atraer y fidelizar a ese  nuevo tipo de consumidor? Ese que es cada vez más exigente, hiperconectado y empoderado, que opina en sitios de review (como TripAdvisor o Ciao, por ejemplo) y se deja guiar por las opiniones de otros usuarios?  Parece claro que tendremos que emplear técnicas de marketing tan sofisticadas como este nuevo consumidor? Tendremos que hacer que nos encuentre, conozca y recuerde a través de una estrategia que integre diversas plataformas y canales en el mundo online y offline.

Con adecuada estrategia multicanal que combine e–mail marketing, social media marketing y publicidad online con los canales “de toda la vida” el tele-marketing y el envío postal, podríamos ampliar hasta 12 veces la efectividad de una campaña de e-mail marketing.  Tampoco podemos olvidarnos de los dispositivos móviles, porque ese nuevo consumidor pasa mucho tiempo online desde el móvil (un 40% de los mails que recibe los lee en estos dispositivos).

El marketing multicanal es una tendencia que se está poniendo en práctica con mucho éxito en Estados Unidos, aunque en España son pocas las empresas que lo están empleando.  Pero todo se andará, es posible que en unos años, el marketing 360º o multicanal empiece a tomar fuerza. ¿O no? ¿Qué opináis?

Para ayudaros a decidir y para entender el concepto multiplataforma, os dejo con esta infografía (en inglés) con datos que nos dan luces sobre el éxito del marketing multicanal en Estados Unidos.

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¿Ha muerto el e-mail marketing tal y como lo conocemos?

Muchos seguidores, fans y likes, pero ¿y las ventas? El e-mail marketing evoluciona de la mano de las redes sociales. Pero ¿sigue siendo efectivo para transformar el engagement en ventas?

e mail marketing, social media, redes sociales, estrategia online, online marketingAl final del día revisas tu correo personal y te encuentras con un montón de mensajes con ofertas especiales, descuentos, liquidaciones por cierre ¿es que están cerrando tantas tiendas en España? Otros  meten prisa, “última oportunidad”, “no te lo pierdas”, “llama ya”, “compra ya”, “ven ya”.  Uff, ¡qué estrés!  Pero ¿cuándo me suscribí a tantos newsletters?

Muchas veces he sentido esa sensación de agobio e impotencia ante semejante avalancha de información de aquí y de allí.  Esta incómoda sensación de “infoxicación” me ha llevado a preguntarme ¿cuán efectivo es el e-mail marketing para generar ventas cuando mucha gente está condicionada a no abrir o directamente a borrar mensajes con contenido comercial? ¿Tiene futuro esta forma de comunicación con la irrupción de las redes sociales?

Contrario a lo que podría pensarse, el e-mail marketing no sólo sigue vivo, sino que está evolucionando a pasos agigantados, conviviendo con el social media e integrándose con dispositivos móviles.  Si se hace de forma profesional y creativa,  es una de las herramientas más efectivas para capturar ventas. He aquí  algunas razones:

  1. La mayoría de de nosotros tenemos mail y pasamos  mucho tiempo consultándolo.  Según Forrester Research, un 80% del tiempo que pasamos online lo dedicamos al mail.
  2. Es mucho más barato que el marketing directo tradicional en el que hay que imprimir, sellar y enviar.
  3.  La gente aún prefiere recibir información en su e-mail, siempre que antes haya dado su consentimiento, como establece la Ley de Protección de Datos.
  4. Llega directamente a la gente, mientras que en las webs el usuario tiene que encontrar nuestro mensaje.
  5. Si se hace bien, permite segmentar, personalizar y adaptar el contenido para que el cliente perciba un valor añadido y no lo borre. La clave está en aportar algo–información o recompensa–,  en función de los gustos y preferencias del cliente.

Social media Vs. e-mail marketing

También podría pensarse que con la popularización de las redes sociales, el e-mail marketing pierde relevancia frente a las estrategias de social media marketing. Bueno, lo reconozco, yo era una de las que lo pensaba,  hasta que Ignacio Ayerbe  de Experian, compañía especializada en marketing multicanal y gestión de datos,  me convenció de lo contrario con cifras en mano.  A continuación algunos datos que me hicieron rendirme ante la evidencia:

  • Sobre redes sociales: Un 70% de los usuarios de redes sociales en España se conecta una vez al día y tiene un promedio de 2 perfiles activos, siendo Facebook la red que mayor penetración tiene con un 95%.   Cerca del 70% de los usuarios visita su red social favorita a diario.

Ahora viene lo interesante.

  • En España, 1 de cada 4 internautas con perfiles en redes sociales es fan o seguidor de  alguna marca. Es uno de los porcentajes más altos de Europa,  superado sólo por Reino Unido (32%) e Italia (29%).
  • Un  75% de los usuarios de redes sociales está suscrito a algún boletín o newsletter.  De los que siguen o son “fans” de una marca en Facebook, a un 89% se les puede llegar a través de una newsletter.

Conclusión.  Las redes sociales no solo no compiten con el e-mail marketing, sino que ambos están destinados a entenderse e integrarse. A mayor penetración de las redes sociales, mayores oportunidades de “viralización” de una campaña de e-mail marketing, siendo Facebook y Twitter los canales más efectivos.

Nuestros datos, una mina de oro

Cada vez más campañas de e-mail marketing ofrecen una recompensa (descuento, promoción) para quienes son fans o seguidores de la marca en una red social, una práctica extendida por ejemplo en el sector de los clubes privados de venta (BuyVip, Ventée Privée, Privalia), porque  permite ampliar el número de personas con las cuales las marcas interactúan, abriendo más oportunidades para cerrar una venta o reforzar el recuerdo de marca.

Pero hay algo más detrás de esta simbiosis entre e-mail marketing y social media.  El mayor tesoro que tienen las redes sociales—principalmente Facebook—son nuestros datos, gustos, preferencias, hobbies, dónde vivimos, edad, sexo, etc. Este es el quid de la cuestión.

Cuando aceptamos conectar con Facebook desde una página externa, en realidad estamos permitiendo que esa marca conozca nuestros datos, los cuales se pueden utilizar con fines comerciales, como ciertamente se utilizan.  Es una práctica cada vez más común ya que muchos preferimos conectar directamente con Facebook o Twitter para no perder tiempo llenando el formulario.

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Esas compañías ahora tienen nuestro e-mail y conocen  incluso quiénes son nuestros amigos, lo cual amplía enormemente  las posibilidades de llegar a más gente, pero también de adaptar el mensaje a las preferencias de los usuarios. Aquí está la respuesta a mi pregunta ¿cuándo me suscribí a tantos newsletters?

Técnicas para triunfar en e-mail marketing

Además de tener el permiso del usuario y adaptar el contenido a las preferencias del cliente, una de las claves para tener éxito en el e-mail marketing es ofrecer un incentivo y que éste sea lo suficientemente irresistible para que el cliente realice una acción, ya sea una compra o una suscripción a nuestro newsletter.   Ofertas de primer servicio, guías sobre cómo hacer esto o aquello o algún incentivo relativo a servicio post-venta.

Según la experiencia de Ignacio Ayarbe,  los e-mails posteriores a la compra, conocidos como e-mails transaccionales, aquellos que el cliente está esperando como confirmación de una compra,  son una percha muy efectiva para fidelizar con descuentos o nuevas promociones.  También funcionan muy bien los e-mails de cumpleaños que ofrecen un regalo o descuento con el código de barras para que el cliente lo redima en el punto de venta (offline). Esto ofrece información muy valiosa para calcular el ROI (retorno de la inversión) de las campañas online, porque nos dice cuánto de ese tráfico se ha convertido realmente en una venta.

Y ¿qué pasa cuando el cliente ha llegado hasta nuestra tienda online, ha seleccionado los productos y al momento de pagar abandona la compra?  ¿Se puede recuperar a este cliente?  En programas avanzados de e-mail marketing hay formas para “perseguir” a estos clientes que han abandonado su carrito y persuadirles para que terminen la transacción.

Existe tecnología para rastrear estos abandonos y enviar al cliente un e-mail en el que ofrecemos un descuento si completa la compra.  Incluso se puede enviar un segundo recordatorio a través de su muro de Facebook. Con estas técnicas se puede recuperar hasta un 44% de los abandonos de carrito. ¿Suena bien, verdad?

Ahora volvamos a la pregunta que da título a este post, ¿todavía crees que el e-mail marketing está muerto?  A la vista de estos datos parece que no.  Pero también queda claro que las viejas técnicas del “dispara y olvida” y de las bases de datos poco segmentadas, esas sí que han pasado a mejor vida.  La clave del éxito en e-mail marketing pasa por la personalización y la posibilidad de llegar a clientes que cada vez están más horas conectados.  ¿Cómo hacerlo?  La respuesta en un siguiente post.

Y tú ¿qué otros trucos sugieres para las campañas de e-mail marketing?

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Benedicto XVI en 140 caracteres

La comunicación del Papa en Twitter rompió moldes y usos establecidos en esta red social. ¿Desconocimiento o cambio de paradigma comunicativo? Análisis e infografía sobre sus 12 semanas en Twitter

La comunicación del Papa Benedicto XVI, redes sociales, Twitter. Iglesia y comunicación

“Queridos amigos, me uno a vosotros con alegría por medio de Twitter. Gracias por vuestra respuesta generosa. Os bendigo a todos de todo corazón”.

El 12 de diciembre de 2012 iniciaba su andadura en Twitter el que ahora “Papa emérito”, para sorpresa de muchos que le consideraban conservador y alejado de las nuevas tecnologías.

¿Quién podría imaginar entonces que tan sólo tres meses después se despediría del Vaticano, de sus más de 3 millones de seguidores y también de Twitter. Su último tuit fue publicado sobre las 17.00 hrs. del 28 de febrero, en el momento en que despegaba el helicóptero que le llevaría a su residencia temporal en Castelgandolfo.

Twitter, Papa, redes sociales, Internet, sociedad

Con el último tuit del Papa, que ha sido retuiteado alrededor de 23.000 veces, se abre el período conocido como “sede vacante”, situación que se refleja en la cuenta de Twitter, cuyos mensajes fueron borrados íntegramente sobre las 8 de la tarde hora italiana. La cuenta ahora se llama igualmente “Sede Vacante” y como su nombre lo dice, quedará abierta en espera de que el próximo Papa decida si continuará utilizando este instrumento de comunicación tan popular como poderoso.

La comunicación del Papa

Durante sus 12 semanas en Twitter, Benedicto XVI no cedió a los usos tradicionales de esta plataforma para aumentar su influencia y popularidad: no empezó a seguir a un montón de gente para que le siguieran de vuelta; no utilizó hashtags para amplificar sus mensajes; no hizo retuits (RT), ni mencionó a otros usuarios para que vieran que estaba en Twitter y le siguieran también. Nunca hizo un #FF (Follow Friday o recomendación semanal de a quién seguir).

Especialmente polémico fue el hecho de que Benedicto XVI sólo seguía a sus cuentas espejo en diferentes idiomas, lo que fue interpretado por algunos como una actitud “poco social”, ya que en Twitter existe la costumbre tácita de “devolver el follow” para escuchar lo que los demás tienen que decir. Desde el Vaticano se explicó que esta práctica se hizo para no excluir a nadie. Benedicto XVI no quería crear una comunidad cerrada, quería que su mensaje fuera visto por quien quisiera en el sentido más amplio posible.

Parece evidente que su comportamiento en Twitter no obedece a un simple desconocimiento de esta red social, porque se sabía que él no gestionaba personalmente el día a día de la cuenta, aunque sí intervenía en algunos de los contenidos.

La cuenta en español del Papa (Pontifex_es) era gestionada por la agencia española 101 , que se especializa en redes sociales y marketing online. Luego uno podría concluir—y esta es una opinión completamente personal—que Benedicto XVI quería demostrar tácitamente que para él lo verdaderamente importante de su presencia en Twitter no era la popularidad, el número de seguidores o el Klout (indicador de la influencia de una cuenta en redes sociales), sino los mensajes que quería transmitir; llegar a millones de fieles en forma de “perlas informativas” algo para lo que Twitter es un formato perfecto.

Su breve trayectoria en las redes sociales—que él mismo definió como un instrumento potente de evagelización—terminó igual que empezó. A las pocas horas de su primer tuit, sus diferentes cuentas empezaron a crecer en número de seguidores y a recibir todo tipo de menciones, muchas positivas y otras no tanto. Lo mismo sucedió el último día de su pontificado. Los seguidores se sumaban por miles en cada una de las cuentas, tal vez en espera de ese último tuit. Proliferaron los mensajes de agradecimiento y también las parodias y reproches a la Iglesia.

Los mensajes del Papa eran extractos de sus escritos, discursos y reflexiones. Se enviaban casi siempre los Miércoles y Domingos, días del Angelus y las audiencias semanales. Pero hubo uno que me llamó especialmente la atención y que denota un estilo de comunicación que vale la pena destacar cuando hablamos de cuentas de grandes personalidades.  Fue lanzado unos días después de anunciar que dejaba el Pontificado:

En este momento particular, os ruego que recéis por mí y por la Iglesia, confiando como siempre en la Providencia de Dios”.

Creo que este mensaje en particular sí venía de boca del propio Benedicto XVI, aunque probablemente no diera personalmente al botón de enviar. Es un mensaje escrito en primera persona denotando una profunda humanidad, sensibilidad y cercanía con la gente. No se oculta, no anda con medias tintas, lo dice abiertamente, se reconoce en la debilidad y pide a Dios que le ilumine y a sus fieles que recen por él.

Y tú ¿crees que el próximo Pontífice también debería estar en Twitter? ¿Cómo crees que debería ser su comunicación a través de esta red social? Dependerá mucho de la personalidad del nuevo Papa, aunque ciertamente el corto el breve recorrido de Benedicto XVI en las redes sociales podría entenderse como el comienzo de una presencia más activa de la Iglesia en estos nuevos medios.

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Abogado… abogaaaaado ¿estás ahí?

Un análisis de la estrategia de las firmas legales españolas en redes sociales

¿Recuerdas esta célebre frase de la película Cabo del Miedo?

¡Abogaaaado! Los clientes te buscan, preguntan por ti, te googlean, quieren hablarte, conocerte mejor.  Abogado, abogaaaado, ¿dónde estás? Muchos no están, no quieren estar, no saben para qué estar, cómo estar y otros siquiera entienden qué supone pasar de una comunicación unidireccional a una relación en la que prima la participación y la interacción. El fenómeno de la web 2.0 y las redes sociales ha cogido por sorpresa al sector legal, que empieza a entender que no se trata de una moda pasajera.

De los tres despachos líderes en facturación según el ránking de Expansión, sólo Cuatrecasas tiene perfiles activos en redes sociales y un social media manager para gestionar su comunicación en medios sociales.

Garrigues y Uría Menéndez, que ocupan la segunda y tercera posición no están y no sabemos si se les espera. El Centro de Estudios Garrigues, entidad vinculada al despacho y encargada del área de investigación y formación  tiene una fan page en Facebook para presentar sus actividades, pero con poca o casi nula interacción con los internautas.

En Uría  Menéndez “el fenómeno nuevo del social media” (palabras textuales de Dionisio Uría) es gestionado por el responsable de sistemas, un socio de la firma y el propio Uría. A nivel corporativo se dan ciertas recomendaciones a los abogados sobre cómo comportarse en las redes sociales.   El director de comunicación de la firma no tiene claro cómo las redes sociales pueden ayudar a generar negocio a un despacho de sus características, ya que considera que las empresas de bienes le darían mayor utilidad que las de servicios profesionales.  Fuente:  Diario Jurídico 

Despachos medianos y boutiques legales

abogados, Internet, web 2.0, redes sociales, despachos, marketing, comunicación 2.0Dejando un poco atrás a los grandes despachos cuya marca está bastante consolidada. ¿Cómo encaja este cambio de paradigma comunicativo en las Pymes y boutiques legales, que representan más del 90% del mercado legal español?

En términos generales, hablamos de un sector muy conservador en el que la comunicación personal y directa prima en  sus relaciones; un sector, que excepto honrosas excepciones, es un “late adopter” de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. La mayoría de los clientes aún  se captan por el “boca a boca” fuera de la red.

Sin embargo, la crisis está acelerando dos fenómenos que inciden directamente sobre el ser y el hacer de las pymes legales. En primer lugar, la crisis está convirtiendo a los servicios profesionales en general y a los legales en particular en meras “commodities”, lo cual obliga a las firmas medianas a diferenciarse y crear valor en torno a su marca, tomando en cuenta que esa marca corporativa también se construye a partir de la marca personal de los abogados que conforman el despacho.

Por otra parte,  la crisis está abriendo un sinfín de oportunidades de negocio para los despachos, tanto para aquellos que se dedican al nicho B2B (empresas) como para los que tienen un perfil más B2C (particulares).  Reestructuraciones y concursos de acreedores, quiebras, problemas con Hacienda, optimización de costes, desahucios, preferentes, ERES son solo algunos ejemplos de situaciones que esta crisis ha agravado y que casi en un 100% de los casos van a requerir la ayuda de un abogado.  ¿Cómo capturar este gran potencial de negocio?

Los abogados empiezan a intuir que una estrategia bien pensada y ejecutada en social media podría ayudarles en aspectos clave como el networking y la generación de nuevo negocio, el efecto recomendación entre sus propios colegas, la puesta en valor de su marca corporativa, captación de talento y la monitorización de lo que se dice de ellos en la red.

10 errores de las firmas legales en social media

Para este post, he analizado la comunicación online de 10 pymes legales, tanto con un perfil B2C como B2B.  A continuación los principales fallos que he detectado, tanto en el planteamiento como en la ejecución de la estrategia online, fallos que son extrapolables a muchas empresas que inician su andadura en el mundo 2.0.

1-      Objetivos y estrategias no definidas.  No se observa en las conversaciones un objetivo claro ni una estrategia para alcanzarlo.  Abogados, recordad que estar en redes sociales es más que abrir un perfil, hay que saber qué queremos conseguir y sobre ello desarrollamos el “cómo”.

2-      Mala elección de las plataformas sociales.  Tiene relación con el problema anterior, porque al no tener claro el objetivo, no se establecen las redes sociales en las que el despacho puede interacturar con su público target. Si eres un  despacho con perfil B2C, Twitter y Facebook pueden ser una buena opción, pero si eres un despacho más enfocado a empresas (B2B), las redes profesionales como LinkedIn y Viadeo deben ser prioritarias. No debéis pasar por alto redes verticales o de nicho como Pleiteando que se especializa en el sector jurídico.

3-      Comunicar con mentalidad 1.0 en soportes 2.0.  Comunicación unidireccional, que no llama a la acción ni fomenta la interacción del público. Si eres un despacho y quieres triunfar en las redes sociales, establece tu target y empieza a crear comunidad, cuídala, mímala habla de lo que a ella le interesa.

4-      Muy poco contenido propio.  La mayoría de los despachos se limita a reproducir contenido publicado por la Asociación o los medios de comunicación especializados, pocos o ninguno tienen blog corporativo o profesional de los socios.  De allí que no hay diferenciación respecto al contenido que aportan a una comunidad que no terminan de construir

5-      Relaciones endogámicas. Los pocos despachos que están empezando a crear comunidad priman las relaciones con otros abogados, medios especializados o profesionales del mundo académico.  No está mal para empezar, pero es necesario pasar a un segundo nivel, crear relaciones con sus clientes actuales y potenciales, participar en sus conversaciones y aportar información de su interés.

6-      Lenguaje excesivamente serio y distante. No podéis hablar en Facebook o Twitter como si estuvierais redactando el BOE.  Para vosotros puede ser una lectura apasionante, pero no para vuestros clientes potenciales.  El lenguaje debe estar adaptado al target y a los usos de cada red social.

7-     Demasiada automatización: En muchos perfiles observé que el mismo post se reproducía íntegro en Facebook y Twitter, olvidando que el lenguaje y público es completamente diferente en cada red social.

8-      Poco contenido multimedia.  Se está subestimando el potencial de You-Tube y de los aplicativos multimedia (vídeos, podcasts).  Los posts son mayormente textos acompañados de fotos.  Pocos utilizan Slideshare, una plataforma muy potente para transmitir know-how.

9-      Lentitud en las respuestas: En algunos casos los clientes se ponían en contacto a través de Facebook o Twitter y la respuesta llegaba incluso uno o dos días después, siempre remitiéndole a la web.

10-   Gestión de la marca corporativa a través de perfiles personales.  Ciertamente la marca corporativa se construye en parte por la marca personal de los abogados, pero ello no significa que toda la comunicación deba gestionarse a través de un perfil personal, en el que se habla de temas particulares que no interesan a nuestro público objetivo.

Abogaaaaado.  ¿Crees que ha llegado el momento de hacer tu debut en redes sociales? ¿Quieres dejar de ser una marca blanca de servicios legales? Evita todo cuanto puedas cometer estos errores y no olvides que los resultados en social media no son inmediatos, que hay que dedicar tiempo y recursos. Estar en la web 2.0 también significa escuchar cosas que no te gusten. ¿Estás dispuesto?

Diana Campos Candanedo.  Encuéntrame en:

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