Ciberactivismo en el mundo árabe, la difícil lucha por contar la verdad

El periodismo ciudadano y el ciber-activismo se profesionalizan, cumpliendo una función que ninguna otra institución puede cumplir en contextos de gran represión

Se han escrito ríos de tinta sobre lo decisivo que fueron Internet y las redes sociales en el “despertar árabe” (no usaré el término “primavera”- no “vivaldizaré” la revolución árabe), pero ¿qué ha sido de esos movimientos ciudadanos en los países que ya se libraron de sus dictadores? ¿Qué han aprendido los nuevos activistas de la experiencia de sus predecesores?  ¿Cómo sobrevive el ciberactivismo en países donde la represión es tal que el acceso a Internet es un lujo o donde llevar una cámara te convierte en un objetivo?

Desde nuestra zona de confort y nuestras conexiones ADSL, parece difícil imaginar que haya lugares donde conectarse a Internet, mantener una cuenta de Twitter o Facebook o simplemente escribir un blog suponga jugarse la vida y en muchos casos, perderla.

En Siria, por ejemplo,  los apagones totales de Internet permiten bloquear la comunicación de los disidentes con el exterior y cuartar su poder de movilización, según Global Voices, la plataforma de blogeros que informa cómo la gente en Oriente Próximo utiliza Internet para que su voz sea escuchada.

El Gobierno sirio tiene un  ciber-ejército para  hackear las direcciones IP de bloggers opositores  e introducir virus en sus ordenadores y es práctica habitual de regímenes totalitarios monitorizar  las redes sociales para obtener datos que permitan identificar a sus oponentes.  Sí amigos, esto pasa cerca de nuestras fronteras, en pleno siglo XXI, en la era de la tecnología y las comunicaciones; en la era de la web 2.0.

Esa misma web 2.0 fue un instrumento para que en Occidente fuéramos testigos de cómo esa búsqueda de libertad, amordazada por tantos años se convirtió en revolución, extendiéndose como la pólvora de un país a otro.  Internet permitió dar visibilidad a unas tensiones insostenibles entre gobiernos ancestralmente dictatoriales y una sociedad civil ancestralmente harta; una verdadera olla de presión que explotó en forma de movimiento civil que se retroalimenta y toma un carácter regional, por lo que me atrevo a decir que ese despertar árabe todavía está gestándose; no ha terminado.

Esos movimientos sociales han dado origen a nuevas dinámicas comunicativas, en las que el periodismo ciudadano se profesionaliza y cumple una función que ninguna otra institución puede cumplir dada la censura y dificultad de acceso a la información que tiene el periodismo tradicional en países como Siria, Arabia Saudí, Irán o incluso Kuwait.

De esas “otras voces” y de su importancia en el despertar árabe, nos habló la especialista en participación ciudadana en el mundo árabe, Leila Nachawarti   en la mesa redonda organizada por la Embajada del Reino de los Países Bajos en España y el Real Instituto Elcano.  En lo personal me ha hecho reflexionar sobre el potencial de las nuevas tecnologías para organizar, transmitir y movilizar a la sociedad civil y cómo ello logró gestar un cambio político tan profundo que nace de la mano de una nueva forma de comunicar, informar y hacer activismo.

No puedo más que compartir algunos datos que reveló Leila Nachawarti  y que me parecen reveladores acerca de la evolución del activismo en contextos de férrea censura y represión.

Profesionalización del ciber-activismo

Los nuevos ciber-activistas se profesionalizan en la forma de presentar la información y aprenden de los errores de quienes empezaron primero.

manifestación despertar  árabe

En esta imagen de una manifestación vemos que se pone un cartel al principio. Este cartel indica el lugar, la hora y la fecha de la movilización, una información muy útil para los medios de comunicación tradicionales que difundirán el vídeo, o bien para que se contextualice la información de cara a la justicia internacional.

Vemos también que las manifestaciones se graban desde arriba, desde atrás o en planos largos que protegen el anonimato de los activistas. Y es que se han dado precedentes en los que los vídeos que se transmiten a través de Internet han permitido identificar y perseguir a los manifestantes.  Es el caso de Irán, donde el gobierno logró identificar uno a uno a un grupo de opositores por las fotos que los propios activistas habían colgado en Flickr.  Actualmente existe todo un movimiento en el mundo árabe para proteger la privacidad en las redes sociales. Los ciber-activistas han aprendido que la visibilidad que buscan para su causa, también puede volverse en su contra.

Medidas preventivas contra la represión

Kuwait es un país del que poco se habla, en términos de democracia y derechos humanos, tal vez porque la prosperidad de la economía del petróleo lo colocaba lejos del espectro de las movilizaciones en otros países del mundo árabe y también porque la Comunidad Internacional tradicionalmente ha buscado proteger al “establishment” kuwaití y asegurar así el suministro de petróleo.

Sin embargo, después de las movilizaciones en la región, la monarquía kuwaití, temiendo un contagio, ha aumentado la vigilancia en contra de sus opositores, según denuncia la plataforma de blogers activistas Global Voices.  Muchos analistas creen que Kuwait va a dar mucho de qué hablar este año, e incluso sería el próximo en ese movimiento árabe de liberación de los regímenes totalitarios.

Los activistas kuwaitíes, tomando buena nota de lo sucedido en otros países de su entorno,  “se ponen el parche antes de la herida” y envían una carta a Wordpres  solicitando que no faciliten a las autoridades las direcciones IP de los administradores de karametwatan.wordpress.com, el blog de los organizadores de una gran manifestación  en contra de la corrupción y los recortes de libertades.

Open letter despertar árabe

Karametwatan, que en árabe significa “Dignidad de la Nación” es el movimiento opositor que está gestando grandes movilizaciones, principalmente a través de Twitter, donde tienen más de 115.000 seguidores.

Llama la atención la gran penetración de Twitter en Kuwait, más de 400 mil usuarios activos en un país de menos de 2 millones de personas.  Twitter ha sido la única vía para evadir la censura, convocar e informar de las movilizaciones.

Los gobiernos también han aprendido

No sólo los activistas han tomado nota de los errores de sus predecesores, también lo han hecho los gobiernos.   Tal vez por eso el régimen sirio  esté tardando tanto en caer, porque está logrando neutralizar la capacidad de organización y reunión de sus opositores a través de las nuevas tecnologías.  Bueno, eso aparte de la falta de una intervención contundente de la comunidad internacional por el bloqueo de China y Rusia.

La dictadura de Bashar al Assad logró  bloquear todos los accesos a Internet (un gran apagón que duró 3 días), gracias a tecnología occidental, concretamente de la empresa estadounidense Blue Coat.  La represión off-line, materializada en palizas y detenciones a periodistas y activistas por expresar su visión del gobierno a través de Internet, se complementan con nuevas regulaciones en el uso de las redes sociales con la excusa de mantener la “cohesión del país”.

¿Qué podemos extrapolar de estas realidades a nuestro entorno? Aunque con grandes diferencias, muchos movimientos sociales en Occidente se han inspirado en el despertar árabe, también han tomado nota de la fuerza de Internet para organizarse, mover voluntades y llamar a la acción.  Ejemplos no nos faltan en España: el 15-M, la iniciativa rodea el Congreso, Democracia Real Ya,  por mencionar algunas.  Y aunque de ninguna manera el contexto político puede ser comparable, ya estamos viendo cómo ciertas regulaciones sobre redes sociales en España apuntan a una mayor vigilancia y control en el uso de las nuevas tecnologías en la expresión del descontento popular.  ¿Están “conectados” el crecimiento del ciber-activismo y el aumento de la regulación?  Quedan muchas “primaveras” para saberlo con certeza.

Otros análisis sobre el mundo árabe en Slideshare

Diana Campos Candanedo.  Encuéntrame en:

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